Dolly Parton: cómo la representante más famosa del country siguió siendo un enigma hasta el final
La reina de la música country, que falleció a los 80 años, era reconocible al instante, pero sin duda única en su especie, escribe Kevin E G Perry . “Quiero que me recuerden como alguien que se tomó su trabajo en serio, pero no a sí misma”, declaró Parton a The Independent cuando le preguntaron sobre su legado

A Dolly Parton le gustaba contar una anécdota sobre cuando participó en un concurso de imitadoras de Dolly Parton en un bar gay de West Hollywood (Los Ángeles, California, EE. UU.). “Un grupo de amigos y yo decidimos ir allí”, recordó en un programa de entrevistas en 2017, y continuó: “Había unas drag queens fabulosas, se veían geniales, más bellas de lo que yo jamás podría soñar con ser. Cuando cruzaban el escenario, quien recibiera más aplausos ganaba el concurso. ¡Y ahí estaba yo, cruzando el escenario, y recibí la menor cantidad de aplausos! Así que siempre digo: ¡es terrible cuando [eres Dolly Parton y] pierdes un concurso de imitadoras de Dolly Parton!”.
La familia de la reina del country ha anunciado su fallecimiento a los 80 años, provocando una oleada mundial de mensajes de duelo. Si bien su imagen era fácilmente imitable, sin duda era única. Hija de un aparcero, nació en una cabaña de madera de dos habitaciones en la zona rural de Tennessee, EE. UU. Su talento para la composición y su astucia para los negocios la llevaron a una fortuna inimaginable, con un patrimonio neto estimado de 500 millones de dólares.
Una de las músicas más famosas del planeta, era querida por todos, sin importar sus diferencias políticas o sociales: una estrella de la música country hecha a sí misma y una cristiana comprometida que nunca olvidó sus raíces sureñas mientras defendía los derechos LGBTQ, invertía dinero en programas de alfabetización infantil y ayudaba a financiar una vacuna contra el covid.
Criada en la más absoluta pobreza, siendo la cuarta de 12 hijos, Parton comenzó a cantar en la iglesia local a los seis años, pero más tarde afirmó que su imagen icónica se había inspirado en “la chica fácil del pueblo”, a pesar de las protestas de su padre y de una paliza propinada por su abuelo, un predicador.
“No sabía qué era, solo una mujer rubia con el pelo levantado, tacones altos y faldas ajustadas, y, la verdad, era la mujer más hermosa que jamás había visto”, recordó Parton. Prosiguió: “Mi madre solía decir: ‘Ay, qué vulgar’, y yo pensaba: ‘Eso es lo que quiero ser de mayor. Vulgar’”. Mantuvo su imagen extravagante hasta su muerte, bromeando a menudo: “Se necesita mucho dinero para parecer tan barata”.


Parton se mudó a Nashville para perseguir sus sueños musicales al día siguiente de graduarse de la escuela secundaria. Ese mismo día, mientras esperaba su ropa en la lavandería Wishy Washy, conoció a un lugareño de Nashville que le advirtió que podía quemarse con el sol. Se trataba de Carl Dean, con quien se casó dos años después, en 1966.
Permanecieron juntos durante 59 años, hasta su muerte en marzo de 2025, y durante ese tiempo se les vio tan pocas veces en público que los fans empezaron a especular con la posibilidad de que Dean ni siquiera existiera.
Parton, quien lo describió como un hombre hogareño y solitario, escribió en sus memorias de 1994 que él simplemente le había explicado, después de su único viaje a un gran evento musical poco después de su boda, que prefería una vida alejada de los focos. “Te amo y te apoyaré en tu carrera en todo lo que pueda. Pero no voy a ir a más fiestas como esta”, recordó Parton que le dijo.
Sin embargo, Dean inspiró innumerables canciones de Parton. La más famosa es la que inspiró una cajera de banco enamorada de Dean, ‘Jolene’, el pegadizo tema country de 1973 que se convirtió en el himno característico de Parton.

“Ella se enamoró perdidamente de mi esposo”, le contó Parton a NPR en 2008, y prosiguió: “Y a él le encantaba ir al banco porque ella le prestaba mucha atención. Era como una broma recurrente entre nosotros: yo le decía: ‘¡Caramba, pasas mucho tiempo en el banco! No creo que tengamos tanto dinero’. Así que, en realidad, es una canción inocente, pero suena terrible”.
La decisión de su marido de evitar cualquier contacto con la prensa contribuyó a que circularan durante mucho tiempo rumores sobre las supuestas aventuras amorosas de Parton con sus colaboradores, historias que ella no negó rotundamente.
“Me han acusado de tener relaciones con todos los hombres con los que me han visto o con los que he trabajado. Puede que sí, puede que no. Nunca confirmo si las he tenido, pero la gente siempre lo dice”, declaró al noticiero ABC News en 2012.
Sin embargo, rechazó la sugerencia de que mantenía una relación lésbica secreta con su asistente y amiga de la infancia, Judy Ogle, según declaró al periódico New York Daily News ese mismo año: “No soy gay. Si lo fuera, habría salido del armario sin pensarlo dos veces”.

