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La “casa milagrosa” que sobrevivió a las devastadoras inundaciones de Nepal

Los torrentes de agua arrasaron la planta baja de la vivienda y arrancaron puertas y ventanas, mientras sus habitantes buscaban refugio en los pisos superiores

Una casa verde resiste la fuerza devastadora de las inundaciones en Nepal
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Una vivienda de color turquesa en Nepal se convirtió en un inesperado símbolo de resistencia después de permanecer en pie en medio de las violentas inundaciones, el lodo y los escombros que devastaron Trishuli y destruyeron gran parte de lo que encontraron a su paso.

La escena quedó registrada en un video que pronto se volvió viral. Desde los pisos superiores, los habitantes observaban cómo las aguas arrasaban el vecindario mientras su vivienda resistía la fuerza de la corriente. Tras el desastre, las imágenes de la estructura aún en pie despertaron asombro en redes sociales y numerosos usuarios destacaron su diseño y construcción.

La magnitud de lo ocurrido, sin embargo, se extendió mucho más allá de Trishuli. El miércoles pasado, un fragmento de un glaciar del Himalaya se desprendió y cayó sobre un valle cercano a la frontera entre Nepal y China, lo que desencadenó inundaciones repentinas que arrastraron enormes rocas, árboles y toneladas de lodo.

A medida que las corrientes descendían por los valles, arrasaron asentamientos enteros, destruyeron carreteras, puentes, edificios y redes de comunicación, y dejaron aisladas a numerosas comunidades remotas. Para el lunes, las autoridades habían elevado a 908 el número de muertos en Nepal y China, mientras más de 3.000 personas continuaban desaparecidas.

En medio de ese panorama de destrucción, la vivienda de Trishuli Bazaar, en el distrito de Nuwakot, destacó por haber resistido el desastre. En redes sociales no tardaron en bautizarla como la “casa milagrosa” o la “casa verde”, mientras las imágenes posteriores mostraban la estructura todavía en pie, rodeada de lodo, escombros y los restos de las construcciones vecinas.

Los videos difundidos en redes sociales el día del desastre muestran la fuerza con la que el agua golpeó la vivienda: los torrentes irrumpieron en las plantas bajas, cubrieron las habitaciones de lodo y arrancaron puertas y ventanas, mientras la familia buscaba refugio en los pisos superiores. A pesar de la violencia de la corriente, la estructura principal de hormigón armado resistió y permitió que todos sus habitantes salieran ilesos.

En el interior se encontraban Prakash Pandey Pyakurel, de 45 años, junto con su esposa, sus dos hijos y sus padres de avanzada edad.

Las pertenencias de una familia permanecen esparcidas entre el lodo
Las pertenencias de una familia permanecen esparcidas entre el lodo (Getty)

Cuando las inundaciones golpearon el pueblo, el matrimonio se encontraba en una tienda cercana. Su hijo de siete años había salido rumbo a la escuela apenas 15 minutos antes, mientras su hija de 11 años estaba a punto de marcharse.

Con muy poco tiempo para buscar un lugar seguro, la pareja corrió de regreso a la vivienda, donde quedó atrapada junto con el resto de la familia durante casi dos horas, según relató la Sra. Pyakurel a The Telegraph. Desde los pisos superiores, observaron cómo las violentas corrientes, cargadas de hielo y escombros, golpeaban la casa desde distintos frentes y hacían temblar la estructura.

“Estábamos aterrados. Pensamos que había llegado nuestro final. Les dije a todos que, si teníamos que morir, moriríamos juntos”, contó Pyakurel. “Es como si nos hubieran dado una nueva vida. Todos dicen que fue un milagro. Todavía no podemos creer que estemos vivos. Después de ver los videos, nos cuesta creer que hayamos sobrevivido”.

Su hijo de siete años también logró ponerse a salvo, ya que la escuela se encontraba fuera de la zona de mayor peligro.

Más tarde, otros videos mostraron a uno de los integrantes de la familia ondeando una bandera roja desde la vivienda para pedir ayuda y llamar la atención de los equipos de rescate que sobrevolaban la zona en helicóptero.

Varias personas recuperan sus pertenencias tras las inundaciones repentinas en Devighat
Varias personas recuperan sus pertenencias tras las inundaciones repentinas en Devighat (AFP/Getty)

La catástrofe comenzó a las 8:32 a. m., hora local. Imágenes de cámaras de vigilancia muestran cómo una enorme pared de agua, lodo y rocas descendió a gran velocidad por los ríos, dejando apenas unos minutos para que los habitantes intentaran ponerse a salvo.

Solo 26 minutos después, Binod Parajuli, hidrólogo del gobierno nepalí, recibió una llamada del director de la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres para advertirle sobre una inundación en el río Trishuli. Al revisar los sistemas, su equipo descubrió que una estación de monitoreo situada cerca de la frontera había dejado de transmitir datos desde las 8:40 a. m.

Tras comunicarse con las autoridades locales para confirmar la emergencia, el equipo de Parajuli envió a las 9:13 a. m. una alerta pública a los teléfonos móviles de la zona.

Para entonces, la fuerza de la corriente ya había destruido al menos cuatro estaciones de monitoreo a lo largo de los 168 kilómetros que recorrió río abajo desde la frontera entre Nepal y China, según una evaluación del gobierno nepalí.

Un hombre camina junto a viviendas dañadas por las inundaciones repentinas en Devighat, en el distrito de Nuwakot, Nepal
Un hombre camina junto a viviendas dañadas por las inundaciones repentinas en Devighat, en el distrito de Nuwakot, Nepal (AFP/Getty)

A su paso, las crecidas desprendieron enormes rocas, arrastraron edificios enteros y causaron graves daños a la infraestructura: 19 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras quedaron afectados. Además, el desastre dejó fuera de servicio más del 10 % de la capacidad de generación eléctrica de Nepal, según el Centro Stimson.

La fuerza de la corriente también quedó reflejada en el relato de Keshav Prasad Baral, residente de la aldea de Tupche, situada unos 25 kilómetros río abajo de la frontera.

“No era agua. Era un enorme torrente de lodo que venía directo hacia nosotros”, contó.

“Intenté agarrar a mi esposa de la mano, pero la corriente de lodo se la llevó”.

Traducción de Leticia Zampedri

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