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Comer verduras en el embarazo podría influir en los hábitos alimenticios de los bebés

Los niños cuyas madres tomaron cápsulas de zanahoria en el embarazo mostraron menor aversión al aroma de las zanahorias a los tres años

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Los investigadores descubrieron que los niños pequeños reaccionan de forma más favorable al olor de ciertas verduras cuando estuvieron expuestos a esos sabores durante el embarazo.

Un estudio de largo plazo registró y analizó las reacciones de niños de tres años frente a los aromas de zanahoria y col rizada, con el objetivo de evaluar cómo la exposición prenatal puede influir en las preferencias alimentarias futuras.

La investigación dio continuidad a dos estudios previos realizados con fetos y recién nacidos cuyas madres consumieron cápsulas de zanahoria o col rizada durante las últimas etapas del embarazo.

El trabajo, liderado por la Universidad de Durham, reveló que los niños cuyas madres tomaron cápsulas de zanahoria en polvo durante la gestación mostraron reacciones menos negativas frente al olor de esa verdura.

De forma similar, aquellos cuyas madres consumieron cápsulas de col rizada reaccionaron de manera más favorable a ese aroma.

Según los investigadores, los resultados sugieren que los niños conservan recuerdos del sabor y del olor de los alimentos a los que estuvieron expuestos al final del embarazo.

En ese sentido, la profesora Nadja Reissland, del departamento de Psicología de la Universidad de Durham, afirmó: “Al observar las reacciones de los niños de tres años, se nota que responden de forma genuina; no están actuando”.

Las reacciones faciales del feto cuya madre consumió cápsulas de kale durante el embarazo como parte de un experimento controlado, captadas mediante una ecografía a las 32 semanas de gestación
Las reacciones faciales del feto cuya madre consumió cápsulas de kale durante el embarazo como parte de un experimento controlado, captadas mediante una ecografía a las 32 semanas de gestación (Estudio FETAP, Laboratorio de Investigación Fetal y Neonatal de la Universidad de Durham/PA Wire)

En las primeras etapas del estudio, los investigadores utilizaron ecografías para observar las expresiones faciales de los fetos a las 32 y 36 semanas de gestación. Además, realizaron nuevas observaciones cerca de tres semanas después del nacimiento.

La profesora Reissland explicó que, en cada instancia, el equipo registró las reacciones faciales de los bebés al ser expuestos al sabor o al olor de zanahoria y col rizada. “Con el tiempo, observamos que los niños siguieron mostrando preferencia por las verduras a las que estuvieron expuestos durante el embarazo”, señaló.

A partir de esos resultados, los investigadores plantearon que la exposición a determinados sabores en las últimas etapas de la gestación puede generar una memoria gustativa u olfativa duradera, capaz de influir en las preferencias alimentarias años después del nacimiento.

En ese contexto, Reissland recomendó que las futuras madres mantengan una alimentación variada, con frutas y verduras de distintos colores. De todos modos, los investigadores reconocieron que el estudio tuvo una muestra reducida. El seguimiento incluyó a 12 niños de tres años pertenecientes al grupo original de fetos y recién nacidos.

Durante las pruebas, los niños olieron hisopos de algodón húmedos impregnados con polvo de zanahoria o col rizada. Mientras tanto, los investigadores filmaron sus reacciones, aunque los participantes nunca probaron los alimentos.

Un niño cuya madre consumió cápsulas de kale durante el embarazo como parte de un experimento controlado reacciona de forma más negativa al olor de la zanahoria, durante una prueba realizada alrededor de tres semanas después de nacer
Un niño cuya madre consumió cápsulas de kale durante el embarazo como parte de un experimento controlado reacciona de forma más negativa al olor de la zanahoria, durante una prueba realizada alrededor de tres semanas después de nacer (Estudio FETAP, Laboratorio de Investigación Fetal y Neonatal de la Universidad de Durham/PA Wire)

Luego, los investigadores analizaron sus expresiones faciales y las compararon con las observaciones realizadas en etapas anteriores del estudio.

La doctora Beyza Ustun-Elayan, coautora de la investigación e integrante de la Universidad de Cambridge y del Centro Médico de la Universidad de Radboud, destacó el alcance de los hallazgos.

“Estos resultados abren nuevas posibilidades para las intervenciones alimentarias tempranas y sugieren que los sabores presentes en la dieta materna durante el embarazo pueden influir de manera sutil en la relación de los niños con los alimentos años después”, explicó.

La investigación recibió financiamiento de la Universidad de Aston y fue publicada en la revista Developmental Psychobiology.

Traducción de Leticia Zampedri

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