Junta de Paz pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU que presione a Hamás para desarmarse

El organismo que supervisa el alto el fuego en Gaza pedirá al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que presione al grupo miliciano Hamás para que se desarme, según un informe al que tuvo acceso The Associated Press el martes.
El Consejo de Seguridad tiene previsto debatir el jueves el informe de la Junta de Paz, un organismo internacional creado por el presidente estadounidense Donald Trump y encargado de supervisar la endeble tregua entre Hamás e Israel.
“El principal obstáculo para la plena implementación (del alto el fuego) en esta etapa sigue siendo la negativa de Hamás a aceptar un desmantelamiento verificado, renunciar al control coercitivo y permitir una transición civil genuina en Gaza”, señala el informe.
Hamás rechazó el informe en un comunicado y afirmó que contiene “falacias”.
Un diplomático familiarizado con el documento confirmó su autenticidad, bajo condición de anonimato porque no se ha hecho público.
El plan de Trump pide a Hamás que entregue sus armas y destruya su vasta red de túneles. También contempla la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza, la llegada de un nuevo gobierno palestino tecnocrático, el despliegue de una fuerza de seguridad internacional y la reconstrucción del enclave palestino tras más de dos años de guerra.
Jefe de la Junta de Paz admite que el alto el fuego se ha estancado
La semana pasada, el jefe de la Junta de Paz, el exenviado de la ONU para Oriente Medio Nickolay Mladenov, reconoció que la tregua se había estancado desde que entró en vigor en octubre, y manifestó que la negativa de Hamás a desarmarse había paralizado el proceso.
“La reconstrucción no puede comenzar donde no se han depuesto las armas”, indica el informe de la junta al Consejo de Seguridad. “La variable crítica —el único factor que desbloquea todos los demás elementos del plan— es la conclusión de un acuerdo sobre la Hoja de Ruta para la plena implementación del plan que incluya el desmantelamiento total por parte de Hamás y de todos los grupos armados en Gaza”.
El grupo palestino, que encabezó el ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel que desencadenó la guerra en Gaza, ha acusado a Israel de no cumplir sus obligaciones en la primera fase del cese de fuego y ha intentado vincular cualquier desmilitarización a la retirada de tropas israelíes. El ejército israelí ha ampliado su control sobre Gaza desde que entró en vigor la tregua y ahora controla alrededor del 60% del territorio.
El nuevo informe insta al Consejo de Seguridad a “reiterar públicamente, de forma clara y coherente, que la entrega de armas en Gaza no es solo un requisito (de la resolución de la ONU para poner fin a la guerra), sino algo fundamental para que comience la reconstrucción, para una retirada de las fuerzas israelíes con plazos definidos y para que se impulse una vía creíble hacia la autodeterminación palestina y la condición de Estado”.
El Consejo de Seguridad respaldó a la Junta de Paz en una resolución en noviembre.
Hamás denuncia que el informe intenta descarrilar la tregua
Hamás afirmó que el informe “contiene una serie de falacias que eximen al gobierno ocupante de sus responsabilidades por las violaciones diarias del acuerdo de alto el fuego en Gaza”.
El estudio, según la agrupación, ignora el “incumplimiento de la mayoría de los compromisos” de Israel incluidas las restricciones continuas en los cruces hacia el territorio palestino y el impedimento de la entrada de materiales y equipos necesarios para reparar infraestructura básica y proporcionar refugio a una población mayoritariamente desplazada.
“Que el informe adopte las condiciones de la ocupación respecto al desarme es un intento dudoso de enturbiar las aguas y descarrilar el acuerdo de alto el fuego”, señaló Hamás en un comunicado.
Pidió al Consejo de Seguridad y a Mladenov que obliguen a Israel a cumplir sus compromisos en la primera fase del acuerdo “ante todo el cese de la agresión diaria contra nuestro pueblo palestino en Gaza”.
Continúan las violaciones de la tregua
El informe señaló violaciones del alto el fuego casi a diario, “algunas de ellas graves, y sus consecuencias humanas —civiles muertos, familias aterradas y obstáculos persistentes al acceso humanitario— no pueden minimizarse”.
El ejército israelí aún realiza ataques aéreos en Gaza pese a la pausa y ha avanzado más dentro del territorio, donde ahora controla más de lo que se le concedió en el acuerdo. Las condiciones de vida son desesperadas: la mayoría de los 2 millones de habitantes del territorio vive en campamentos de tiendas sin servicios básicos.
Mladenov dijo la semana pasada que su oficina aborda a diario las violaciones de ambas partes. Pero citó repetidamente el tema del desarme como un punto central de fricción, al afirmar que la obligación de Hamás de renunciar a su arsenal “no es negociable” y que los avances en todos los demás asuntos estaban bloqueados.
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Becatoros contribuyó desde Atenas. Joseph Federman contribuyó desde Jerusalén.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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