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Agricultor recibe la orden de destruir su huerto tras regalar miles de kilos de fruta

“No van a poder talar los árboles fácilmente”, dijo el granjero

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Un agricultor de California, EE. UU., ha recibido la orden de destruir su huerto frutal tras regalar miles de kilos de comida.

Cesar Mora lleva tres años inmerso en una batalla legal con la empresa Giumarra Brothers Fruit Company, después de que esta lo acusara de incumplir su contrato y vender la fruta a otro comprador.

En medio de la disputa, Mora optó por regalar las nectarinas que había cultivado en lugar de dejarlas pudrirse.

Sin embargo, el 13 de agosto, un jurado del Tribunal Superior del Condado de Fresno dictaminó que el agricultor del Valle Central sí había incumplido su contrato, aunque a Giumarra no se le concedió ninguna indemnización, según documentos obtenidos por el periódico local Fresno Bee.

Mora reveló en un video publicado en TikTok que un juez había dictaminado que sus árboles debían ser destruidos incluso antes de que comenzara el juicio.

Cesar Mora (en el centro) afirma que se le ha ordenado talar todos sus árboles tras repartir fruta de forma gratuita en medio de un litigio
Cesar Mora (en el centro) afirma que se le ha ordenado talar todos sus árboles tras repartir fruta de forma gratuita en medio de un litigio (No Nectarines Wasted vía GoFundMe)

“Van a pasar más cosas”, dijo en el video, y añadió: “No van a poder talar los árboles fácilmente”.

En declaraciones a Fresno Bee, Mora dijo no estar seguro de si continuaría dedicándose a la agricultura tras el fallo judicial.

“Esto no me va a destruir, pero les digo una cosa: no voy a seguir cultivando”, dijo, y continuó: “No puedo cultivar en una industria donde una empresa puede tratar así a sus agricultores y usar el sistema legal para castigarlos”.

Mientras tanto, John Migliazzo, uno de los abogados de la empresa frutícola, elogió la decisión del jurado.

“El juez ya había determinado que Giumarra Brothers tenía los derechos exclusivos de licencia sobre la nectarina de pulpa blanca Monalise, y hoy el jurado ratificó la postura de la empresa. Giumarra Brothers no hizo nada malo”, declaró Migliazzo al periódico.

Gran parte del caso se centró en la nectarina blanca Monalise.

Giumarra afirmó que todos los derechos sobre la fruta pertenecían a la empresa francesa Star Fruits Diffusion. Sin embargo, según documentos judiciales consultados por Associated Press, Giumarra declaró que poseía la sublicencia para producir y vender la variedad.

Se determinó que Mora había incumplido su contrato, aunque no se concedió indemnización alguna a Giumarra Brothers Fruit Company
Se determinó que Mora había incumplido su contrato, aunque no se concedió indemnización alguna a Giumarra Brothers Fruit Company (No Nectarines Wasted vía GoFundMe)

En 2017, Mora firmó un acuerdo de sublicencia con Giumarra para cultivar y vender la fruta. Dos años después, Mora firmó un acuerdo de comercialización con la empresa, que estipulaba que la fruta debía envasarse y venderse a través de Giumarra.

Sin embargo, según documentos consultados por la publicación, Mora afirma que alrededor de la mitad de las nectarinas que le entregó a Giumarra en 2020 fueron desechadas. Esto, según él, redujo sus ganancias.

Giumarra demandó a Mora en 2023, alegando que había vendido sus nectarinas a otra empresa envasadora de fruta.

En junio de 2026, Mora se hizo viral tras ofrecer a los lugareños la oportunidad de recoger sus nectarinas gratis, ya que no podía venderlas.

“Para no perder el duro trabajo de todo un año, voy a repartirlo entre los habitantes del Valle Central y cualquiera que quiera agarrar algo”, dijo en un video de TikTok.

Según la página web de la campaña de Mora, los miembros de la comunidad recolectaron más de 82.000 kg de nectarinas, y más de 6.000 personas visitaron el huerto durante una semana.

Este enorme esfuerzo se produjo tras una cosecha “frustrante” en 2025, en la que el granjero tuvo que ver cómo su fruta se quedaba sin vender.

“El año pasado, todo acabó en el suelo”, declaró al noticiero KMPH, y agregó: “A cada paso que daba, oía cómo caía una fruta a la tierra. Solo oía los ruidos sordos de la fruta cayendo. Fue muy frustrante”.

The Independent se ha puesto en contacto con Mora y Giumarra para recabar sus comentarios.

Traducción de Sara Pignatiello

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