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Bajo la lupa

Elecciones en Israel: ¿quién es Gadi Eisenkot, el exjefe del ejército que podría derrocar a Netanyahu?

Mientras millones de israelíes acuden a las urnas, Gadi Eisenkot se perfila como uno de los principales rivales de Benjamin Netanyahu, quien lleva años dominando la política israelí. Informa Suha Kidwai

Netanyahu casts vote in Israel’s most important election in years
De la tragedia en Gaza a convertirse en rival de Netanyahu
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Benjamin Netanyahu dominó la política israelí durante buena parte de los últimos 30 años. Sin embargo, en unas elecciones decisivas para el futuro del país, el primer ministro se enfrenta a un rival que, en muchos aspectos, representa todo lo contrario a él.

Se trata de Gadi Eisenkot, exjefe del Ejército israelí, conocido por su carácter directo, su discreción ante los medios y su trayectoria relativamente breve en la política. Pese a ello, las encuestas sitúan a su partido, Yashar, por delante del Likud de Netanyahu, mientras millones de israelíes acuden a las urnas para decidir el rumbo del país.

Netanyahu, conocido como Bibi, afronta así una de sus pruebas electorales más difíciles, en los primeros comicios generales desde los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023 y los años de guerra devastadora que siguieron en Gaza.

Para Eisenkot, además, las consecuencias del conflicto son profundamente personales: perdió a su hijo y a dos sobrinos durante la guerra.

Gadi Eisenkot asiste al funeral de su hijo Gal en Herzliya, Israel
Gadi Eisenkot asiste al funeral de su hijo Gal en Herzliya, Israel (AFP/Getty)

En diciembre de 2023, mientras participaba como observador en el gabinete de guerra de Netanyahu, Eisenkot recibió la noticia de que su hijo, el sargento mayor Gal Meir Eisenkot, de 25 años, había muerto en combate en el norte de Gaza.

La tragedia volvió a golpear a su familia apenas un día después, cuando su sobrino, el sargento Maor Cohen Eisenkot, murió también en el enclave. Casi un año más tarde, perdió a otro sobrino, el capitán Yogev Pazy, durante la guerra.

Desde entonces, Eisenkot se sumó a otras figuras de la oposición para cuestionar duramente a Netanyahu, a quien acusa de ignorar las advertencias de inteligencia previas a los ataques del 7 de octubre y de gestionar mal la posterior ofensiva militar. Por su parte, la oficina del primer ministro rechazó categóricamente estas acusaciones y las calificó de falsas.

En este contexto, The Independent analiza quién es Eisenkot y qué podría significar una eventual victoria suya para Israel y el resto de la región.

Gadi Eisenkot junto a su hijo Gal, quien murió en combate en Gaza
Gadi Eisenkot junto a su hijo Gal, quien murió en combate en Gaza (Redes sociales)

Sus raíces marroquíes podrían convertir su victoria en un hecho histórico

Eisenkot nació en Tiberíades en 1960, en una familia de inmigrantes judíos originarios de Safi y Casablanca, en Marruecos. Creció en la ciudad portuaria de Eilat, al sur de Israel, donde su padre trabajaba en las minas de cobre de Timna y su madre se dedicaba al cuidado del hogar.

Fue precisamente en Eilat donde conoció a Hannah, su futura esposa, mientras ambos asistían a un club de vela de una escuela secundaria. La pareja se casó en 1984 y, con el tiempo, se estableció en Herzliya, donde crió a sus cinco hijos.

Antes de dejar la carrera militar para dedicarse a la política y ocupar un escaño en el Parlamento israelí, conocido como Knéset, Eisenkot estudió Historia en la Universidad de Tel Aviv y Ciencias Políticas en la Universidad de Haifa. Además, completó su formación en la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos.

Aunque rara vez habla de sus raíces marroquíes en público, los analistas consideran que ese origen es uno de los factores que, de manera discreta pero significativa, contribuyen a su popularidad.

