Policía surcoreano admite haber cerrado casos de personas desaparecidas para evitar tener más carga de trabajo
El hallazgo de varios cadáveres destapó graves irregularidades en la gestión de casos de personas desaparecidas y provocó una investigación sobre la actuación de la policía de Jeju
Un agente de policía surcoreano admitió haber cerrado varios casos de personas desaparecidas sin investigarlos para evitar una mayor carga de trabajo, informó el martes la policía provincial de Jeju.
El agente, identificado únicamente por su apellido, Bu, fue arrestado a principios de este mes bajo la acusación de haber archivado casos sin completar las investigaciones y de haber engañado a las familias que esperaban noticias sobre sus seres queridos.
Las irregularidades salieron a la luz en medio de crecientes críticas por la gestión policial de las desapariciones en la popular isla turística surcoreana. En las últimas semanas, nuevas búsquedas permitieron localizar cuatro cadáveres y llevaron a las autoridades a revisar la actuación de Bu, incluido su manejo de dos casos que habían generado especial atención pública.
Tras examinar su conducta, la policía provincial de Jeju determinó que el agente habría cerrado de forma fraudulenta al menos dos investigaciones. Ahora enfrenta cargos por falsificación de documentos electrónicos públicos, obstrucción a la justicia e incumplimiento del deber.
Uno de los casos que puso su actuación bajo escrutinio fue el de Jang Mi-ran, una mujer de 37 años cuya familia llevaba meses esperando respuestas sobre su desaparición. Bu cerró la investigación sin haber confirmado su paradero, una decisión que terminó por revelar las irregularidades en la gestión de otros casos.
Jang desapareció en mayo de este año y su novio denunció el caso ante la policía. Sin embargo, Bu le aseguró que había hablado con la mujer y que ella no quería mantener contacto con él ni reunirse con las autoridades.
El agente incorporó esa versión a los registros policiales e incluso indicó que Jang había muerto en un accidente de tránsito antes de cerrar el caso. La policía confirmó después que toda esa información había sido inventada por Bu.
Las irregularidades quedaron al descubierto la semana pasada, cuando el cuerpo de Jang fue hallado en una plantación de palmeras de Jeju, meses después de su desaparición.
Las autoridades descubrieron un patrón similar al revisar otro caso, relacionado con un hombre cuya desaparición había sido denunciada en julio. Bu, quien ya fue destituido, afirmó haber hablado con él y aseguró que no quería ser contactado. Sin embargo, el hombre también fue encontrado muerto a principios de este mes.
Durante la investigación, Bu admitió haber cerrado los casos “de forma negligente” para reducir su carga de trabajo y evitar la presión que suponía mantener abiertas las investigaciones.
“La persona desaparecida era un adulto común y corriente, así que no le di importancia. Si el caso no se hubiera cerrado, habría habido mucho de qué ocuparse y, debido a la presión por el traspaso del caso, lo cerré de forma fraudulenta”, declaró, según un comunicado policial citado por la BBC.
Las revelaciones provocaron una fuerte reacción dentro de las autoridades surcoreanas y llevaron a revisar la forma en que se gestionan las desapariciones en la isla.
“Lamentamos profundamente haber causado preocupación al público por la gestión de los casos de personas desaparecidas en Jeju. Analizaremos nuestro sistema en su conjunto e implementaremos mejoras institucionales para evitar que se repitan incidentes similares”, declaró la semana pasada el comisionado interino de la Agencia Nacional de Policía, Yoo Jae-seong, durante una reunión de un comité parlamentario.
Como parte de las medidas adoptadas tras el escándalo, las autoridades también apartaron de sus cargos a cuatro agentes que formaban parte de la cadena de mando en la comisaría de Jeju Seobu y abrieron una investigación sobre la gestión de los casos.
La controversia llegó además al gobierno nacional. Ante la creciente preocupación pública, el presidente Lee Jae Myung pidió a su primer ministro, durante una reunión de gabinete la semana pasada, que estudiara posibles reformas al sistema policial.
Por su parte, el gobernador de Jeju, Wi Seong-gon, anunció el jueves una serie de medidas destinadas a reforzar la seguridad en la isla. Entre ellas figuran la elaboración de un protocolo integral de respuesta, la instalación de más cámaras de vigilancia y el fortalecimiento de las patrullas conjuntas entre la policía y voluntarios civiles.
“Concentraremos todos nuestros esfuerzos en proteger la vida cotidiana de los residentes y visitantes de Jeju y en mantener la confianza pública en Jeju como destino seguro”, afirmó Wi durante una conferencia de prensa.
Traducción de Leticia Zampedri




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