Se sabía tan poco de la vida de Parton fuera de los escenarios que otro rumor persistente giraba en torno a su predilección por los atuendos que, si bien eran ajustados, mantenían su cuerpo completamente cubierto.
Una teoría afirmaba que estaba cubierta de tatuajes de pies a cabeza. En 2020, le dijo a la revista People que eso no era cierto, pero que a lo largo de los años sí se había tatuado una o dos veces para cubrir cicatrices de cirugías. “Tengo algunos tatuajes, es verdad, pero son de buen gusto. No soy de las que se tatúan”, dijo, y añadió: “Lo que tengo son cintas, lazos y mariposas”.
“Estuve muy enferma durante un tiempo y tuve que usar una sonda de alimentación. Me dejó una pequeña marca en el costado y no me gustaba porque soy muy blanca y las cicatrices se me ponen moradas. Me gusta sacar lo positivo de lo negativo. Me tatué una pequeña colmena encima: una colmena amarilla y marrón con una abejita diminuta en la parte superior. La boca es ese pequeño agujero”, explicó, refiriéndose a los problemas ginecológicos y digestivos que sufrió a principios de los años 80.
Siempre habló abiertamente sobre su decisión de someterse a cirugía estética, y un aumento de senos al inicio de su carrera contribuyó a definir su imagen. Posteriormente, se sometió a una reducción de senos, además de usar bótox, rellenos y realizarse varios estiramientos faciales. Cuando problemas de salud la obligaron a posponer una residencia en Las Vegas en 2025, bromeó: “Debe ser hora de mi revisión de los 100.000 kilómetros, ¡aunque no es el viaje habitual para ver a mi cirujano plástico!”.

Parton era más reservada en lo que respecta a sus afiliaciones políticas, y nunca respaldó a ningún candidato ni partido en particular. Si bien aceptó el premio Kennedy Center Honors del entonces presidente de EE. UU., George W. Bush, en 2006, posteriormente rechazó la Medalla Presidencial de la Libertad en tres ocasiones.
“Desde la Administración Trump, me ofrecieron el premio a la Libertad”, declaró a NBC en 2021. Agregó: “No pude aceptarlo porque mi esposo estaba enfermo, y luego me volvieron a preguntar al respecto, pero no quise viajar debido al covid-19”.
Explicó que el presidente Joe Biden le había ofrecido el premio una vez más, pero que lo había rechazado nuevamente por temor a que pareciera que estaba haciendo una declaración política. “Ahora siento que si lo acepto, estaría haciendo política, así que no estoy segura. No trabajo para esos premios. Sería bonito, pero no estoy segura de merecerlo. Pero es un halago que la gente piense que lo merezco”, comentó.
Se mostró igualmente modesta cuando le propusieron por primera vez su ingreso al Salón de la Fama del Rock and Roll. Tras ser nominada en 2022, intentó retirar su candidatura, declarando: “No creo haberme ganado ese derecho”.
Finalmente accedió y fue presentada por Pink, pero declaró su intención de lanzar un álbum de rock para justificar su inclusión. Cumplió su promesa en 2023 con el lanzamiento de Rockstar, un álbum en el que Parton versionó canciones de artistas como los Rolling Stones, Led Zeppelin y Queen, con la colaboración de invitados como las estrellas de los Beatles Paul McCartney y Ringo Starr, Stevie Nicks, Elton John y Debbie Harry de Blondie.

“Quería que fuera bueno; quería que los artistas de rock lo escucharan y dijeran: ‘¡Vaya, no está nada mal!’”, declaró Parton a The Independent en aquel entonces. Añadió que, de hecho, había considerado grabar un álbum de rock años atrás, “pero luego, [había empezado a hacerse mayor y había pensado]: ‘Bah, quizás debería pasar página, porque nadie me va a tomar en serio’”.
Pero tras la llamada del Salón de la Fama del Rock, lo reconsideró. “Creo que salió muy bien. ¡Estoy orgullosa!”, expresó.
No fue ninguna sorpresa que tantas de las figuras más importantes del rock quisieran colaborar con Parton. A lo largo de su carrera, trabajó con una gran variedad de artistas, consiguiendo algunos de sus primeros éxitos con su mentor de la música country, Porter Wagoner, y grabando con colegas como Willie Nelson y Kenny Rogers, una unión que produjo el gran éxito de 1983, ‘Islands In The Stream’.

