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Tiroteo mortal de un niño pequeño a manos de la policía reaviva tensiones

La muerte de Kohen Wiley es el último de una serie de encuentros preocupantes con la policía que han indignado a los miembros de la comunidad de Senatobia, Misisipi, EE. UU., en los últimos años

Estalla una protesta frente al Walmart donde un niño de un año fue abatido a tiros por la policía
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El fatal tiroteo policial en el que un niño de un año resultó muerto durante una intervención por un presunto hurto en una tienda ha reavivado las tensiones de larga data entre las fuerzas del orden y los residentes negros en la pequeña ciudad de Senatobia, Misisipi, EE. UU.

La muerte de Kohen Wiley es el último incidente de una serie de encuentros con la policía que han provocado indignación entre la comunidad en los últimos años. El tiroteo ha dado lugar a protestas y a nuevos llamamientos a la rendición de cuentas, y algunos defensores de los derechos civiles citan el caso como otro ejemplo de una vida negra perdida durante un incidente relacionado con un presunto hurto menor: supuestamente, pañales robados.

“Estamos tratando los objetos en un estante como más valiosos que un niño”, escribió Bernice King, hija del célebre líder de los derechos civiles Martin Luther King jr., en un comunicado publicado en Instagram el miércoles. “Eso no es solo una mala práctica policial; es un colapso moral”, añadió.

La madre de Kohen, Vellesiya Wiley, afirmó que su hijo y su amiga, que conducía, resultaron heridos por disparos
La madre de Kohen, Vellesiya Wiley, afirmó que su hijo y su amiga, que conducía, resultaron heridos por disparos (Marquell Bridges via AP)

Versiones contradictorias de lo sucedido

Todavía quedan muchas preguntas sin respuesta sobre el tiroteo y las circunstancias que lo precedieron.

La policía de Senatobia respondió el domingo a una llamada por hurto en una tienda Walmart local, donde encontraron a dos mujeres y un niño saliendo de la tienda, subiendo a un auto y alejándose. Según un comunicado de la Oficina de Investigación de Misisipi: “Los agentes intentaron detener el vehículo, pero la conductora se dirigió hacia ellos, casi atropellando a uno. Un agente entonces disparó su arma y el vehículo se dio a la fuga”.

La madre de Kohen, Vellesiya Wiley, declaró que su hijo y su amiga, quien conducía el vehículo, fueron alcanzados por los disparos. En un video publicado el miércoles en redes sociales por el abogado de derechos civiles Ben Crump, Wiley afirmó que su amiga no conducía hacia los agentes porque estos se encontraban “todos a la derecha y ella conducía hacia la izquierda”.

Ella también niega la acusación de hurto, afirmando en el video que cree que su amiga pagó por los pañales que llevaba.

El experto en seguridad pública Ian Adams, profesor de justicia penal en la Universidad de Carolina del Sur, afirmó que, independientemente de las circunstancias, el agente no debería haber disparado contra el automóvil.

“La policía moderna sabe que disparar contra un vehículo en movimiento es una muy mala idea y algo que debe evitarse a casi cualquier precio”, dijo Adams, y agregó: “En primer lugar, los vehículos suelen tener otros ocupantes, lo cual obviamente es una preocupación en este caso”.

El tiroteo reaviva las preocupaciones sobre la justicia racial

Kohen era negro, al igual que su madre y la amiga de esta, y las circunstancias que llevaron a la muerte de Kohen rápidamente suscitaron comparaciones con el caso de otra madre negra que recibió un disparo durante una respuesta a una acusación de hurto en una tienda.

En 2023, Ta'Kiya Young, que estaba embarazada, fue baleada por la policía en un suburbio de Columbus, Ohio, cuando intentaban detenerla. Según la policía, Young, quien también era madre de dos niños pequeños, subió a su auto y aceleró en dirección al agente, quien le disparó a través del parabrisas. Tanto Young como su hija nonata fallecieron.

En ese caso, el agente fue absuelto de los cargos penales y una junta de revisión determinó que el uso de la fuerza por parte del agente estaba justificado.

Estas dos muertes se suman a una larga lista de casos de afroamericanos que fallecen en interacciones con la policía tras ser acusados de delitos menores. Dicha lista incluye el asesinato de George Floyd en 2020, quien murió después de que la policía respondiera a una llamada por haber utilizado un billete falso de 20 dólares en un supermercado de Minneapolis.

Para algunos defensores de la justicia racial, estos casos sirven como un recordatorio constante de las consecuencias del racismo sistémico en las fuerzas del orden.

“En nombre del ‘orden público’, un niño fue asesinado y una familia quedó destrozada por artículos que podrían haberse repuesto, desgravado y reemplazado”, escribió King en Instagram, y siguió: “Nuestro mandato es claro: hasta que la sacralidad de la vida humana sea el punto de partida de cada encuentro con la policía, debemos exigir cambios en la formación y trabajar incansablemente para reformar las políticas relativas a la rendición de cuentas policial”.

Tensiones en Senatobia

Marquell Bridges, presidente y fundador de un grupo de defensa llamado Building Bridges Coalition, que ha estado ayudando a la familia Wiley, dijo que la muerte de Kohen fue “el punto de quiebre” después de años de interacciones problemáticas entre los residentes negros y la policía.

Bridges hizo referencia a un incidente ocurrido el año pasado en el que un agente amenazó a Breshari Faulkner con una pistola Taser, la sacó a la fuerza de su auto y la tiró al suelo, y la arrestó durante una confrontación por una plaza de aparcamiento para discapacitados en el mismo aparcamiento de Walmart donde Kohen recibió el disparo.

Dos años antes, en 2023, un agente de policía de Senatobia fue despedido por su participación en el arresto de un niño negro de 10 años que había orinado en otro estacionamiento. La familia del niño llegó a un acuerdo extrajudicial con la ciudad en una demanda federal a principios de este año.

“Existe una cultura que los considera por encima de la ley, simplemente porque visten uniforme”, dijo el abogado de derechos civiles Carlos Moore, quien ha representado al niño de 10 años y a otros que acusan al departamento de mala conducta.

La policía no respondió a las solicitudes de comentarios de Associated Press. El alcalde y los concejales tampoco respondieron a los mensajes.

Según datos del censo de 2020, aproximadamente el 40 % de la población de la ciudad, que ronda los 8.300 habitantes, es negra. La policía no respondió a las preguntas sobre la composición racial del departamento, pero el alcalde y la mayoría de los concejales son blancos. Desde que la ciudad se constituyó como municipio en 1860, la ciudad solo ha elegido a tres concejales negros, según el Tate Record, un periódico local.

Una cortadora de césped de juguete que lanza burbujas

El agente que disparó contra Kohen y la mujer que conducía el auto en el que viajaba el niño ha sido suspendido de sus funciones: un procedimiento habitual, mientras la Oficina de Investigación de Misisipi investiga lo sucedido. Han prometido publicar el video del tiroteo una vez que concluya la investigación.

La abuela de Kohen, Veronica Roberson, estuvo presente cuando nació y lo cuidaba con frecuencia. Lo describió como un bebé feliz con “la sonrisa más bonita que uno pueda imaginar”.

Dijo que era un niño encantador, y añadió: “Él me quería mucho y yo lo quería mucho a él. Nos amábamos”.

Uno de sus juguetes favoritos era una pequeña cortadora de césped que hacía burbujas al empujarla. Roberson se sentaba afuera con él mientras jugaba. “Él realmente creía que estaba cortando el césped”, dijo, riendo un poco al recordar, e incorporó: “Ese bebé era mi mundo”.

Traducción de Sara Pignatiello

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