Digitalicé todo mi guardarropa como Cher en ‘Ni idea’ y los resultados me dejaron sin palabras
Aunque no deja de comprar ropa, Ellie Muir siempre siente que no tiene nada que ponerse. Para cambiar sus hábitos de consumo, comenzó a usar una aplicación que le permite organizar su guardarropa y combinar prendas, una experiencia que, según cuenta, le trajo numerosos beneficios
Siempre he soñado con tener un guardarropa como el de Ni idea (1995). Ya saben a qué escena me refiero: Cher Horowitz, la adolescente consentida interpretada por Alicia Silverstone, elige su icónico conjunto amarillo a cuadros mientras revisa las opciones en su guardarropa virtual.
Siempre pensé que, si tuviera un programa así, mis mañanas serían mucho más sencillas. Soy de esas personas a las que les cuesta muchísimo tomar decisiones, y elegir qué ponerme suele hacer que llegue tarde al trabajo o a reuniones con amigos. Además, cada vez que tengo un evento importante, termino convenciéndome de que necesito comprar algo nuevo porque nada de lo que tengo me queda bien. Por supuesto, eso nunca es cierto, pero el hábito empezaba a costarme demasiado dinero y a agotarme.
A principios de este año, la situación llegó a un punto límite. Estaba por mudarme de Londres a Nueva York y necesitaba reducir considerablemente la cantidad de ropa que tenía. Terminé donando o vendiendo alrededor del 70 % de mis prendas.
Sin embargo, el verdadero cambio llegó cuando encontré un video que recomendaba una aplicación para organizar el guardarropa de forma digital. Era, básicamente, una versión para el celular del maravilloso programa que usaba Cher.
Así fue como descubrí Indyx, una de las muchas aplicaciones que permiten reunir fotos de toda tu ropa, zapatos y accesorios en un mismo lugar, además de crear conjuntos que puedes guardar y volver a usar cuando quieras.
Al principio tuve que dedicarle bastante tiempo. Pasé una tarde fotografiando todas las prendas que me quedaban: 13 camisetas, seis pares de zapatos, cinco pantalones, cuatro faldas, cuatro suéteres, tres bolsos y dos pares de jeans, para ser exactos. Después, subí las imágenes a la aplicación.
Hacer ese inventario resultó mucho más satisfactorio de lo que imaginaba. Mi función favorita es un pequeño botón que dice “mejorar” y transforma las fotos para que parezcan tomadas por un profesional. También puedes registrar la marca, la talla e incluso el precio de cada prenda, lo que permite calcular más adelante cuánto te cuesta cada vez que la usas.
Una vez que terminé, empecé a armar distintas combinaciones de ropa para tenerlas listas cada mañana. Por fin podía elegir qué ponerme sin pasar tanto tiempo dudando frente al espejo.

Digitalizar mi guardarropa transformó por completo mis hábitos de consumo. Al ver toda mi ropa reunida en un solo lugar, descubrí que podía crear muchas más combinaciones de las que imaginaba. También me animé a experimentar con prendas que antes nunca se me habría ocurrido usar juntas. ¿Y lo mejor? Dejé de comprar ropa nueva por impulso y empecé a valorar mucho más lo que ya tenía.
Mi relación con la ropa siempre fue complicada. Me encanta esa pequeña descarga de dopamina que siento cuando salgo de compras, pero, por alguna razón, nunca dejo de pensar que no tengo nada que ponerme.
Como integrante de la generación Z, sé lo fácil que es caer en la trampa de querer siempre algo más. Las redes sociales están llenas de creadores de contenido que nos presentan nuevas tendencias, muchas de las cuales desaparecen tan rápido como llegan. Además, parece que repetir un conjunto estuviera mal visto. Y, si eres como yo, resistirse a esa presión puede resultar bastante difícil.


Este cambio también modificó mi manera de comprar. Cuando encuentro algo que me gusta, primero le tomo una foto y la agrego a mi guardarropa digital para comprobar con cuántas prendas podría combinarlo. Si puedo crear al menos cinco conjuntos diferentes con la ropa que ya tengo, considero comprarlo, pero solo si sigo pensando en esa prenda un mes después.
En paralelo, mi algoritmo de redes sociales empezó a llenarse de contenido sobre la tendencia conocida como underconsumption core, que promueve comprar menos y aprovechar mejor lo que ya tenemos. Aunque hay cierta ironía en que algunos de estos creadores recomienden productos nuevos, como aplicaciones para organizar la ropa, mientras hablan de reducir el consumo. Sí, soy consciente de la contradicción.
No todos esos videos me resultan útiles, pero hace poco encontré un consejo que se me quedó grabado: cuando compras algo y lo llevas a casa, también asumes la responsabilidad de cuidarlo.
Eso significa llevar una prenda a ajustar si no te queda bien o repararla cuando se desgasta, en lugar de tirarla y comprar otra. Incluso empecé a prestar más atención a los materiales y a elegir prendas de algodón o lana 100 %, en vez de poliéster, que puede perder su forma o calidad con el uso.
Poco a poco, estoy aprendiendo a comprar de manera más consciente.
Además, tener mi guardarropa entero en el celular significa que puedo organizar mi ropa en cualquier momento. Cuando voy camino al trabajo, por ejemplo, me entretengo creando nuevas combinaciones o revisando los conjuntos que ya guardé.
Puede parecer una tontería, pero a veces abro la aplicación solo para mirar la ropa que tengo y recordar cuánto me gusta.
Es un cambio pequeño que terminó teniendo un efecto enorme en mi vida. Y si, de paso, puedo sentirme un poco como Cher en Clueless, mucho mejor.
Traducción de Leticia Zampedri






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