Cómo funciona la política militar israelí para “justificar” acciones letales contra civiles en Gaza
Un soldado reveló cómo se utilizó la política de facto de “incriminación retroactiva” de las Fuerzas de Defensa de Israel tras el ataque de agosto de 2025 contra el hospital Nasser, en el que murió una periodista de ‘Independent Arabia’. Reportaje de Bel Trew
Un soldado reveló que el ejército israelí utiliza una política no oficial de “incriminación retroactiva” para los ataques de gran repercusión que causan la muerte de un gran número de civiles sin un objetivo militar claro en Gaza, incluida la catalogación deliberada de palestinos como “terroristas” incluso cuando están desarmados.
El informante, a quien el grupo israelí de defensa Breaking the Silence puso en contacto con The Independent, afirmó que la “política” consiste en cambiar la narrativa detrás de los ataques con un elevado número de víctimas mortales o aquellos dirigidos contra edificios protegidos y sensibles, como hospitales y escuelas. El mismo soldado declaró que esta medida se implementó tras el ataque israelí del 25 de agosto de 2025 contra el complejo médico Nasser, en el sur de Gaza, que causó la muerte de 22 personas, entre ellas cinco periodistas, incluida la reportera de Independent Arabia, Mariam Abu Dagga.
También afirmó que todas las cámaras en Gaza se consideran un “objetivo legítimo”, sin importar si son utilizadas por periodistas, lo que corrobora el testimonio previo de un oficial de tanques obtenido por The Independent en una investigación de diez meses sobre el ataque al hospital Nasser, publicada esta semana. En aquel momento, el ejército afirmó que el objetivo era una cámara “colocada por militantes de Hamás”, pero Reuters la reclamó tiempo después. El informante también confirmó que el ejército no intentó contactar a Reuters ni al hospital antes del ataque para expresar su preocupación por la cámara.
“Cuando [los militares] comprenden que hay una crisis, intentan vincular a las personas que murieron o resultaron heridas con Hamás” —continuó el denunciante— “Porque si pueden decir que quienes los mataron eran terroristas de Hamás, quedaría mejor ante el mundo. A este proceso lo llaman replanteamiento retrospectivo”.
El soldado añadió que existe una “enorme presión” para que la imagen del ejército israelí sea la “mejor posible”.
Asimismo, describió: “Es una herramienta para manipular la narrativa y distorsionarla, para que parezca que ellos son los buenos. Los medios de comunicación internacionales dependen mucho de las Fuerzas de Defensa de Israel […] sus mensajes y comunicados suelen llegar a todo el mundo, así que es lo mejor que pueden hacer”.
La organización Breaking the Silence, formada por veteranos israelíes que recopila testimonios de soldados sobre violaciones de derechos humanos, afirmó que otros relatos que poseen corroboran el testimonio.
El director ejecutivo de Breaking the Silence, Nadav Weiman, afirmó que desde que Israel desató su bombardeo sobre Gaza el 7 de octubre de 2023, “las temerarias reglas de enfrentamiento, combinadas con sus procedimientos no oficiales de incriminación retroactiva, son utilizadas por las Fuerzas de Defensa de Israel como justificación casi automática para cada bala, proyectil o misil disparado, y como herramienta para evitar llevar a cabo investigaciones reales”.
Añadió que una consecuencia directa de tratar a las cámaras como objetivos militares legítimos en Gaza ha sido “un número astronómico de periodistas asesinados por las FDI”.

Los sucesos que cobraron la vida de periodistas en el hospital Nasser se derivan de estas políticas de las FDI y no deben quedar eclipsados por los intentos de presentarlos como un incidente aislado o como una conducta contraria al protocolo de las FDI. Tales políticas injustificables son la base que moldean las decisiones de las FDI a la hora de combatir en Gaza.
Según una investigación realizada por The Independent durante un año, el ejército israelí atacó el hospital Nasser con cuatro proyectiles de tanque el 25 de agosto de 2025. Los hallazgos de The Independent revelan que un primer impacto alcanzó una cámara de Reuters en una escalera exterior oriental, causando así la muerte del camarógrafo de Reuters Hussam al-Masri, y un segundo impacto se produjo en una zona cercana al quirófano, donde el personal médico descansaba entre operaciones.
Aproximadamente ocho minutos después, cuando los médicos, los servicios de emergencia y los periodistas se habían congregado en el lugar para informar y rescatar a los heridos, los militares dispararon dos proyectiles de tanque más contra ellos. En total, mataron a 22 personas.