Si Eisenkot gana las elecciones, se convertiría en el primer jefe de Gobierno israelí de origen mizrají
Si Eisenkot gana las elecciones, se convertiría en el primer jefe de Gobierno israelí de origen mizrají (AP)

Israel nunca tuvo un primer ministro de origen mizrají, por lo que una victoria de Eisenkot marcaría un hito en la historia política del país.

Según los analistas, buena parte de su popularidad se debe a sus vínculos con las comunidades locales y a su capacidad para conectar con los votantes de clase trabajadora, sobre todo fuera de los sectores liberales de Tel Aviv. De hecho, los intentos de personas cercanas a Netanyahu por ridiculizar sus orígenes terminaron jugando a su favor.

En una ocasión, Netanyahu, descendiente de una reconocida familia de académicos de origen europeo, difundió un anuncio en el que se burlaba del marcado acento de Eisenkot al hablar inglés. El exmilitar respondió con una pregunta contundente: “¿Dónde estaba el excelente inglés de Netanyahu el 7 de octubre? ¿De qué nos sirvió?”.

La controversia se intensificó cuando Yinon Magal, presentador del Canal 14 y cercano a Netanyahu, lanzó un ataque en vivo contra Eisenkot, al que llamó “mono con nombre marroquí mizrají” y describió como alguien manipulado por las “élites asquenazíes”.

Sin embargo, lejos de perjudicar al exjefe del Estado Mayor, el comentario racista provocó un rechazo generalizado y llevó a numerosos votantes de la comunidad mizrají a cerrar filas en torno a él. Durante décadas, integrantes de esta comunidad, formada por judíos con raíces en Medio Oriente y el norte de África, denunciaron la discriminación institucional ejercida por sectores asquenazíes, de origen europeo.

Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar, se dirige a sus seguidores durante un acto de campaña
Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar, se dirige a sus seguidores durante un acto de campaña (Getty)

El 7 de octubre marcó un punto de inflexión en la trayectoria de Eisenkot tras décadas de servicio militar

La popularidad política de Eisenkot se apoya, en gran medida, en sus 41 años de servicio ininterrumpido en el Ejército israelí.

Su carrera militar comenzó en 1978, cuando ingresó a la Brigada Golani. Desde entonces, ascendió hasta ocupar algunos de los cargos más importantes de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI): comandó tropas en Cisjordania, dirigió operaciones durante la guerra del Líbano de 2006 y estuvo al frente del Comando Norte. Finalmente, entre 2015 y 2019, ejerció como el 21.º jefe del Estado Mayor, durante el Gobierno de Netanyahu.

Su acercamiento a la política comenzó en 2022, pero los ataques del 7 de octubre de 2023 marcaron un punto de inflexión. Tras lo ocurrido, Eisenkot se incorporó de urgencia al gabinete de guerra de Netanyahu.

Sin embargo, la alianza apenas logró mantenerse durante ocho meses. Las tensiones entre ambos dirigentes se intensificaron hasta convertirse en un enfrentamiento abierto, que culminó con la salida de Eisenkot del gabinete. El exmilitar cuestionaba duramente a Netanyahu por lo que consideraba intentos de obstaculizar las negociaciones para liberar a los rehenes y por la ausencia de un plan para Gaza una vez terminada la guerra.

Tras su salida, Eisenkot, de 66 años, fundó su propio partido de centro, llamado Yashar, una palabra hebrea que significa “recto” o “íntegro”. Para definir su propuesta política, retomó una frase de Eli Sharabi, sobreviviente del cautiverio tras los ataques del 7 de octubre: “Ni de derecha ni de izquierda, sino por el camino correcto”.

Manifestantes antigubernamentales se congregan en Tel Aviv para exigir la creación de una comisión estatal que investigue los ataques del 7 de octubre
Manifestantes antigubernamentales se congregan en Tel Aviv para exigir la creación de una comisión estatal que investigue los ataques del 7 de octubre (AFP/Getty)

En su carta de renuncia, dirigida al propio Netanyahu, Eisenkot cuestionó los motivos detrás de las decisiones del Gobierno. “Hemos comprobado que las decisiones tomadas por el Gobierno y por usted no siempre responden a los intereses nacionales ni al bienestar del país”, escribió. Además, advirtió que “los intereses externos y las consideraciones políticas se han infiltrado en las reuniones y están influyendo en la toma de decisiones”.

