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Opinión

El final de ‘Scary Movie’ es cruel, hilarante y brillante: merece mucho más reconocimiento

El regreso de la franquicia ha conquistado la taquilla, pero no necesariamente al público. Aun así, detrás de su humor más tosco y desfasado se encuentra uno de los giros argumentales más brillantes del cine reciente, escribe Adam White

Tráiler de ‘Scary Movie’
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Permítanme plantear un escenario incómodo: Scary Movie es la película más divertida y, quizá, la más interesante del año desde el punto de vista creativo.

Es una afirmación extraña cuando la cinta incluye al menos cinco chistes torpes sobre un hombre gay reprimido que agrede a adolescentes, además de un personaje —llamado, sin sutilezas, DEI— que termina apuñalado por una multitud después de pedir que respeten sus pronombres. Y, sin embargo, el regreso de esta veterana franquicia de parodias de terror acumula más aciertos que tropiezos. Su humor es tan absurdamente estúpido y desvergonzado que resulta difícil no rendirse a su encanto.

Entonces, ¿por qué la nueva Scary Movie ha recibido una acogida tan dura?

La crítica no ha tenido piedad. La película apenas alcanza un 24 % en Rotten Tomatoes, un dato que, en realidad, no sorprende demasiado. Lo llamativo es la reacción del público: las encuestas realizadas a la salida de los cines en Estados Unidos le otorgaron una calificación de C+, pese a que el mes pasado el thriller Obsesión, descrito por algunos como una historia sobre “un incel deprimido y una víctima de violación poseída”, obtuvo una nota de A- y se encaminó a convertirse en uno de los mayores éxitos del año, con 224 millones de dólares recaudados en la taquilla mundial.

Está claro que el público aún tiene apetito por la estupidez. Quizá lo que ya no le atrae es la estupidez deliberada de otra época.

Me pregunto si Scary Movie simplemente llegó tarde a su propio regreso.

Las películas de terror que han definido los últimos años —¡Huye!, Los pecadores, La sustancia y La hora de la desaparición— aparecen aquí como breves guiños antes de desaparecer sin dejar huella. En cambio, las Scary Movie originales, creadas por Marlon y Shawn Wayans junto a su hermano Keenen Ivory Wayans, parecían captar el pulso exacto de la cultura popular. No solo se burlaban del terror contemporáneo: también apuntaban a Simon Cowell, el efecto de cámara lenta de Matrix, los anuncios de Budweiser o la cirugía estética de Michael Jackson.

Aquel humor podía ser burdo y facilón. Pero entendía qué obsesionaba al público en ese momento. Y esa capacidad para leer el espíritu de la época es mucho más difícil de parodiar de lo que parece.

Anna Faris y Regina Hall en ‘Scary Movie’
Anna Faris y Regina Hall en ‘Scary Movie’ (Paramount Pictures)

La nueva Scary Movie, sin embargo, le debe mucho a las recientes entregas de Scream. Hay personajes y líneas de diálogo que parecen extraídos directamente de Scream (2022) y Scream VI (2023). Pero, pese a su éxito en taquilla, estas nuevas películas apenas han dejado huella en la cultura popular como sí lo hicieron sus predecesoras, lo que vuelve aún más extraño que Scary Movie dedique tanto tiempo a parodiarlas. Por momentos, uno se pregunta cuántos espectadores captarán la referencia.

Y, aun así, todo termina funcionando.

Scary Movie alcanza su mejor versión cuando deja de limitarse a burlarse de Scream y adopta sus propias reglas. En el clímax se revela que Shorty (Marlon Wayans), el fumador empedernido, y Ray (Shawn Wayans), el deportista reprimido, son los responsables de la ola de asesinatos. Ambos han perdido la cordura tras quedar fuera de la tercera y cuarta entrega de la franquicia.

Cindy (Anna Faris) y Brenda (Regina Hall), en cambio, sí regresaron. “Nos ofrecieron muchísimo dinero”, se justifica Brenda. “Pude trabajar con el gran actor Charlie Sheen”, añade Cindy, en alusión a su coprotagonista en Scary Movie 3.

Es el tipo de humor autorreferencial y metatextual que las primeras Scream manejaban con tanta soltura antes de convertirse en una máquina de nostalgia. El hecho de que los Wayans incorporen su propio resentimiento profesional al guion resulta desternillante. Y el remate es aún mejor: Cindy y Brenda acaban entendiendo el punto de vista de Shorty y Ray.

En la escena final, ambas descubren que ellas también corren el riesgo de ser sustituidas por versiones más jóvenes y rentables dentro de su propia franquicia: sus propios hijos. Así que deciden ayudarlos a atarlas y prenderles fuego.

Es un desenlace cruel, absurdo y brillante. Y quizá el chiste más afilado de todos: en Hollywood, nadie está a salvo de convertirse en material desechable.

Marlon Wayans en ‘Scary Movie’
Marlon Wayans en ‘Scary Movie’ (Paramount Pictures)

Es una forma impactante, cruel y audaz de cerrar una película. También pone sobre la mesa lo mal remuneradas que estuvieron Anna Faris y Regina Hall —dos comediantes de enorme talento— durante el apogeo de la franquicia bajo Harvey Weinstein. Puede que volvieran para Scary Movie 3 y Scary Movie 4, pero no para Scary Movie 5 (2013), que reemplazó a Faris por Ashley Tisdale, estrella de High School Musical, y acabó convertida en la entrega peor valorada y menos exitosa de la saga.

No es mucho decir que esta nueva Scary Movie no es un desastre absoluto y que, por esa sola razón, quizá merezca una recepción más generosa. Pero hay algo mucho más interesante escondido entre sus peores chistes y sus desvíos más absurdos, como esa secuencia en la que Shorty termina en un trío animado con unos cazadores de demonios del K-pop.

Prometo verla al menos seis veces más. Y quizá tú también deberías hacerlo. El futuro del cine tonto, y gratuito en el mejor sentido de la palabra, podría depender de ello.

Scary Movie ya está en los cines.

Traducción de Leticia Zampedri

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