¿Pudo Amelia Earhart haber sido devorada por cangrejos? Resurge la teoría durante nueva búsqueda del avión
La aviadora estadounidense, quien fue la primera mujer en realizar un vuelo en solitario a través del Atlántico, desapareció el 2 de julio de 1937 sobre el Pacífico
La reciente búsqueda del avión de Amelia Earhart ha reavivado una teoría sobre la posible causa de la muerte de la legendaria exploradora: cangrejos gigantes carnívoros.
Un equipo de la Universidad Purdue de Indiana, EE. UU., llegó el lunes a la remota isla Nikumaroro, en el Pacífico Sur, para comenzar su trabajo, pero pasarán las noches fuera del lugar, en su barco, porque la isla está invadida por cangrejos cocoteros de un metro de ancho y 4 kg de peso.
Earhart, la primera mujer en realizar un vuelo en solitario a través del Atlántico, desapareció junto con el navegante Fred Noonan el 2 de julio de 1937, después de que su avión bimotor Lockheed 10E Electra se quedara sin combustible y desapareciera sobre el Pacífico durante un intento de dar la vuelta al mundo.
Su desaparición ha dado pie a décadas de búsquedas, investigaciones y teorías conspirativas.
Una de las teorías más creíbles es que Earhart se estrelló o aterrizó en la isla, en la República de Kiribati, y que la piloto herida fue devorada por los cangrejos.

Según la NASA, a finales de la década de 1930, los colonos británicos en la isla encontraron un zapato de mujer, piezas de avión y una caja que contenía un instrumento de navegación llamado sextante. Exploraciones posteriores revelaron huesos de animales consumidos y evidencia de fogatas.
Estos crustáceos, que poseen un excelente sentido del olfato, se alimentan de pequeños mamíferos y aves marinas, utilizando sus afiladas garras para desgarrar sus duras pieles.
Earhart (39) y Noonan (44) volaban hacia la cercana isla Howland, a unos 640 km al norte de Nikumarono, cuando su avión desapareció.
El equipo de investigación de Purdue está investigando un objeto peculiar, conocido como el Objeto Taraia, que puede verse en las imágenes satelitales y que podría ser el avión. Los investigadores están trabajando para transportar equipo, despejar la vegetación de la selva y establecer las operaciones en la laguna central de Nikumaroro. Iniciarán su investigación en la península de Taraia, al suroeste de la isla.

Explorarán el borde de la península para ver si hay algún artefacto en la superficie y usarán una embarcación para trazar líneas de transecto en las aguas circundantes. Las líneas de transecto son cintas métricas que ayudan a los científicos a delimitar un área de búsqueda y marcar las zonas que han explorado.
Para detectar cualquier metal en la zona, utilizarán un detector de metales subacuático conocido como magnetómetro.
El equipo también utilizará tecnología de sonar para detectar el objeto bajo el lecho marino. El sonar emite pulsos de sonido en el agua; si hay algún obstáculo en la trayectoria de la onda sonora, esta rebotará en el objeto y generará una lectura.

Por último, el equipo utilizará dos herramientas llamadas sonda hidrostática y draga de inducción, que ayudarán a determinar la profundidad y la dirección del objeto y a retirar los sedimentos para su inspección visual.
Se cree que el objeto se encuentra a tan solo 3 m de la orilla de la laguna y a unos 1,5 m de profundidad. Se han tomado fotografías del objeto que datan del año en que desapareció el avión.
Otros exploradores que han buscado el avión de Earhart en la laguna afirman que lo que se ha visto en las imágenes satelitales es una pista falsa.

“Hemos buscado en ese lugar y no hay nada”, declaró al canal NBC News el año pasado Ric Gillespie, director ejecutivo del Grupo Internacional para la Recuperación de Aeronaves Históricas, quien realizó búsquedas allí en 2001 y 2007.
Han pasado siete años desde la última expedición autorizada a Nikumaroro y más de 15 años desde que alguien estuvo en la península de Taraia.
“Es increíblemente gratificante estar tan cerca de completar nuestra inspección del Objeto Taraia y, potencialmente, resolver por fin, el misterio pendiente de la desaparición de Amelia Earhart y Fred Noonan hace más de 89 años”, dijo el líder de la expedición, Rick Pettigrew, director ejecutivo del Instituto del Legado Arqueológico de EE. UU., en un comunicado el lunes.
Traducción de Sara Pignatiello





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