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La caótica victoria de Zverev en Roland Garros evidenció cuánto le falta para alcanzar a Sinner

La sorpresiva eliminación de Sinner en la primera semana de Roland Garros abrió una oportunidad de oro para el resto del cuadro masculino en París, pero nadie logró aprovecharla con autoridad

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A primera vista, este Roland Garros no dejó grandes sorpresas: los títulos terminaron en manos del segundo y el octavo cabeza de serie, respectivamente. Por un lado, un jugador considerado desde hace años como el mejor sin un título de Grand Slam. Por el otro, una joven promesa a la que muchos señalaban como futura campeona desde que tenía 15 años.

Sin embargo, más allá de los resultados, el camino hacia esos trofeos fue lo verdaderamente llamativo. Los nervios marcaron gran parte del torneo a medida que ambos cuadros se abrían, especialmente el masculino. Lo que parecía destinado a convertirse en un recorrido cómodo para Jannik Sinner terminó transformándose en caos después de que el número uno cediera en medio del intenso calor de la primera semana.

Decir que su eliminación sacudió el torneo sería quedarse corto. Ahora, la gran pregunta es si ese golpe cambiará el panorama del tenis masculino o si Sinner volverá renovado tras unas semanas de descanso para retomar el dominio que parecía haber consolidado.

Jannik Sinner se desplomó bajo el calor parisino, pero volverá a intentarlo
Jannik Sinner se desplomó bajo el calor parisino, pero volverá a intentarlo (AP)

La repentina eliminación de Sinner abrió una oportunidad que pocos supieron aprovechar de inmediato, algo que también deja algunas pistas sobre el momento actual del circuito. Jugadores como Casper Ruud, dos veces finalista de Roland Garros, y Alex de Minaur, habitual en las fases finales de los Grand Slams, se derrumbaron por completo. Además, cinco de los ocho partidos de tercera ronda disputados el sábado intermedio se definieron en cinco sets, con muchos jugadores más preocupados por evitar la derrota que por salir a buscar la victoria. Esa misma dinámica apareció en la tensa y errática final masculina del domingo.

Madison Keys resumió esa sensación con ironía: “Creo que, viendo los resultados masculinos, muchos están demasiado preocupados por quién llegará a la final y no por el partido que tienen enfrente. Siento que esa ansiedad se está contagiando poco a poco a todos”.

Por su parte, Frances Tiafoe destacó la magnitud de la oportunidad: “Formas parte de la historia, lo mires como lo mires, tanto si lo consigues como si no”.

Mientras tanto, la nueva generación aprovechó el vacío para hacerse notar. João Fonseca, Rafael Jódar y Jakub Menšík, quien alcanzó por primera vez las semifinales de un Grand Slam, dejaron buenas sensaciones antes de encontrarse con sus propios límites: Fonseca cayó ante un rival en plena madurez competitiva, mientras Jódar y Menšík terminaron pagando el desgaste físico.

João Fonseca y Jakub Menšík fueron dos de los jóvenes talentos que destacaron en Roland Garros
João Fonseca y Jakub Menšík fueron dos de los jóvenes talentos que destacaron en Roland Garros (Getty)

Sin embargo, la experiencia de llegar lejos en un Grand Slam será invaluable. Además, la valentía del joven trío —Menšík es el mayor, con apenas 20 años— los deja bien posicionados para aprovechar futuras oportunidades si figuras consolidadas como Sinner vuelven a mostrar señales de vulnerabilidad.

El propio Sinner rara vez pareció verse superado por la presión, salvo cuando enfrenta a Carlos Alcaraz. Hasta ahora, el calor extremo y los partidos a cinco sets parecen ser sus puntos más débiles. Aun así, minimizó el impacto de las condiciones y analizó la derrota con la calma habitual: “Fue una situación difícil. Pero, de nuevo, así es este deporte. Hoy me tocó a mí, pero estas cosas pasan”.

Su historial sugiere que volverá a su nivel sobre césped. De hecho, el año pasado dejó atrás la dolorosa derrota ante Alcaraz en la final de Roland Garros, cuando desperdició tres puntos de partido, y poco después venció al español para conquistar Wimbledon por primera vez. Por eso, gran parte de la responsabilidad recaerá ahora sobre el resto del circuito: transformar los nervios y la incertidumbre que marcaron este Roland Garros en presión sostenida sobre el italiano.

