Japón busca sobrevivientes mientras la cifra de muertos por el terremoto aumenta a 18: “Pensé que había explotado una bomba”
Investigan una fuga de gas como posible causa de la explosión en el centro comercial, donde había 3.000 personas
Un día después del terremoto de magnitud 6,8 que sacudió la prefectura de Kumamoto, en el suroeste de Japón, los equipos de rescate intensificaron este miércoles la búsqueda de personas que siguen atrapadas entre los escombros. Hasta el momento, el sismo ha dejado al menos 18 muertos, decenas de heridos y varios desaparecidos.
Según el gobierno de la prefectura, la cifra de fallecidos aumentó a 18 la noche del miércoles. Además, al menos 62 personas resultaron heridas, seis de ellas de gravedad.
Desde el terremoto del martes, más de 170 réplicas han sacudido Kyushu, la isla principal más al sur de Japón. Como consecuencia, cerca de 10.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares y fueron trasladadas a centros de evacuación.
Una de las principales operaciones de rescate seguía concentrada en el centro comercial Aeon de Kumamoto, donde una explosión destruyó gran parte del edificio cerca de una hora después del terremoto.
Hasta la tarde del miércoles, la empresa que administra el complejo informó que tres personas habían muerto y otras tres continuaban desaparecidas. Además, durante las labores de rescate realizadas durante la noche, los equipos de emergencia lograron sacar con vida a ocho personas del centro comercial, que sufrió graves daños.
El establecimiento había reabierto sus puertas el mes pasado, tras permanecer varios años en remodelación por los daños causados por otro fuerte terremoto ocurrido en 2016. Como parte de esas obras, se implementaron medidas para reforzar la estructura frente a futuros sismos.
En una conferencia de prensa, el presidente de Aeon Mall Kumamoto, Akio Yoshida, aseguró que la búsqueda de los desaparecidos continúa.
“Expresamos nuestras más sinceras condolencias por la pérdida de vidas causada por esta explosión”, afirmó Yoshida, quien hizo una profunda reverencia junto con otros dos ejecutivos.
Según el directivo, al momento del terremoto había unos 3.000 clientes y entre 1.300 y 1.500 empleados dentro del centro comercial.
En la cercana ciudad de Yatsushiro, los equipos de emergencia mantenían las labores de rescate tras el colapso de una chimenea en una planta de Nippon Paper Industries durante el terremoto.
El accidente dejó cinco trabajadores muertos y siete sobrevivientes rescatados. De acuerdo con el equipo de gestión de desastres de la prefectura de Kumamoto, otras cuatro personas seguirían atrapadas entre los escombros.
“Las intensas labores de rescate continúan", declaró el gobernador de Kumamoto, Takashi Kimura, durante una reunión para evaluar la emergencia. "Como la situación sigue siendo impredecible, tomaremos todas las medidas necesarias lo antes posible”.
Por su parte, la primera ministra Sanae Takaichi expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y agradeció el trabajo de los equipos de rescate, que, según dijo, trabajaron “incansablemente” durante toda la noche.
“Aún hay personas esperando ser rescatadas y cada minuto cuenta. Seguiremos desplegando todos los recursos disponibles para salvar el mayor número de vidas posible”, afirmó.
Además, Takaichi informó que el gobierno se preparaba para enviar alimentos y otros artículos de primera necesidad a las zonas más afectadas, donde miles de personas fueron trasladadas a unos 450 centros de evacuación.
La primera ministra agregó que también se trabajaba para abastecer esos refugios con alimentos, agua, aire acondicionado y generadores eléctricos, ante la intensa ola de calor que afecta a varias regiones del país. Este miércoles, las temperaturas alcanzaron los 34 °C.
Según la empresa Kyushu Electric Power, más de 35.000 hogares seguían sin suministro eléctrico la mañana del miércoles. Además, unos 84.000 hogares en cinco prefecturas permanecían sin acceso al agua potable.
