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Análisis

A diferencia de Trump, el régimen iraní lleva décadas planeando esta guerra

El régimen iraní ha pasado años elaborando planes para afrontar la situación sin su liderazgo y ha construido una defensa diseñada para sobrevivir y atraer a EE. UU. a una guerra terrestre imposible de ganar, escribe el editor de asuntos internacionales Sam Kiley

Irán ataca Tel Aviv en represalia por el asesinato del jefe de seguridad Alí Lariyaní
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Empeñados en derrocar al régimen atacando a Irán desde el aire, Israel y EE. UU. no planificaron una guerra que fuera más allá de los bombardeos, pero Teherán ha pasado décadas preparándose para frustrar precisamente el tipo de conflicto que ahora está sufriendo.

El régimen iraní cuenta con un sistema conocido como la "defensa mosaico", que se ha implementado para la toma de decisiones en el campo de batalla, los contraataques y la represión estatal.

Teherán sabía que Israel planeaba liderar los intentos estadounidenses de destruir su teocracia utilizando su abrumador poder aéreo.

El resultado, casi tres semanas después del inicio de la guerra aérea contra Irán, es que su gobierno sin cabeza sigue en pie.

Sus miembros se habían estado preparando para el momento en que el liderazgo de Irán fuera, literalmente, aniquilado y decapitado, creando un sistema para descentralizar, delegar y dispersar a sus responsables de la toma de decisiones.

Su relativo éxito queda demostrado por los continuos, aunque reducidos, ataques de Irán contra sus vecinos y las bases estadounidenses en el Golfo, y por su capacidad para estrangular el estrecho de Ormuz, a pesar de la muerte del líder supremo Alí Jameneí, así como de Alí Lariyaní , quien, como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional del país, dirigió los sistemas de represión estatal de Irán.

La doctrina de la "defensa en mosaico" tiene sus raíces en las estructuras celulares de los movimientos de resistencia y las organizaciones terroristas que se remontan a la Segunda Guerra Mundial.

El difunto Alí Lariyaní, presidente del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, saluda con la mano mientras los simpatizantes de Hezbolá le lanzan arroz para darle la bienvenida a la salida del Aeropuerto Internacional Rafik Hariri de Beirut, Líbano
El difunto Alí Lariyaní, presidente del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, saluda con la mano mientras los simpatizantes de Hezbolá le lanzan arroz para darle la bienvenida a la salida del Aeropuerto Internacional Rafik Hariri de Beirut, Líbano (AP)

El principio base es que la cadena de mando puede sobrevivir a la rotura de sus eslabones porque cada eslabón es una entidad autónoma, autorregulada y con capacidad de motivación propia. A los líderes locales se les otorga la autoridad, la capacidad y, sobre todo, órdenes inviolables de que deben seguir actuando.

Debido a esto, se han lanzado más de 4.000 ataques aéreos contra objetivos iraníes en los que se han destruido centros de mando y control, y se han atacado comisarías de policía locales y cualquier estructura, tanto subterránea como en la superficie, asociada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

Israel y EE. UU. buscan controlar el campo de batalla para que la población iraní, largamente reprimida, se levante contra el Gobierno de los ayatolás, ahora liderados por Mojtaba, hijo de Alí Jameneí, como líder supremo.

No se le ha visto desde que fue elegido, después de que su padre y otras 40 personas murieran en un ataque aéreo israelí que utilizó, en parte, información de inteligencia estadounidense para atacar las estructuras del régimen iraní.

Un buque lanza un misil durante un ejercicio militar de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en el Golfo
Un buque lanza un misil durante un ejercicio militar de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en el Golfo (Sepah News)

Pero eso no importa.

Seyed Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores de Irán, ya ha explicado el plan iraní: se basa en décadas de experiencia adquirida por la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica, especialmente en el apoyo a grupos milicianos que atacaron a EE. UU. en Irak y Afganistán.

Irán también ha dirigido a Hezbolá en el Líbano, ha puesto a prueba a algunos de los mejores combatientes y su tecnología más avanzada contra las Fuerzas de Defensa de Israel y ha entrenado junto a combatientes de Hamás, siendo pioneros en la “guerra asimétrica” en Gaza durante dos décadas.

“Hemos tenido dos décadas para estudiar las derrotas militares de EE. UU. en nuestros países vecinos, tanto al este como al oeste. Hemos incorporado las lecciones aprendidas”, declaró el ministro de Asuntos Exteriores en las redes sociales el 1° de marzo.