Al final, fue Alexander Zverev, durante años señalado como el eterno aspirante, quien mantuvo la calma para abrirse paso hasta el título. Su actuación, sin embargo, estuvo lejos de ser dominante. El quinto set pudo tomar otro rumbo si su rival, Flavio Cobolli, finalista de un Grand Slam por primera vez, no se hubiera quedado sin energía ni hubiera sufrido calambres. Después del partido, resumió su frustración con una frase contundente: “Mi cuerpo me abandonó en la cancha”.

Alexander Zverev finalmente ganó su primer Grand Slam, pero estuvo lejos de impresionar
Alexander Zverev finalmente ganó su primer Grand Slam, pero estuvo lejos de impresionar (Getty)

Sin embargo, la victoria de Zverev resultó significativa por la forma en que finalmente logró superar sus bloqueos en los grandes escenarios. Cuando cayó sobre la arcilla tras el error de Cobolli en un smash, la emoción que transmitió fue, sobre todo, alivio.

La siguiente pregunta es inevitable: ¿jugará con más libertad en Wimbledon? Sobre el papel, el césped debería favorecer su potente saque y su estilo agresivo, aunque históricamente nunca logró traducir eso en resultados. Nunca superó la cuarta ronda en Londres, pese a haber alcanzado finales en los otros tres Grand Slams.

El alemán ya había marcado distancias con el resto del circuito a principios de temporada: “Creo que ahora mismo hay una gran diferencia entre Sinner y los demás. Y creo que también hay una gran diferencia entre Alcaraz, yo, quizás Novak y todos los demás”. Ahora, tendrá más razones para confiar en sí mismo, aunque el recorrido hacia el título también deja interrogantes. No enfrentó a ningún jugador del top 10 y Cobolli fue su único rival ubicado dentro del top 25. Además, ni Sinner, ni Alcaraz ni Djokovic aparecieron en su camino.

Por eso, la naturaleza sufrida de la final deja dudas. El partido llegó al quinto set pese a que Zverev dominó el primero por 6-1 y enfrentó a un rival que apenas pudo sostener su primer servicio durante largos tramos del encuentro. Todo eso sugiere que todavía le falta consistencia —o quizá confianza— para imponerse ante oponentes de mayor jerarquía y seguridad.

Zverev y Flavio Cobolli afrontaron la final de Roland Garros con más miedo a perder que ambición por ganar
Zverev y Flavio Cobolli afrontaron la final de Roland Garros con más miedo a perder que ambición por ganar (AP)

El segundo cabeza de serie terminó la final con 54 errores no forzados y 50 golpes ganadores, cifras que quedaron relativizadas por los 65 errores no forzados de Cobolli. Además, sus nueve dobles faltas (frente a las tres del italiano) reflejaron el nerviosismo que marcó buena parte de su actuación.

En los momentos decisivos tendió a replegarse, mientras su segundo servicio y su derecha perdían consistencia. Para imponerse, necesitó sostener una agresividad constante, un enfoque que históricamente no le resulta natural. Frente a rivales del calibre de Sinner y Alcaraz, esa versión más ofensiva parece indispensable. Sin embargo, solo empezó a jugar con mayor decisión cuando Cobolli prácticamente ya había asumido la derrota.

Aun así, el alemán prefirió centrarse en el resultado. “Hemos pasado por lesiones, decepciones y derrotas; a veces perdimos en los momentos más importantes. Al final, ahora somos campeones de Grand Slam y eso es lo que cuenta”, dijo a su equipo después del partido.

Aprovechó su oportunidad y obtuvo la recompensa. Pero ahora, tanto él como el resto del circuito tendrán que elevar su nivel cuando regresen Sinner y Alcaraz. Este momento podría marcar un punto de inflexión para el tenis masculino, siempre y cuando los jugadores sepan aprovechar la oportunidad. Hasta ahora, eso ha demostrado ser mucho más difícil de lo que parece.

Traducción de Leticia Zampedri

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