“Iglesia católica con servicio de ‘valet parking’”: la congregación que celebra misa en un casino
“A veces bromeamos diciendo que somos la única iglesia católica con servicio de ‘valet parking’”, dijo el padre Charlie Urnick, párroco de larga trayectoria de la parroquia de San Juan Bautista, a Erin Keller de The Independent


El zumbido constante de las máquinas tragamonedas se une a un coro de himnos religiosos cada fin de semana en el complejo turístico Riverside Resort and Casino en Laughlin, Nevada, EE. UU.
Dentro del teatro Don's Celebrity Theatre, con capacidad para 800 personas, justo después de las mesas de póker, las filas de sillas se llenan no para un cantante de salón, sino para una misa católica.
“A veces bromeamos diciendo que somos la única iglesia católica con servicio de valet parking”, declaró a The Independent el padre Charlie Urnick, párroco de larga data de la parroquia de San Juan Bautista.
Lo que comenzó hace más de tres décadas como una respuesta temporal a la falta de una iglesia parroquial propia se ha convertido en una de las organizaciones parroquiales más inusuales de EE. UU.
En 1992, unos 500 residentes solicitaron a la diócesis de la ciudad de Reno que enviara un sacerdote a la pequeña localidad ribereña, a poco más de 90 minutos del Strip de Las Vegas. El padre John McShane comenzó a celebrar misa en los casinos locales ese mismo año.
A medida que la congregación crecía, los servicios religiosos se trasladaron en 1996 al auditorio de Riverside, donde han continuado desde entonces.


La parroquia de San Juan Bautista ahora tiene su propio edificio, construido en 2003, a unos 8 km de la casa de apuestas, pero la misa de fin de semana dentro el casino atrae a más gente.
Normalmente, el espacio funciona como sala de conciertos; el próximo mes, actuarán una banda tributo a los Bee Gees, una imitadora de Shania Twain y una banda tributo a Creedence Clearwater. Pero durante las mañanas de los fines de semana, los fieles de todas las edades atraviesan la zona de juegos para llegar al auditorio, donde grandes pantallas muestran imágenes de vitrales.
“El casino tiene luces y campanas. Nosotros también tenemos luces y campanas”, dijo Urnick.

Los feligreses suelen contribuir a la colecta con fichas de casino o boletos de máquinas tragamonedas, que son canjeados por voluntarios a quienes se les apoda cariñosamente “monaguillos de fichas”.
Las misas de fin de semana siguen atrayendo a una gran variedad de fieles, desde feligreses que prefieren la visibilidad y la accesibilidad del entorno del casino hasta turistas que se enteran de él de boca en boca, incluidos los asistentes de estacionamiento de los complejos turísticos cercanos.
“Al principio parecen un poco sorprendidos de que haya misa en el casino, pero una vez que vienen, regresan”, dijo Urnick, y siguió: “A veces incluso planean sus vacaciones para poder estar aquí un sábado y un domingo”.


El obispo auxiliar Gregory Gordon, director de la Catedral del Ángel de la Guarda en Las Vegas, dijo que a menudo recibe mensajes de visitantes que asisten a misa durante sus vacaciones en la Ciudad del Pecado.
“A veces la gente viene de vacaciones a Las Vegas solo una vez al año; pero me dicen: ‘Nos vemos el año que viene’”, dijo Gordon.
Según Gordon, las misas católicas en los hoteles con casino de la zona de Las Vegas comenzaron en 1958, coincidiendo con los cambios de turno de los trabajadores que laboraban las 24 horas. Posteriormente, los propietarios de los casinos contribuyeron a la adquisición del terreno para la catedral. Hoy en día, las iglesias y los casinos siguen colaborando ocasionalmente, incluso celebrando servicios religiosos en los salones de baile de los casinos durante las obras.
De vuelta en Laughlin, la mezcla de lugareños y visitantes le da a cada servicio un ritmo diferente.
“Los sábados por la noche, la primera misa siempre tiene un ambiente animado. La gente llega para el fin de semana; luego van a cenar o a un espectáculo, a veces incluso en la misma sala donde se celebra la misa”, dijo Urnick.
“La misa del mediodía del domingo es diferente”, continuó, y añadió: “La gente se va después de la misa. Pero entretanto, mucha gente viene y aprovecha para pasar el día allí”.


Quizás lo que hace que muchos regresen es Urnick, quien habla de sus servicios como un artista experimentado de Las Vegas, preparando los chistes y buscando la manera de lograr que el público vuelva semana tras semana.
“Si puedes hacer sonreír a la gente cuando venga a la iglesia el domingo, hazlo; han tenido una semana difícil. Capta su atención y luego puedes compartir el mensaje del Evangelio”, expresó.
Y prueben la ternera.
Traducción de Sara Pignatiello






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