“Los bombardeos en nuestra capital no afectan nuestra capacidad para librar la guerra. El sistema de defensa descentralizado nos permite decidir cuándo y cómo terminará la guerra”, agregó.

Rescuers at a site reportedly hit by US-Israeli strikes on Wednesday
Rescuers at a site reportedly hit by US-Israeli strikes on Wednesday (Media Luna Roja Iraní)

Entonces, su declaración pareció una fanfarronería.

Ahora que Irán mantiene un control férreo sobre el estrecho de Ormuz, a pesar de que el presidente estadounidense afirma haber destruido la Armada iraní, y los ataques con drones continúan en todo el Golfo mientras Donald Trump afirma que la guerra ha sido ganada, la jactancia parece, por ahora, una declaración de hechos.

En Irak, a principios de la década de los 2000, Irán contrató a expertos en la fabricación de bombas de Hezbolá para enseñar a las milicias chiíes a fabricar artefactos explosivos improvisados de carga hueca (SCIED, por sus siglas en inglés). Estos SCIED, que utilizaban un núcleo de cobre que se invertía formando un chorro fundido capaz de perforar blindajes, solían ocultarse en rocas falsas. Estas técnicas se emplearon por primera vez contra las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en el Líbano.

Pero la Guardia Revolucionaria también estaba perfeccionando sus propios planes para que los grupos militantes, en su caso todo el aparato de seguridad del régimen iraní, pudieran sobrevivir al asombroso poderío militar y la enorme capacidad de inteligencia de EE. UU. o Israel.

La clave está en afrontar la eliminación del mando central. Si no hay ningún líder, la descabezación es meramente simbólica. En Irán, los comandantes de la Guardia Revolucionaria, que ahora también incluyen a la milicia Basij, tienen órdenes de seguir luchando a toda costa. Y si mueren, hay comandantes alternativos al menos cuatro niveles por debajo en la jerarquía.

Se retiran los escombros de una vivienda en el distrito de Beryanak, Irán, tras los daños sufridos por los ataques con misiles de la semana pasada
Se retiran los escombros de una vivienda en el distrito de Beryanak, Irán, tras los daños sufridos por los ataques con misiles de la semana pasada (Getty)

Algunos operarán en el estrecho de Ormuz, utilizando drones marítimos y operaciones encubiertas para cortar una de las rutas comerciales de combustible más importantes del mundo. Otros atacarán con drones los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Arabia Saudita, Kuwait y Qatar —todos países con bases estadounidenses—, obligando a los expatriados que huyen de su vida libre de impuestos a regresar a sus países de origen.

Los comandantes militares israelíes tienen acceso a niveles asombrosos de inteligencia humana y de señales, y tienen clara la profundidad y la solidez de los sistemas de supervivencia de la Guardia Revolucionaria Islámica. Destruyeron Gaza, asesinaron a cerca de 80.000 personas, según funcionarios locales, y Hamás sigue activo tras las atrocidades del 7 de octubre.

Aviones israelíes están atacando puestos de mando iraníes y bases de seguridad del régimen en todo el país. Es poco probable que quede alguien en la superficie.

Pero no hay señales de un levantamiento.

En cambio, sí hay indicios de que Trump está perdiendo la paciencia. Es posible que sus asesores no hayan comprendido que el régimen iraní planeaba sobrevivir a una guerra prolongada.

Hay señales de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, está perdiendo la paciencia
Hay señales de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, está perdiendo la paciencia (AP)

Quizás no se dieron cuenta de que a Teherán le encantaría enfrentarse a soldados estadounidenses sobre el terreno en un país del tamaño de Europa occidental. La Guardia Revolucionaria Islámica estudió y contribuyó al fracaso de las fuerzas lideradas por EE. UU. en Irak y Afganistán.

Puede que Trump no se haya preparado para una guerra terrestre, pero los iraníes sí. También saben que Trump destituyó a los líderes más experimentados e intelectualmente independientes de las organizaciones militares y de inteligencia estadounidenses durante los primeros días de su segundo mandato.

Se ve obligado a seguir los consejos de su “secretario de guerra”, Pete Hegseth, quien tiene lo que se ha interpretado como tatuajes de supremacía blanca y, al parecer, la visión estratégica de un borracho de bar.

Para los planificadores a largo plazo de Irán, la victoria será una guerra que Trump no tenga ni idea de cómo terminar.

Traducción de Sara Pignatiello

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