Israel mantiene operación militar en Cisjordania días antes de la elección

Israel siguió adelante el sábado con una importante operación militar en Cisjordania, realizando arrestos y demoliciones un día después de que dos hombres armados palestinos mataran a dos soldados israelíes e hirieran a otros tres en Hebrón, la ciudad más grande del territorio.
La operación se llevó a cabo en ciudades de toda Cisjordania a pocos días de que los israelíes voten si mantienen en el poder al gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu. El operativo fue especialmente amplio en la zona de Hebrón, donde desplazó a cientos de familias que huyeron. Las tropas israelíes tomaron posiciones en toda la ciudad y la aislaron del resto del territorio por segundo día, cerrando puertas y puestos de control a los conductores palestinos.
En Deir Bahha, el vecindario de los presuntos atacantes, las fuerzas israelíes advirtieron a los residentes que evacuaran durante la noche, dejando las calles desiertas el sábado, salvo por dos vehículos militares. Fahed Ahmro, un trabajador municipal de 51 años, huyó a la casa de un familiar después de que advertencias por altavoz y sirenas lo despertaran. Dijo que ya había vivido redadas militares antes, pero nunca una que le provocara tanta incertidumbre sobre si su familia podría regresar.
“En el pasado, cuando se nos ordenaba o pedía irnos por unos minutos o unas horas, registraban nuestras casas y luego volvíamos”, afirmó. “Pero ahora están evacuando nuestras casas y vecindarios enteros. Es una situación muy difícil”.
Líderes israelíes prometen una dura respuesta
Los dos soldados muertos el viernes elevaron a seis la cifra de israelíes fallecidos este año en una Cisjordania cada vez más violenta. Si se incluye a los presuntos atacantes, 112 palestinos han muerto en el mismo periodo, según el Ministerio de Salud palestino, con sede en Ramala.
El ejército de Israel dijo que encontró armas en el automóvil de los atacantes y que probablemente planeaban atacar a civiles israelíes antes de ser detenidos en el puesto de control. El ejército indicó el viernes que las tropas “realizan registros precisos, selectivos y exhaustivos” en el área donde operaban los atacantes.
El tiroteo también provocó indignación entre políticos israelíes y llevó a Netanyahu y a tres miembros de su gobierno de derecha al lugar del ataque, donde prometieron responder con contundencia.
“Advertimos hace unas semanas sobre intentos de nuestros enemigos de hacernos daño a nosotros, a nuestros ciudadanos y a nuestros soldados antes de las elecciones”, dijo Netanyahu. “Actuaremos para destruir este lugar”.
En un comunicado publicado en X, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, apareció frente a una excavadora cerca del lugar del tiroteo y prometió que Israel derribaría edificios palestinos construidos sin permisos en la zona. No afirmó que existiera una conexión entre los propietarios de esos edificios y los atacantes.
“Retiraremos bastantes edificios, dejando claro que el terrorismo dirigido contra ciudadanos israelíes tiene un precio muy alto”, señaló. “Esto es solo el comienzo”.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, y el ministro de Defensa, Israel Katz, hicieron promesas similares en la escena del crimen. Ben-Gvir, Smotrich y Katz son ministros del actual gobierno de Netanyahu. Mostrar firmeza en materia de seguridad es un elemento central en sus campañas de cara a las elecciones del 27 de octubre.
Amjad Iraqi, analista principal del International Crisis Group para Israel y los territorios palestinos, dijo que las promesas reflejaban la forma en que los políticos trabajan para demostrar cuán duros serían con los palestinos antes de las elecciones. La derecha israelí, añadió, históricamente ha enfatizado las amenazas a la seguridad para sostener su argumento de permanecer en el poder.
“Para gran parte de la extrema derecha, cada ataque es una oportunidad de proyectar fuerza, enviar un mensaje y tranquilizar a los colonos de que el Estado los protegerá e impulsará sus objetivos”, señaló.
Los palestinos temen un asedio prolongado
Cerca de 3 millones de palestinos y 540.000 colonos israelíes viven en Cisjordania, que Israel ocupó en la Guerra de los Seis Días de 1967. Hebrón es una de sus ciudades más tensas y el único lugar donde colonos judíos viven en el corazón de una zona palestina densamente poblada bajo protección militar israelí.
La Sociedad de Prisioneros Palestinos informó que se realizaron más de 70 arrestos en toda Cisjordania el sábado, y varios conductores reportaron cierres generalizados que les impedían salir de las ciudades hacia las principales autopistas de Cisjordania.
En las puertas militares en las afueras de Hebrón, varios taxis esperaban para recoger a familias y trabajadores que cruzaban a pie. La gente pasaba sacos de harina y tanques de gas por las puertas, mientras un hombre mayor empujaba a su esposa en una silla de ruedas a través de una abertura junto a una de ellas.
Reem Al Jiyawi esperaba detrás de una puerta cerrada al norte de la ciudad a primera hora del sábado, intentando llevar a su hija de 11 años a una cita médica relacionada con el cáncer en un hospital. Al no poder conducir directamente, hizo que su esposo la dejara en la puerta para poder cruzar a pie y tomar un taxi compartido del otro lado.
Funcionarios municipales de Hebrón dijeron que entre 200 y 300 familias habían sido desplazadas de Deir Bahha y de cuatro vecindarios cercanos durante la noche, y que la mayoría se dirigió a otras partes de la ciudad.
Ahmro, el trabajador municipal, dijo que dejó atrás no solo sus pertenencias, sino la vida que había construido, su trabajo y sus sueños para el futuro.
“El hogar es el hogar”, señaló. “Todo era cómodo allí. No puedes sentirte así de cómodo en ningún otro lugar”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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