La cadena egipcia Ghad TV estaba haciendo una transmisión en vivo de la zona, y siete testigos informaron haber visto drones de vigilancia israelíes en el lugar en ese momento. Expertos en derecho internacional afirmaron que, a partir de todas las pruebas, un fiscal podría “concluir de manera razonable” que los perpetradores habían cometido crímenes de guerra “al atacar con dolo a civiles y lanzar un ataque desproporcionado, en particular con respecto al segundo ataque”.
El ejército israelí declinó responder a las conclusiones específicas de la investigación de The Independent, pero añadió que “la revisión aún está en curso bajo el Mecanismo de Investigación y Evaluación del Estado Mayor”.
En declaraciones anteriores a The Independent, el ejército negó en repetidas ocasiones haber atacado a periodistas y posteriormente acusó a Hamás de utilizar el hospital como base, acusación que el personal palestino y los voluntarios médicos internacionales que trabajan allí niegan rotundamente. El ejército afirmó de manera oficial que el objetivo del ataque del 25 de agosto era una “cámara colocada por Hamás” que ponía en peligro a las tropas, y añadió que el ataque causó la muerte de seis personas a las que acusó de ser “terroristas”.
No obstante, entre los seis señalados, uno fue identificado por varias personas como miembro de la defensa civil, a quien se puede ver ayudando en la misión de rescate, y otro fue identificado como trabajador hospitalario por la propia administración de Nasser.
El informante declaró a The Independent que, tras la indignación internacional por estos asesinatos, el ejército israelí inició un proceso de “reinterpretación retrospectiva”, que incluyó el intento de etiquetar a los periodistas asesinados como “terroristas”, algo que no lograron.
El informante descubrió que la Brigada Golani había recibido la aprobación para el ataque a esta cámara cuatro días antes, por parte de la alta dirección del propio Comando Sur.
Detalló: “Elevaron la solicitud a sus superiores para que aprobaran una misión para destruir la cámara con un arma de precisión [...] la llamaron cámara de Hamás”.
Según la información obtenida por The Independent, es posible que se haya intentado destruir la cámara con drones antes del ataque con doble disparo del tanque.
El ejército israelí declaró a The Independent que “rechaza enérgicamente la afirmación de que lleva a cabo ataques ilegales y que solo busca justificarlos a posteriori”, y añadió que el ejército israelí “ataca objetivos militares”.
Negó haber realizado evaluaciones “a posteriori”. Con respecto al ataque al hospital Nasser, afirmó haber llevado a cabo una Evaluación de daños de combate para “evaluar el éxito del ataque y su impacto en el enemigo”. Añadió que “la evaluación posterior al ataque no sustituye en modo alguno el requisito de que un ataque esté justificado de antemano”.
En cuanto a la afirmación de que las FDI consideran automáticamente a toda persona muerta en Gaza como un “terrorista”, el ejército sostiene que “se trata de una afirmación falsa que puede refutarse fácilmente si se revisan los cientos de declaraciones públicas emitidas por las FDI a lo largo de la guerra que hacen referencia a las bajas civiles”.
Y observó: “Las Fuerzas de Defensa de Israel reconocen y lamentan las bajas civiles ocurridas en los combates en Gaza a pesar de sus esfuerzos por prevenirlas”.
El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) declaró que Israel ha asesinado a más de 200 trabajadores de los medios de comunicación palestinos desde 2023: más periodistas que cualquier otro gobierno desde que el CPJ comenzó a recopilar datos en 1992. “Al silenciar a la prensa, Israel silencia a quienes documentan y dan testimonio de lo que los grupos de derechos humanos y los expertos de la ONU coinciden en que es un genocidio”, afirmó.
Traducción de Michelle Padilla






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