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‘Algo terrible está a punto de suceder’: lo único aterrador es lo mal iluminada que está

La serie de ocho episodios sigue a una mujer cuyos nervios antes de la boda toman un inquietante giro demoníaco

Tráiler de ‘Algo terrible está a punto de suceder’
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La sinopsis oficial de Algo terrible está a punto de suceder, la nueva y sombría serie de terror de ocho episodios de Netflix, evoca con cierta grandilocuencia dos clásicos de hace décadas. Si Carrie (1976) y La semilla del diablo (1968) ofrecieron versiones terroríficas de la maternidad, esta nueva producción —según su premisa— plantea algo distinto: el lado oscuro de convertirse en esposa. Aquí, los nervios previos a la boda se mezclan con el ocultismo y la preocupación ya no gira tanto en torno a los típicos temores antes del matrimonio, sino a algo mucho más perturbador.

La futura novia es Rachel (Camila Morrone), una joven enigmática y nerviosa, siempre con una expresión de desconcierto. En los días previos a la boda, viaja al campo para quedarse con la familia de su prometido, Nicky Cunningham (Adam DiMarco), un hombre amable aunque bastante insípido. Su familia, en cambio, resulta inquietante desde el primer momento.

Entre ellos destaca Jennifer Jason Leigh —una actriz que ha ofrecido grandes interpretaciones en el pasado, aunque aquí parece lejos de su mejor momento—. También aparece uno de los hermanos, interpretado por Gus Birney, cuya personalidad distraída y amanerada recuerda de forma curiosa al personaje de Meredith Hagner en Search Party. Incluso comparte el mismo nombre: Portia.

A pesar de extender su historia a lo largo de ocho episodios, Algo terrible está a punto de suceder dedica poco tiempo a construir una normalidad que luego pueda romperse. Desde el primer momento, la casa de los Cunningham se siente sofocante y tensa. Sucia y enorme, parece una reliquia de otro siglo. En contraste, Morrone aparece con un estilo moderno que recuerda al de Dua Lipa, lo que acentúa el choque entre la protagonista y el entorno que la rodea.

Camila Morrone en ‘Algo terrible está a punto de suceder’
Camila Morrone en ‘Algo terrible está a punto de suceder’ (Netflix)

Hay que reconocerle a la creadora Haley Z. Boston que evita la metáfora más obvia —el matrimonio como una trampa satánica, una idea ya llevada al extremo en la película de terror Boda sangrienta (2019), sobre suegros asesinos— y opta por algo un poco más ambiguo. Rachel tampoco está libre de secretos. Sin embargo, a medida que se revelan detalles de su pasado, la historia empieza a volverse cada vez más absurda e inverosímil. La serie insinúa algunas críticas al matrimonio, pero rara vez las desarrolla con claridad. Y, quizá lo más grave para una producción de este género, simplemente no da miedo. Los sustos más efectivos, de hecho, suelen ser los propios títulos de los episodios, que irrumpen en pantalla con un estruendo ensordecedor al estilo de Horas de terror, de Michael Haneke.

Sin embargo, los mayores problemas de Algo terrible está a punto de suceder van más allá de su falta de tensión. En buena medida, reflejan fallos que ya se han vuelto habituales en la producción de Netflix (no deja de ser llamativo que la serie cuente con la producción ejecutiva de los hermanos Duffer, figuras clave de la plataforma gracias a Stranger Things). La sensación que queda es que la historia habría funcionado mejor como largometraje: el ritmo es lento y varios giros de la trama, bastante enrevesados, parecen diseñados solo para alargar la narración. A esto se suma un problema visual constante: la serie es tan oscura y los colores están tan apagados que a menudo cuesta distinguir qué ocurre en pantalla.

A estas alturas, criticar la aversión de Netflix a una buena iluminación casi se ha vuelto un lugar común. El problema afecta a muchas de sus series y a gran parte de sus películas originales, y ha sido señalado una y otra vez por espectadores y críticos. Mencionarlo resulta tan obvio como decir que el agua moja o que el cielo es azul. Aunque, claro, si la escena se ve en Netflix, ese cielo probablemente aparezca teñido de un gris azulado y turbio. En el caso de Algo terrible está a punto de suceder, esa estética apagada termina por socavar todo lo demás y neutraliza tanto el terror como el drama.

Jennifer Jason Leigh como Victoria y Ted Levine como Boris en ‘Algo terrible está a punto de suceder’
Jennifer Jason Leigh como Victoria y Ted Levine como Boris en ‘Algo terrible está a punto de suceder’ (Netflix)

En definitiva, la serie se ve afectada por un fallo técnico que, a estas alturas, parece más una marca de la casa que un accidente. ¿Aquí viene la novia? Tal vez, si entrecierras los ojos. Habrá que creerte.

Traducción de Leticia Zampedri

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