En 1994, hizo un dueto con el cantante español Julio Iglesias en la canción ‘When You Tell Me That You Love Me’, y en los últimos años ha trabajado con un gran número de músicos más jóvenes de diversos géneros que la admiraban profundamente.
Cantó con Beyoncé en el disco country crossover Cowboy Carter, un álbum en el que la exintegrante de Destiny's Child también ofreció su propia versión de ‘Jolene’, y apareció en un remix de ‘Please Please Please’ de Sabrina Carpenter. Trabajó frecuentemente con Miley Cyrus, a quien conocía desde niña, después de que Billy Ray Cyrus le pidiera que fuera la madrina de su hija. Además, eran primas lejanas, y Cyrus declaró a la revista W en 2024 que Parton había sido “como una madre para [ella]”.
![Dolly Parton actuando junto a Miley Cyrus, su ahijada, en 2019. Cyrus dijo que Parton era “como una madre para [ella]”](https://static.independentespanol.com/2025/10/08/18/01/GettyImages-1097571310.jpg)
La influencia de Parton se extendió mucho más allá de la industria musical. Tras trabajar en la comedia laboral de 1980, Cómo eliminar a su jefe, junto a Jane Fonda, ambas entablaron una amistad que mantuvieron hasta la muerte de ella.
En 2017, Fonda recordó un viaje a la meseta de Ozark, en el Medio Oeste de EE. UU., para beber licor casero con la prima de Parton. “Me enseñó a meter el pulgar en la jarra y levantarla, ¡y nunca me di cuenta de que estaba borracha!”, dijo Fonda entre risas, y agregó: “¡Estuve borracha diez días y no lo supe hasta que volví a casa!”.
Su amistad también tenía un lado serio. En 2022, aparecieron juntas en el documental Still Working 9 to 5, que reflexionaba sobre Cómo eliminar a su jefe como un filme subversivo e innovador a la luz de las desigualdades laborales y salariales que aún persistían para las mujeres más de cuatro décadas después.

“La gente sigue trabajando en empleos de tiempo completo, y las mujeres siguen luchando por la igualdad salarial y la igualdad de reconocimiento, y yo apoyo totalmente eso”, declaró Parton a NBC con motivo del estreno de la película, e incorporó: “Estoy orgullosa del documental y espero que tenga éxito”.
Aunque evitaba definirse como una figura política, siempre fue evidente que Parton estaba decidida a usar su buena fortuna para ser una fuerza positiva en el mundo.
Recaudó millones para numerosas causas benéficas, entre ellas la Cruz Roja Estadounidense y varias organizaciones benéficas relacionadas con el VIH/SIDA, y participó en campañas benéficas que abarcaron desde la ayuda a los damnificados por los incendios forestales en las Grandes Montañas Humeantes (ubicadas en la frontera entre Tennessee y Carolina del Norte) hasta los esfuerzos de la Fundación del Águila Americana para preservar el águila calva.
También fue una empresaria muy activa, con una amplia gama de negocios exitosos, incluyendo programas especiales de televisión, alimentos congelados y su propio parque temático Dollywood en Tennessee. Entre las diversas atracciones, el parque cuenta con una réplica de la pequeña cabaña de troncos donde nació la artista.

Sin embargo, el logro del que se sentía más orgullosa era la biblioteca Imagination Library, creada a partir de su Fundación Dollywood. Este programa envía un libro nuevo y gratuito a niños de todo el mundo, desde su nacimiento hasta que comienzan el jardín de infancia.
Parton, que nunca tuvo hijos, financió el proyecto en memoria de su padre. “Mi padre no tuvo la oportunidad de ir a la escuela”, declaró a CNN en 2016, y añadió: “No sabía leer ni escribir, y eso lo perjudicó porque era muy inteligente. Le afectó muchísimo”.
En el momento del fallecimiento de Parton, la Imagination Library enviaba libros por correo a casi 850.000 niños cada mes en 1.600 comunidades de EE. UU., Canadá, Reino Unido, Australia y la República de Irlanda. En febrero de 2018, Parton celebró haber donado su libro número 100 millones.
“Quiero que me recuerden como alguien que se tomaba su trabajo en serio, pero no a sí misma. Alguien que llevó libros a niños de todo el mundo. Por haber conseguido ganarme la vida haciendo algo que me apasiona. Y como una mujer trabajadora, generosa y solidaria”, declaró a The Independent al ser preguntada por su legado.
Será recordada por todo eso y mucho más. Se lo merece. Como cantaba en el tema ‘Somebody's Everything’ de 2008: “Lo único que quiero es todo, ¿es mucho pedir?”.
Traducción de Sara Pignatiello

.jpg?quality=75&width=230&crop=3%3A2%2Csmart&auto=webp)



Bookmark popover
Removed from bookmarks