Antes de tiroteo en mezquita de San Diego, policía buscaba a adolescentes considerados culpables

Horas antes del ataque armado a una mezquita de San Diego que mató a tres hombres, entre ellos un guardia de seguridad aclamado como un héroe, la policía buscaba a los dos adolescentes que luego serían considerados responsables.
La búsqueda comenzó después de que la madre de uno de los jóvenes informó que su hijo tenía tendencias suicidas y se había escapado, según el jefe de policía Scott Wahl, quien indicó que del hogar de la familia faltaban armas y el vehículo de ella.
Dos horas después, comenzó el tiroteo en el Centro Islámico de San Diego, que también alberga una escuela.
Los sospechosos, de 17 y 18 años, fueron hallados en un vehículo tras quitarse la vida cerca del lugar del asalto.
Las autoridades planeaban ejecutar órdenes de registro el martes mientras reconstruyen cómo y por qué ocurrió el ataque. No había una amenaza específica contra el centro islámico, que es la mezquita más grande de San Diego, pero las autoridades encontraron que los sospechosos participaron en una “retórica de odio generalizada”, señaló Wahl, añadiendo que el suceso es investigado como un delito de odio.
Entre los fallecidos había un guardia de seguridad que, según la policía, “desempeñó un papel fundamental” para evitar que el ataque fuera “mucho peor”, manifestó Wahl.
“Es justo decir que sus acciones fueron heroicas", señaló el jefe policial. "Sin duda salvó vidas”.
La mezquita no ha divulgado los nombres de las víctimas. Pero un amigo de la familia identificó al guardia como Amin Abdullah, quien era conocido en la mezquita y había trabajado allí durante más de una década.
“Quería defender a los inocentes, así que decidió convertirse en guardia de seguridad”, apuntó Shaykh Uthman Ibn Farooq, quien habló con el hijo de Abdullah.
No fue posible contactar a la familia para obtener comentarios.
En una publicación en Facebook, la mezquita lo calificó como “un hombre valiente que se arriesgó para defender a los demás, que incluso en sus últimos momentos no dejó de proteger a nuestra comunidad”.
Los fallecidos, sostuvo el centro, “eran hombres que se arriesgaron por nuestra masjid (mezquita) y nuestra comunidad”. “Hombres de valentía, sacrificio y fe. Su ausencia deja un vacío que nunca podrá llenarse”.
No ofreció detalles sobre las acciones de las otras dos víctimas, pero la mezquita describió a una como un pilar del centro que se dedicó a construir la comunidad desde el principio, y a la otra como un hombre cuya “bondad, sinceridad y espíritu inquebrantable conmovieron a todos a su alrededor”.
El tiroteo fue el más reciente en una serie de ataques contra lugares de culto y ocurre en medio del aumento de amenazas y delitos de odio dirigidos contra musulmanes y judíos desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, lo que ha obligado a reforzar la seguridad.
Justo antes del atentado, la búsqueda del adolescente desaparecido se intensificó el lunes por la mañana, a medida que las fuerzas del orden comenzaban a reunir más detalles. La policía descubrió que se había vestido con camuflaje y estaba con un conocido. Los agentes utilizaron lectores automatizados de matrículas para rastrear el automóvil y fueron a un centro comercial. También alertaron a una escuela donde al menos uno de los adolescentes era estudiante y entrevistaron a la madre, indicó Wahl.
Al reportarse el tiroteo, la policía llegó en cuatro minutos. Tres hombres estaban muertos cuando llegaron, señaló Wahl.
La mezquita se encuentra en un vecindario de casas, apartamentos y centros comerciales al aire libre con restaurantes y mercados de Oriente Medio. El centro incluye la Escuela Al Rashid, que ofrece cursos de lengua árabe, estudios islámicos y el Corán para estudiantes de 5 años en adelante, según su sitio web.
El centro, que permanecerá cerrado hasta nuevo aviso, normalmente realiza cinco oraciones diarias.
Imágenes de televisión mostraron a más de una docena de niños tomados de la mano y siendo guiados fuera del estacionamiento del centro mientras estaba rodeado de vehículos policiales.
El imán Taha Hassane, director de la mezquita, lo calificó como “sumamente indignante atacar un lugar de culto”, y añadió que el centro se enfocaba en las relaciones interreligiosas y en la construcción de comunidad.
El Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas, uno de los mayores grupos musulmanes de derechos civiles y defensa en Estados Unidos, condenó el tiroteo.
“Nadie debería temer por su seguridad mientras asiste a oraciones o estudia en una escuela primaria”, aseguró la directora ejecutiva de esa agrupación en San Diego, Tazheen Nizam, en un comunicado.
El presidente Donald Trump calificó el hecho como una “situación terrible”.
___________________________________
Johnson reportó desde Seattle. Contribuyeron a esta nota los corresponsales Jaimie Ding en Los Ángeles, Hannah Schoenbaum en Salt Lake City y Hallie Golden en Seattle.
___________________________________
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






Bookmark popover
Removed from bookmarks