Desde entonces, Eisenkot convirtió la exigencia de crear una comisión estatal de investigación sobre los ataques del 7 de octubre en uno de los ejes de su campaña. Su propuesta contempla que el organismo tenga amplias facultades para citar a declarar a políticos, altos mandos militares y responsables de inteligencia, incluido el propio Netanyahu.

Para reforzar ese mensaje, su campaña lanzó a principios de octubre Sleepy Bibi, un videojuego satírico que presenta al primer ministro como un sonámbulo que sigue caminando sin percatarse de las alertas de emergencia que parpadean a su alrededor.

¿Qué posibilidades tiene de ganar?

Hace apenas un año, Eisenkot tenía menos del 10 % de apoyo en las encuestas. Sin embargo, protagonizó un ascenso político notable hasta convertirse en una de las principales figuras de la oposición de cara a las elecciones del 27 de octubre. Según los sondeos del Instituto Israelí para la Democracia, es el candidato que genera mayor aceptación entre los israelíes para ocupar el cargo de primer ministro.

Las encuestas más recientes indican que su partido, Yashar, podría obtener entre 20 y 23 de los 120 escaños del Parlamento israelí, conocido como Knéset, lo que le permitiría superar por un estrecho margen al Likud de Netanyahu.

Sin embargo, en Israel, ganar las elecciones no garantiza la formación de un gobierno. El presidente del país no necesariamente encarga esa tarea al líder del partido con más escaños, sino a quien considera más capaz de reunir una mayoría parlamentaria de al menos 61 legisladores.

Según las encuestas, Gadi Eisenkot es el candidato que genera mayor aceptación entre los israelíes para ocupar el cargo de primer ministro
Según las encuestas, Gadi Eisenkot es el candidato que genera mayor aceptación entre los israelíes para ocupar el cargo de primer ministro (Reuters)

Por eso, el camino de Eisenkot hacia el poder dependerá de su capacidad para unir a una oposición dividida, en la que también destacan el ex primer ministro Naftali Bennett, el dirigente centrista Yair Lapid y el político de derecha secular Avigdor Lieberman.

Si ni la alianza opositora de Eisenkot ni el bloque de derecha religiosa y extrema derecha que respalda a Netanyahu consiguen los 61 escaños necesarios, Israel podría volver a enfrentarse a un Parlamento sin mayoría clara y a largas negociaciones para formar gobierno. En ese escenario, Netanyahu podría permanecer durante meses como primer ministro interino, mientras se intenta superar el estancamiento político.

La llegada de Eisenkot al poder probablemente no mejoraría las condiciones de vida de los palestinos en Gaza
La llegada de Eisenkot al poder probablemente no mejoraría las condiciones de vida de los palestinos en Gaza (AFP/Getty)

¿Cuáles son las principales propuestas de Eisenkot?

Seguridad, Gaza y la creación de un Estado palestino

Eisenkot rechazó de manera categórica la posibilidad de que los palestinos tengan su propio Estado, una postura que coincide con la de buena parte de la derecha israelí.

“No existe un Estado palestino y, bajo el gobierno que formemos, tampoco lo habrá”, afirmó en una publicación en X en agosto.

Lejos de plantear una reducción de las operaciones militares, Eisenkot prometió eliminar la presencia de Hamás en Gaza en un plazo de 18 meses. Este objetivo podría prolongar una ofensiva que, según las autoridades sanitarias del enclave, dejó casi 75.000 palestinos muertos y agravó el aislamiento diplomático de Israel.

Además, el exjefe militar sostuvo que la retirada completa de las tropas israelíes de Gaza todavía podría tardar varios años.

