Escasez de alimentos y baños averiados: crece la crisis en un buque de guerra de EE. UU. tras 250 días en el mar
Los marineros expresaron su preocupación por las condiciones a bordo del portaaviones, que permanece en alta mar desde noviembre
Casi un mes después de que las protestas contra el gobierno se extendieran por Irán, Donald Trump envió una flota de buques de guerra a la región con la promesa de que la ayuda “estaba en camino”.
La pieza central del despliegue fue el USS Abraham Lincoln, un portaaviones valorado en miles de millones de dólares y con capacidad para transportar una fuerza de 90 aviones de combate y helicópteros cerca de Irán.
Este viernes se cumplieron 200 días desde la llegada del Lincoln a la región y 250 desde el inicio de su despliegue, con lo que estableció un récord de días consecutivos en alta mar.
Durante ese tiempo, Estados Unidos e Irán alternaron ataques con breves pausas en los combates, pero el conflicto de fondo sigue sin resolverse.
Mientras tanto, marineros del USS Abraham Lincoln, que permanece en Oriente Medio tras más de ocho meses en alta mar, aseguraron que las condiciones a bordo se volvieron insoportables, una situación que llevó a legisladores estadounidenses a expresar su preocupación por la escasez de alimentos, la contaminación del agua y el deterioro de la salud mental de la tripulación.
El personal podría recibir pronto un relevo, ya que el USS George Washington se prepara para sustituir al Lincoln como parte de una rotación programada. Sin embargo, las crecientes denuncias plantean interrogantes sobre el impacto de un conflicto prolongado en Oriente Medio.
Preocupación por la tripulación tras 200 días sin tocar puerto
El senador demócrata Richard Blumenthal puso el miércoles el foco sobre las condiciones a bordo al enviar una carta al secretario de Defensa y al jefe interino de la Marina.
En el documento, citó “numerosos informes” sobre “escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de plomería, deterioro de la salud mental, riesgos de seguridad en la cubierta y fallas en el sistema de correo”, que habrían provocado retrasos de meses en la llegada de paquetes enviados a los marineros.
Las denuncias se producen después de que el portaaviones alcanzara un récord de 200 días sin hacer escala en un puerto. Por lo general, las tripulaciones de estos buques desembarcan cada uno o dos meses. Los despliegues navales suelen durar entre seis y nueve meses, aunque pueden prolongarse durante un conflicto.
El senador demócrata Ruben Gallego pidió que se permita a una delegación del Congreso visitar el portaaviones para “realizar una investigación de supervisión sobre esta terrible situación”.
Las condiciones de vida a bordo cobraron mayor atención después de que esposas de miembros de la tripulación denunciaran presuntos intentos de marineros de arrojarse por la borda. Annabelle Loma afirmó que su esposo intentó saltar del barco y que ahora permanece bajo supervisión médica.
“Solo porque estaba agotado, sus 13 años de carrera quedaron arruinados, así de simple”, aseguró.
Maria Rodriguez, esposa de otro marinero, afirmó que su marido evitó que un compañero se arrojara por la borda. A estas denuncias se sumaron mensajes de miembros de la tripulación que describían la falta de alimentos básicos debido a problemas de abastecimiento.
Un familiar dijo a BBC News que un marinero perdió 29 kilos desde el inicio del despliegue. Otro miembro de la tripulación contó en mensajes compartidos con MeidasTouch que no disponían de “frutas y otras cosas” porque podían echarse a perder antes de que llegara el barco de suministros. Según su relato, la carne era uno de los pocos alimentos considerados “frescos”, aunque en realidad llegaba congelada y, en ocasiones, en mal estado.
El mismo marinero compartió una fotografía de un recipiente con cereal seco y afirmó: “No tenemos leche desde hace tres meses”. Otros tripulantes denunciaron que pasaron más de una semana sin poder lavar su ropa.
Un marinero escribió a su familia que uno de sus compañeros llegó a plantear que el despliegue podría ser un “experimento” del gobierno para comprobar hasta dónde pueden llevar los límites de los marineros en alta mar y en las peores condiciones.
“Incluso personas que estuvieron desplegadas cientos de veces dicen que este ha sido el peor y creen que todavía puede empeorar. A la Marina no le importa. La misión siempre será la prioridad”, afirmó.
¿Cómo respondió Estados Unidos?
El Ejército estadounidense se prepara para reemplazar al USS Abraham Lincoln por el USS George Washington como parte de una rotación programada en Oriente Medio, según informó The Wall Street Journal, que citó a funcionarios estadounidenses.
Sin embargo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, restó importancia a las denuncias durante un viaje a Panamá el jueves y aseguró que las condiciones a bordo fueron “tergiversadas por completo”.
“Nos aseguramos de que cada barco, cada tripulación y cada capitán tenga todo lo que podamos proporcionarles en todo momento. Algunos despliegues son más largos que otros y siento un enorme respeto y gratitud por esos marineros”, afirmó.
“Lo que hacen en alta mar, en condiciones tan difíciles y con menos escalas en puertos, es increíble”, agregó Hegseth. El Pentágono no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) también negó una información difundida por medios iraníes según la cual siete marineros habían muerto durante una pelea a bordo del USS Abraham Lincoln.
“El USS Abraham Lincoln mantiene una de las tasas de reenganche más altas, del 84,4 %, entre todos los portaaviones de la Marina de Estados Unidos”, señaló Centcom el jueves en redes sociales.
El organismo agregó que ningún miembro de la tripulación murió y que el único marinero que cayó por la borda, el 3 de agosto, fue rescatado con rapidez y sin sufrir daños.
“La gran cantidad de información errónea sobre el histórico despliegue del Abraham Lincoln perjudica a nuestros hombres y mujeres uniformados y a sus seres queridos”, sostuvo Centcom.
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, aseguró que Trump y Hegseth están comprometidos con garantizar que las Fuerzas Armadas estadounidenses cuenten con “los recursos necesarios para hacer frente a cualquier amenaza contra Estados Unidos”.

El Ejército estadounidense ya había retirado de operaciones en marzo a otro portaaviones, el USS Gerald R. Ford, para someterlo a reparaciones después de participar en ataques contra Irán. La medida también llegó tras un extenso despliegue de nueve meses.
El Ford fue trasladado a Creta después de una serie de reportes sobre problemas a bordo, entre ellos un incendio que habría dejado marineros heridos y destruido unas 100 camas.
Un funcionario dijo entonces a Reuters que cerca de 200 marineros recibieron atención médica por lesiones relacionadas con la inhalación de humo después de que el fuego se desatara en la lavandería principal.
Según medios estadounidenses, el portaaviones también sufrió problemas en el sistema de baños, con tuberías obstruidas que provocaron largas filas entre los miembros de la tripulación.
Traducción de Leticia Zampedri






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