Al mismo tiempo, varios hospitales reportaron que operaban al límite de su capacidad tras el desastre, ya que los cortes de electricidad aumentaron la presión sobre los servicios de emergencia. Uno de ellos, ubicado en la ciudad de Uki, cerca del epicentro, informó que el apagón provocado por el terremoto le impidió operar con normalidad.
“Se ha convertido en una especie de hospital de campaña”, declaró a NHK el jefe del departamento administrativo del centro médico.
Otro hospital de la ciudad informó que suspendió el ingreso de nuevos pacientes, ya que había alcanzado su capacidad para atender emergencias después de recibir a 86 personas heridas por el terremoto, tres de ellas de gravedad.
A medida que las réplicas continuaban, los habitantes de la zona describieron escenas de angustia y temor. Para muchos, el terremoto revivió los recuerdos del devastador sismo de 2016, que dejó más de 270 muertos y miles de heridos en la prefectura.
Riko Furuta, de 23 años, contó que pasó la noche en su oficina tras el terremoto y que las réplicas no cesaron.
“No pude dormir porque los terremotos continuaron durante toda la noche. Fue más aterrador que hace 10 años”, declaró a Kyodo.
Kiyoshi Matsunaga, de 74 años y residente cerca del centro comercial, contó que temió por su vida cuando ocurrió el fuerte terremoto.
En ese momento hacía compras en un supermercado cercano y empujaba su carrito hacia la caja cuando el suelo comenzó a sacudirse. Los productos salieron despedidos de los estantes y él quedó paralizado, sin poder moverse.
“Pensé que iba a morir. Tenía miedo”, relató.
Cerca del centro comercial Aeon, varios trabajadores también describieron el momento de la explosión. Según contaron, la onda expansiva los lanzó al suelo y, en cuestión de segundos, quedaron envueltos por una nube de polvo.
“Pensé que había explotado una bomba”, declaró Takateru Sonoda, de 41 años, propietario de una peluquería y una cafetería ubicadas cerca del centro comercial, a la agencia de noticias Jiji Press.
“Había personas pidiendo a los demás que evacuaran, las sirenas no dejaban de sonar y las calles cercanas estaban colapsadas. Era un caos”, añadió.
Un empleado de una de las 200 tiendas del centro comercial contó al diario Yomiuri que el terremoto sacudió el edificio durante unos 10 segundos y lo hizo caer de rodillas.
El centro comercial Aeon, el mayor complejo comercial y de entretenimiento de la prefectura, había reabierto tras una reconstrucción que incluyó techos reforzados contra sismos y otras mejoras de seguridad, luego de los graves daños que sufrió en el terremoto de hace una década.
Sin embargo, las imágenes captadas por un agente de policía después del desastre mostraron la magnitud de los daños: grandes secciones del techo habían colapsado, los escaparates de las tiendas quedaron destrozados y los muebles aparecían esparcidos por todo el piso.
Aunque la causa de la explosión aún no ha sido determinada, los investigadores centran sus pesquisas en una posible fuga de gas desencadenada por el terremoto.
Los equipos de rescate informaron que percibieron olor a gas dentro del edificio. Además, un corresponsal de televisión que cubría la emergencia señaló que, a través de un vehículo con altavoces, las autoridades pidieron en repetidas ocasiones a la población que no se acercara al centro comercial debido al riesgo de una fuga.
El portavoz principal del gobierno japonés, Minoru Kihara, confirmó que la causa del incidente sigue bajo investigación. Asimismo, explicó que el centro comercial utiliza gas licuado de petróleo (GLP), que se suministra mediante grandes cilindros y no a través de una red de gasoductos.
Según expertos de la industria del gas en Japón, tanto el gas natural distribuido por tuberías como el GLP cuentan con sistemas diseñados para interrumpir el suministro automáticamente durante terremotos de gran intensidad o cuando se detectan fugas. Hasta el momento, Aeon no ha informado quién abastece de gas al centro comercial ni qué medidas de seguridad tenía implementadas.
Traducción de Leticia Zampedri






Bookmark popover
Removed from bookmarks