Reseña de ‘Toy Story 5’: la franquicia sigue perdiendo la magia que la hizo especial
Aunque todavía exhibe la creatividad característica de Pixar y una sorprendente actualidad frente al debate sobre el uso de redes sociales por menores de 16 años en el Reino Unido, la película evidencia un evidente desgaste emocional y recurre a fórmulas ya conocidas. Es, sin duda, la peor de la franquicia
Solo podemos despedirnos de Toy Story un número limitado de veces antes de que la situación empiece a parecer un poco absurda.
La saga tuvo su primer gran final en 2010, con Toy Story 3, cuando Woody (Tom Hanks), Buzz Lightyear (Tim Allen) y el resto de los juguetes se despidieron de su querido dueño, Andy, que partía a la universidad, para comenzar una nueva etapa junto a Bonnie, la pequeña vecina que heredó sus juguetes.
Luego llegó otro cierre con Toy Story 4 (2019), un epílogo con tintes existenciales sobre aceptar los finales inevitables de la vida. En esa entrega, Woody y Bo Peep (Annie Potts) dejaban atrás su vida como juguetes para emprender un nuevo camino lejos de sus antiguos dueños.
Sin embargo, en Toy Story 5, ambos reaparecen inexplicablemente en la ventana de la habitación de Bonnie. Todo aquel crecimiento personal parece haber quedado en el olvido. Después de todo, todavía hay una franquicia que explotar.
Al menos, esta nueva entrega aborda un tema de actualidad: el impacto de la tecnología en el juego imaginativo de los niños. Su estreno coincide, además, con el anuncio del gobierno británico sobre una próxima prohibición del acceso a las redes sociales para menores de 16 años. Es probable que muchos padres se identifiquen con frases como la que pronuncia una figura de pirata: "La era de los juguetes ha terminado... una vez que la tecnología invade tu hogar, estás muerto en el acto".
Aunque el planteamiento resulta pertinente, llega un punto en el que toda franquicia pierde el impulso que la hacía especial. Y aunque el director Andrew Stanton y la codirectora Kenna Harris, ambos acreditados como guionistas, todavía logran rescatar destellos del ingenio y la imaginación que definieron a las primeras y más queridas películas de Pixar, aquello que antes conmovía profundamente ahora apenas provoca una leve nostalgia.
Es una película agradable. Pero también es la más débil de toda la saga.
Si Toy Story 4 intentó corregir la histórica falta de protagonismo femenino de la franquicia al reinventar a Bo Peep como una heroína más independiente y aventurera, Toy Story 5 vuelve a relegarla a un papel secundario.
En cambio, la secuela toma una decisión más obvia, pero también acertada: centrar gran parte de la atención en Jessie, la enérgica vaquera de voz estridente que siempre ha parecido uno de los personajes más desaprovechados de la serie, eclipsada cada vez que la enorme personalidad de Joan Cusack irrumpía en pantalla a través de ella.

Stanton y Harris vuelven a apoyarse en la reacción emocional que provoca ‘When She Loved Me’, la inolvidable canción de Sarah McLachlan que marcó uno de los momentos más tristes de Toy Story 2. Tan fuerte es ese recuerdo que la canción interpretada por Taylor Swift para los créditos de Toy Story 5 ni siquiera intenta replicar esa carga dramática y opta, en cambio, por un tono más cálido y nostálgico.
Los realizadores también regresan al mayor trauma de Jessie: el abandono por parte de su primera dueña, Emily.
Sin embargo, tanto Jessie como Woody ya habían aprendido a aceptar las despedidas y seguir adelante en entregas anteriores. Por eso, el intento de Toy Story 5 de encontrar un nuevo cierre emocional termina apoyándose en una revelación que resulta cada vez más difícil de tomar en serio cuanto más se piensa en ella.
Además, la historia necesita una serie de giros poco convincentes para llevar a Jessie y a su inseparable caballo Bullseye desde la habitación de Bonnie hasta la granja donde alguna vez vivió Emily, ahora habitada por una niña llamada Blaze (Mykal-Michelle Harris) y su cerdito mascota, Jimmy Dean. Todo esto vuelve a plantear la misma pregunta: ¿cuántas veces más puede Pixar separar a estos juguetes de sus dueños para justificar otra misión de rescate?
La principal novedad de esta quinta entrega es Lily (Greta Lee), una tableta interactiva que habla y que los padres de Bonnie le compran preocupados por sus dificultades para relacionarse con otros niños.
Al menos en apariencia, el dispositivo, llamado Lilypad, le permite a Bonnie construir una red de amistades. A través de esta trama, Stanton y Harris dan voz a una inquietud que comparten muchos padres sobre el papel de la tecnología en la infancia.
Sin embargo, teniendo en cuenta que Pixar nació en plena transformación de la animación tradicional hacia la animación digital, la película evita presentar a Lily como una villana. En lugar de ello, la retrata como una figura equivocada pero bien intencionada, convencida de que está actuando en beneficio de Bonnie.

Sin embargo, la película nunca termina de desarrollar una reflexión realmente significativa sobre el tema, ni siquiera desde una perspectiva más matizada. En lugar de profundizar en el impacto de la tecnología en la infancia, rápidamente desvía su atención hacia un grupo de peculiares y anticuados dispositivos que pertenecen a Blaze: un entrenador digital para ir al baño (Conan O'Brien), un hipopótamo con GPS (Craig Robinson) y una cámara de juguete (Shelby Rabara).
O'Brien, al menos, aprovecha al máximo el potencial cómico de su personaje, y uno de los momentos más divertidos de la película surge cuando una batería baja se representa como un estado de embriaguez. También aparece un escuadrón de Buzz Lightyears de alta tecnología que irrumpe en la historia.
Aunque estos nuevos personajes tienen momentos entretenidos y la película encuentra diversión al explorar la imaginación de Bonnie y Blaze, resulta difícil identificar qué aportan realmente al debate sobre la inteligencia artificial y el desarrollo infantil. Más allá de sugerir, quizá, que también deberíamos ser amables con la tecnología antigua, la película no parece tener mucho más que decir.
Con Toy Story 5, la franquicia de Pixar finalmente comienza a mostrar el peso de sus 30 años de historia.
Dirección: Andrew Stanton. Reparto: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Greta Lee, Conan O'Brien, Tony Hale, Craig Robinson, Shelby Rabara, Scarlett Spears y Mykal-Michelle Harris. Clasificación: PG. Duración: 102 minutos.
Toy Story 5 se estrena en cines el 18 de junio.
Traducción de Leticia Zampedri





Bookmark popover
Removed from bookmarks