Cinco formas en que el agotamiento laboral puede afectar al cerebro, y cómo superarlo
El estrés excesivo y prolongado puede tener graves consecuencias para el bienestar y la salud física si no se trata

Todos lidiamos con distintos niveles de estrés en nuestra vida diaria, y en particular en el trabajo. Pero, ¿en qué momento ese estrés se convierte en desgaste profesional o burnout?
Ante la proximidad del Mes de Concienciación sobre el Estrés (abril), hablamos con expertos para comprender mejor qué significa realmente el desgaste o agotamiento profesional y las cinco formas clave en que puede afectar al cerebro.
También compartieron algunos consejos útiles sobre cómo liberarse de lo que a menudo puede parecer un ciclo de agotamiento del que no se puede escapar.
¿Qué es el desgaste profesional?

“El desgaste laboral es un síndrome, es decir, un conjunto de síntomas, y la OMS (Organización Mundial de la Salud) lo define como un fenómeno ocupacional”, afirma la doctora Elisabetta Burchi, psiquiatra y jefa de investigación de la compañía de neurotecnología Parasym. Continúa: “Si pensamos en el agotamiento laboral, pensamos en alguien que se siente emocionalmente agotado, desconectado de sus responsabilidades y con una percepción de menor eficacia en el trabajo”.
Explica que, en cuanto a la sintomatología, se asemeja a lo que se describe como un “estado de estrés crónico”.
“Cuando recibimos una petición de nuestro jefe, podemos experimentar una respuesta fisiológica de lucha o huida, que es la respuesta de estrés agudo que nos ayuda a adaptarnos mejor al entorno”, explica Burchi, y sigue: “Sin embargo, cuando esto se repite una y otra vez, deja de ser una respuesta eficaz y útil para convertirse en algo perjudicial para nuestra salud y otros aspectos de nuestra vida”.

Por su parte, el doctor Matt Rowett, neuropsiquiatra, coincide y añade: “Los niveles crónicamente elevados de cortisol pueden debilitar el sistema inmunitario y hacer que las personas sean más propensas a infecciones, gripe y resfriados. En el peor de los casos, el estrés crónico también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares e infartos”.
Aquí te presentamos cinco maneras clave en que el desgaste laboral puede afectar al cerebro.
1. Afecta la función cognitiva

“Cuando nos vemos abrumados por el estrés, nuestros pensamientos pueden parecer más lentos y, aunque antes podíamos manejar varias cosas a la vez, ahora no podemos. Por ejemplo, los plazos de entrega y la calidad del trabajo pueden empezar a resentirse”, afirma Rowett.
Burchi concurre y agrega: “El desgaste laboral puede afectar nuestra función cognitiva al hacernos menos capaces de concentrarnos o tomar decisiones. El concepto de 'niebla mental' puede resumir a grandes rasgos lo que se puede esperar”.
“Además, también existe un aspecto de desapego, donde uno se siente menos presente”, afirma.
2. Afecta a la memoria
“El estrés crónico puede afectar nuestra memoria episódica autobiográfica, que es la capacidad de recordar acontecimientos de nuestra propia vida”, destaca Rowett.
“Por ejemplo, es posible que aún puedas recordar datos y cifras, pero no recuerdes qué hiciste en tu cumpleaños el año pasado porque el agotamiento afecta al hipocampo medial, que desempeña un papel importante en nuestra memoria”, detalla.
3. Impacta en la regulación emocional
“El estrés crónico y los niveles elevados de cortisol afectan a nuestros lóbulos frontales, que son en parte responsables de nuestra regulación emocional, impulso y motivación”, explica Rowett, y prosigue: “Por ejemplo, alguien que antes era muy sensato podría volverse inusualmente irritable, más emocional, y podría reaccionar de forma brusca con su compañero de trabajo o pareja”.
4. Impacta en la salud mental

“El agotamiento puede tener consecuencias catastróficas para la salud mental, porque si no lo reconocen ni la persona afectada ni quienes la rodean, puede entrar en un círculo vicioso en el que percibe que está fracasando en las cosas que le importan y podría empezar a deprimirse”, afirma Rowett.
Continúa: “Alguien podría empezar a tener pensamientos muy negativos sobre sí mismo y entrar en un círculo vicioso de búsqueda de pruebas que confirmen todo lo que le preocupa”.
Destaca cómo muchos de los síntomas de la depresión coinciden con los del agotamiento.
“Se pierde el disfrute de la vida, se tiene dificultad para dormir, se pierde el apetito, se vuelve más irritable y esto puede tener un impacto negativo en las relaciones. Si esto no se detecta y no se interviene con tratamiento, en algunos casos extremos las personas pueden empezar a tener pensamientos suicidas”, expresa Rowett.
5. Afecta al sueño

El cerebro necesita un sueño reparador para recuperarse del agotamiento emocional y cognitivo, pero el síndrome de desgaste profesional crea un círculo vicioso en el que el agotamiento interrumpe el sueño, lo que a su vez agrava el burnout.
“Dormir es esencial para procesar nuestros recuerdos y experiencias; es cuando nuestro cuerpo se repara, pero el estrés puede afectar la capacidad de las personas para conciliar el sueño”, asegura Rowett.
“Si no descansamos y no dormimos lo suficiente, estaremos muy mal preparados para afrontar el estrés. Así, podemos caer en un círculo vicioso: la dificultad para dormir nos provoca cansancio y afecta a nuestra concentración, lo que significa que nuestro rendimiento disminuye. Esto puede aumentar aún más el estrés, lo que a su vez puede derivar en un sueño de peor calidad”, explica.
Aquí te presentamos algunas estrategias de expertos para superar el agotamiento y salir de este círculo vicioso.
Estar consciente
“Tomar consciencia del desgaste es un buen primer paso, porque a menudo las personas presentan síntomas, pero no reconocen que padecen este síndrome y que necesitan ayuda”, afirma Burchi, y añade: “Cuanto antes tomes la iniciativa y actúes, mejor será tu recuperación”.
Incorpora el autocuidado a tu rutina
“El autocuidado no es un lujo, es una necesidad. Tienes que luchar por él porque tus empleadores quieren que estés ahí para trabajar, así que no necesariamente pensarán en tu bienestar”, aclara Rowett.
“El autocuidado es diferente para cada persona y no tiene por qué ser algo grandioso como un fin de semana en un spa. Puede tratarse simplemente de pequeñas cosas cotidianas que se incorporan a tu rutina, como leer un libro o salir a correr”, manifiesta.
Prioriza el sueño

“Parte de ese autocuidado también debería consistir en asegurarse de tener una buena rutina de sueño. Haz algo relajante, como prepararte un baño, para que tu cuerpo esté listo para dormir”, recomienda Rowett.
Realiza una actividad de atención plena
“Realizar una actividad consciente que absorba tus pensamientos y te ayude a desconectar de la realidad por un rato puede ser beneficioso. Esto podría ser meditación, yoga, ver una película, escuchar música o realizar manualidades”, comenta Rowett.
Considera buscar asesoramiento psicológico
“La terapia ofrece un espacio para reflexionar sobre las cosas con una persona de confianza. Quizás no puedas contarle a tu empleador o pareja que estás pasando por un mal momento, pero puedes decirle a tu terapeuta lo que quieras”, arguye Rowett.
“Si estás experimentando pensamientos realmente negativos y distorsionados, en lugar de guardártelos para ti, podrías hablar con un terapeuta que pueda ofrecer una visión más precisa o presentarte teorías para que las consideres”, concluye.
Traducción de Sara Pignatiello





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