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‘¡La novia!’: la nueva versión punk de Maggie Gyllenhaal no es tan feminista como pretende

La estrella de‘Hamnet’ se reencuentra con la directora de ‘La hija oscura’ en este experimento juguetón e imaginativo, aunque algo desconcertante

¡La novia!
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La novia de Frankenstein aparece apenas unos cinco minutos en la película de 1935. No dice una sola palabra: ni un siseo ni un grito. Con eso, sus creadores reconocen su repulsión y apagan de inmediato la vida que tanto se esforzaron por devolverle. Si una cineasta como Maggie Gyllenhaal decidía darle voz a ese personaje monstruoso, ¿por qué no confiar ese papel a la protagonista de su debut como directora, La hija oscura (2021), y futura ganadora del Oscar por Hamnet, Jessie Buckley?

En ¡La novia! —sí, con signo de exclamación— Buckley se convierte en un torbellino de furia femenina: empuja, escupe, arranca lenguas, levanta la falda y apunta una pistola al cielo con lágrimas en los ojos y una mancha de tinta en los labios que parece una herida de bala. Para el papel, Buckley se decoloró las cejas, lo que hace imposible apartar la mirada de sus ojos marrón oscuro. Uno empieza a caer en ellos y no deja de hacerlo hasta quedar completamente absorbido. Si en Hamnet la actriz demostró que podía derribar cualquier barrera frente al dolor, ¡La novia! hace lo mismo con la ira.

Ese cadáver resucitado regresa a un Chicago de los años treinta para corregir lo que Gyllenhaal considera una injusticia cinematográfica. Ya no recorre castillos góticos ni molinos en llamas. En cambio, toma de la muñeca a otra criatura, Frank —interpretado por Christian Bale y bautizado con el nombre de su padre—, y emprende con él una fuga al estilo Bonnie y Clyde.

Furia femenina: Jessie Buckley como la protagonista de ‘¡La novia!’
Furia femenina: Jessie Buckley como la protagonista de ‘¡La novia!’ (Warner Bros)

Antes de morir, la novia era la típica amante de gánster. Sin embargo, tras ser revivida por la doctora Euphronious (Annette Bening) mediante una coraza electrificada de cota de malla al estilo Juana de Arco, se convierte en una figura que encarna el “quiebre” que ocurre dentro de la mente de las mujeres: una explosión final de sentimientos reprimidos que desemboca en lo que Gyllenhaal ha llamado un “ataque cerebral”. ¡La novia! presenta la rabia femenina como una rebelión justificada contra el orden natural, en contraste con la versión antinatural que persiguen Frankenstein y compañía. Ella es, como Euphronious la describe con acierto, una pieza de “geometría desobediente”.

Dar voz a la novia, e imaginar que esa voz pueda ser furiosa, podría dar lugar a una película impulsada por la energía de los elegantes vestidos de Sandy Powell, los diseños steampunk de Karen Murphy y la partitura inquietante de Hildur Guðnadóttir. Aun así, ¡La novia! se pierde con facilidad en su mundo de ametralladoras y marquesinas eléctricas —con una subtrama detectivesca de Peter Sarsgaard y una desaprovechada Penélope Cruz— y termina sin desarrollar del todo su propio manifiesto. Presenta la rabia femenina con fuerza, pero deja una pregunta abierta: ¿qué dice realmente sobre ella?

Como guiño a la película de 1935, Gyllenhaal hace que Buckley interprete tanto a la novia como a la autora de Frankenstein, Mary Shelley. En esta versión, Shelley literalmente posee a la criatura, que por momentos escupe fragmentos de versos inconexos con un acento británico refinado y cargado de amargura. La Shelley de Gyllenhaal es brusca, mientras que su contraparte real era notablemente introvertida. En la película, el personaje rechaza su novela de 1818 y la describe como una “pobreza”, apenas una fracción de lo que “quería escribir”. En la vida real, en cambio, Shelley siguió mostrando orgullo por su obra hasta el final de sus días.

Christian Bale y Buckley en ‘¡La novia!’ de Maggie Gyllenhaal
Christian Bale y Buckley en ‘¡La novia!’ de Maggie Gyllenhaal (Warner Bros)

No me parece un gesto muy feminista poner en duda que una mujer de carácter tan reservado pudiera albergar todos los horrores de Frankenstein, ni ignorar que la propia novelista ya había señalado la particular brutalidad de resucitar a una mujer sin su consentimiento al hacer que Frankenstein destruyera a su novia antes de que tomara siquiera un solo aliento. De hecho, fueron hombres —el director James Whale y el guionista William Hurlbut— quienes llevaron ese acto hasta sus últimas consecuencias y la dejaron sin voz.

Por otra parte, ¡La novia! mira con mucha más benevolencia el legado cinematográfico de Frankenstein. La interpretación de Bale recuerda a la de Boris Karloff: una criatura desconcertada por su propia capacidad para la violencia. Además, el personaje aparece como un ferviente admirador del ícono del cine Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal). Cuando finalmente se cruzan, le dice: “Te debo a ti, y solo a ti, mi supervivencia”, antes de ponerse a cantar ‘Puttin’ on the Ritz’, en un guiño a El joven Frankenstein (1974). Hay cierta ligereza y un auténtico destello de imaginación, pero, al final, Gyllenhaal construye su propio Frankenstein: muchas ideas que no terminan de unirse para formar un cadáver hermoso.

Dirección: Maggie Gyllenhaal. Reparto: Reparto: Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Annette Bening, Jake Gyllenhaal, Penélope Cruz. Apta para mayores de 15 años, 127 minutos.

‘¡La novia!’ llega a los cines el 6 de marzo.

Traducción de Leticia Zampedri

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