Doctrina militar

En el ámbito militar, Eisenkot es conocido por ser uno de los principales impulsores de la llamada “doctrina Dahiya”, desarrollada cuando estaba al frente del Comando Norte del Ejército israelí. Su nombre proviene de un suburbio del sur de Beirut que quedó devastado durante la guerra del Líbano de 2006.

Esta estrategia contempla el uso deliberado de una fuerza militar muy superior a la del adversario, incluso contra infraestructura civil que, según Israel, es utilizada por grupos armados.

Sin embargo, la doctrina generó fuertes críticas internacionales por su impacto sobre la población civil y la elevada cantidad de víctimas. Estas prácticas también alimentaron las denuncias por presuntos crímenes de guerra, en un contexto en el que Israel enfrenta procesos judiciales internacionales relacionados con acusaciones de genocidio.

La “doctrina Dahiya”, impulsada por Eisenkot, es conocida por promover el uso deliberado de una fuerza militar desproporcionada
La “doctrina Dahiya”, impulsada por Eisenkot, es conocida por promover el uso deliberado de una fuerza militar desproporcionada (AP)

Asentamientos

A diferencia de Netanyahu, quien adoptó una postura permisiva frente a los sectores más radicales de su coalición, Eisenkot prometió aplicar una política de tolerancia cero contra los colonos extremistas que recurren a la violencia en Cisjordania, a quienes calificó de “terroristas”.

Sin embargo, aunque se opone a los asentamientos no autorizados y a proyectos controvertidos como el corredor E1, sigue defendiendo la permanencia de los principales bloques de asentamientos existentes, considerados estratégicos por Israel y respaldados por el Ejército.

Comisión estatal de investigación

Otro de los pilares de su campaña es la creación inmediata de una comisión estatal independiente que investigue las decisiones políticas y militares tomadas durante la década anterior a los ataques del 7 de octubre.

Eisenkot propone que el organismo tenga amplias facultades para citar e interrogar a los responsables, sin excluir a ninguna institución ni al propio primer ministro, con el objetivo de esclarecer las posibles fallas que permitieron que ocurrieran los ataques.

Servicio militar obligatorio para los judíos ultraortodoxos

En política interna, Eisenkot convirtió la eliminación de las exenciones del servicio militar para los estudiantes judíos ultraortodoxos, conocidos como haredíes, en una de sus principales propuestas.

Mientras Netanyahu evitó impulsar esta medida para no enfrentarse a sus aliados ultraortodoxos, fundamentales para mantener su coalición de Gobierno, Eisenkot considera que las exenciones generalizadas concedidas a quienes estudian en las yeshivás, instituciones de enseñanza religiosa judía, representan una amenaza para la seguridad nacional.

Su plan contempla incorporar al servicio militar obligatorio al 97 % de los hombres haredíes en edad de ser reclutados y reservar las exenciones solo para el 3 % dedicado a estudios religiosos avanzados. Además, propone suspender los fondos públicos destinados a las instituciones religiosas que no cumplan con las nuevas disposiciones.

Si Eisenkot llega al poder, los judíos ultraortodoxos dejarán de estar exentos del servicio militar obligatorio
Si Eisenkot llega al poder, los judíos ultraortodoxos dejarán de estar exentos del servicio militar obligatorio (AFP/Getty)

Reformas judiciales

Para revertir los cambios al sistema judicial impulsados por Netanyahu, el partido Yashar se comprometió a impedir que los gobiernos intervengan políticamente en el Comité de Selección Judicial. La propuesta busca evitar que las coaliciones gobernantes puedan elegir jueces afines a sus intereses.

Eisenkot también prometió proteger la independencia y las facultades del fiscal general y de los asesores jurídicos de los ministerios, cuyos poderes fueron objeto de repetidos intentos de recorte por parte de funcionarios del Gobierno de Netanyahu.

Además, propone restablecer formalmente la autoridad del Tribunal Supremo para anular decisiones del Gobierno que considere “irrazonables”, con el objetivo de reforzar los controles sobre el poder ejecutivo.

Traducción de Leticia Zampedri

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