¿Por qué Alexander Zverev sería el campeón más controversial de Roland Garros?
El segundo cabeza de serie avanzó sin sobresaltos por el cuadro y nunca estuvo en mejor posición para conquistar su primer título de Grand Slam. Sin embargo, su continuidad en el circuito divide opiniones y reabre preguntas incómodas sobre cómo el deporte aborda cuestiones legales complejas
Mientras Alexander Zverev hablaba frente al micrófono después de su contundente victoria en cuartos de final sobre Rafael Jodar, una intensa granizada comenzó a golpear el techo de la Philippe-Chatrier. Roland Garros ya había convivido con jornadas marcadas por la lluvia durante toda la semana, pero esta vez fue distinto, ya que el ruido ensordecedor de la tormenta interrumpió por completo el momento. Para algunos, la escena parecía demasiado simbólica como para ignorarla: el cielo descargándose justo sobre uno de los jugadores más divisivos del circuito.
Dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Zverev, tres veces finalista de Grand Slam y uno de los principales favoritos para levantar la Copa de los Mosqueteros, puede ser el jugador más completo que sigue en carrera y, al mismo tiempo, el mejor tenista de la última década que todavía no ganó un major.
Pero también es una figura profundamente incómoda para parte del público y su presencia en las instancias decisivas sigue generando rechazo entre muchos aficionados, como quedó expuesto durante la final del Abierto de Australia 2025, cuando recibió abucheos.
En octubre de 2023, la justicia alemana ordenó que pagara una multa cercana a los 540.000 dólares tras una denuncia presentada por su expareja y madre de su hija, Brenda Patea, quien lo acusó de haberla estrangulado.
Según el sistema judicial alemán, este tipo de órdenes puede emitirse cuando la fiscalía considera que existe evidencia suficiente para evitar la apertura de un juicio formal.
Mientras el proceso avanzaba, Zverev continuó compitiendo con normalidad, aunque su presencia en el circuito y la forma en que distintas instituciones abordaron el caso despertaron críticas. La ATP fue cuestionada tras incorporarlo al Consejo Asesor de Jugadores en enero de 2024, y Netflix recibió reproches después de que Break Point evitara abordar las denuncias en un episodio dedicado al tenista.
La disputa judicial con Patea terminó en junio de 2024, en pleno Roland Garros, cuando ambas partes alcanzaron un acuerdo extrajudicial. La resolución cerró el expediente sin condena ni admisión de culpabilidad. Zverev, que siempre calificó las acusaciones como “tonterías”, reiteró en varias ocasiones su inocencia.
Hasta entonces, la incertidumbre había acompañado todo el torneo: la posibilidad de un juicio siguió abierta hasta poco antes de las semifinales.
No era la primera vez que enfrentaba denuncias de este tipo. Antes, otra expareja, Olga Sharypova, lo acusó de violencia doméstica. Entre 2020 y 2021 aseguró haber sufrido maltrato físico y emocional durante la relación.
Zverev negó esas acusaciones y, tras una investigación interna de 15 meses, la ATP concluyó que no existían pruebas suficientes para respaldarlas y decidió no sancionarlo.
Sin embargo, el organismo sí cuenta con normas que permiten suspender provisionalmente a jugadores que enfrentan procesos civiles o penales graves mientras los casos permanecen abiertos. En el caso de Zverev, esa facultad nunca fue utilizada.
Zverev insiste en su inocencia, pero su continuidad en el circuito sigue bajo un escrutinio constante. La ATP tampoco escapó a las críticas por la forma en que manejó el tema: el organismo recién implementó una política específica sobre violencia doméstica y abuso en diciembre de 2025, más de cinco años después de que aparecieran las primeras denuncias.
Todo eso también condiciona la manera en que muchos observan este Roland Garros, especialmente porque el segundo cabeza de serie parece avanzar hacia el título con relativa comodidad. Llegó a semifinales tras pasar menos de 12 horas en cancha, frente a las casi 16 de su próximo rival, Jakub Mensik, las 14 de Flavio Cobolli y las 20 de Matteo Arnaldi.
Además, es el único semifinalista con experiencia previa en esta instancia de un Grand Slam: alcanzó 11 semifinales y disputó tres finales.
Esa sensación de inevitabilidad aparece incluso fuera de la cancha. En redes sociales se multiplicó la frase “cualquiera menos Zverev”, muchas veces acompañada por un tono de resignación entre quienes siguen el torneo.
En el pasado, el indiscutible talento de Zverev quedó muchas veces eclipsado por su tendencia a derrumbarse en los momentos decisivos. Perdió la final del US Open 2020 después de estar dos sets arriba, dejó escapar la final de Roland Garros 2024 tras adelantarse por dos sets a uno y cayó en la final del Abierto de Australia 2025 en sets corridos, sin encontrar respuestas. Su fortaleza mental ha sido, durante años, uno de los grandes interrogantes de su carrera.
Esta vez, sin embargo, enfrentará a un rival mucho menos experimentado y el escenario parece más favorable que nunca. Independientemente del resultado, aunque especialmente si termina levantando el trofeo, las preguntas sobre cómo el tenis aborda cuestiones éticas complejas, sobre el recorrido de Zverev dentro del circuito y sobre el nivel de escrutinio alrededor de su figura seguirán presentes.
Después de un cuadro que se abrió a su alrededor, ya comenzaron las discusiones sobre cuánto valor tendrá este posible título. Ninguno de los máximos favoritos apareció en su camino y, como principal candidato, avanzó con relativa comodidad hacia las instancias decisivas.
Por distintas razones, este Roland Garros masculino podría terminar siendo recordado tanto por lo que ocurrió fuera de la cancha como por lo que pasó dentro de ella.
Traducción de Leticia Zampedri

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