La oscura nube que se cierne sobre el deporte más glamuroso de los Juegos Olímpicos de Invierno
Lilah Fear y Lewis Gibson, del equipo británico, están en la pelea por una medalla, pero la nueva pareja formada por los franceses Guillaume Cizeron y Laurence Fournier Beaudry está en el centro del escándalo que se cierne sobre el patinaje artístico en Milán
El miércoles por la noche, el brillo y las lentejuelas se adueñarán del Milano Ice Hockey Arena, donde los mejores bailarines sobre hielo del planeta saldrán a la pista dispuestos a dejarlo todo por un lugar en el podio.
Lilah Fear y Lewis Gibson, representantes de Gran Bretaña, están entre las cinco parejas que pelean por una medalla. Si lo consiguen, serán los primeros británicos en subir al podio olímpico en patinaje artístico desde Jayne Torvill y Christopher Dean en Lillehammer 1994.
Será, además, la primera vez desde 1984 que ninguna dupla llega con una medalla olímpica previa. La cima está más abierta que nunca. La nueva pareja francesa de Guillaume Cizeron y Laurence Fournier Beaudry ganó el Campeonato Europeo en enero y encabeza la clasificación tras la danza rítmica del lunes, el primero de los dos programas.
Los estadounidenses Madison Chock y Evan Bates, tricampeones mundiales, marchan segundos y podrían sentir el desgaste tras competir dos veces en la prueba por equipos la semana pasada, donde se colgaron el oro. Y detrás asoma una lucha cerrada por el bronce: los canadienses Piper Gilles y Paul Poirier, Fear y Gibson, y los locales Charlene Guignard y Marco Fabbri.

Tal como están las cosas, el oro parece encaminarse hacia Cizeron y Fournier Beaudry, que el lunes firmaron su mejor puntuación de la temporada y, pese a haber unido fuerzas recién en marzo pasado, ya se perfilan como favoritos al título olímpico Para Cizeron sería su segundo oro, tras el conseguido en 2022 junto a su excompañera Gabriella Papadakis.
Sin embargo, su historia no es solo la de una dupla que irrumpe para cambiar el orden establecido: sobre el brillo y el glamour de la danza sobre hielo, una de las disciplinas más magnéticas de los Juegos Olímpicos de Invierno, pesa una sombra que tiene a Cizeron y Fournier Beaudry en el centro.
La alianza entre ambos responde a dos razones. Los dos se habían quedado sin pareja: Papadakis se retiró después de Beijing y el anterior compañero de Fournier Beaudry —y actual novio—, Nikolaj Sorensen, fue acusado por una ex patinadora de violación y agresión sexual en 2012. En 2024 recibió una suspensión de seis años por “conducta sexual indebida” por parte de Skate Canada, a partir de las conclusiones de la Oficina del Comisionado para la Integridad en el Deporte de Canadá.

La suspensión fue posteriormente revocada por motivos de jurisdicción: Sorensen no era ciudadano canadiense ni competía por Canadá en el momento de la presunta agresión, sino que representaba a su país de nacimiento, Dinamarca, y no aceptó quedar sujeto de manera retroactiva al código de conducta deportiva canadiense. Esa decisión está ahora en revisión, mientras que no ha habido ninguna investigación penal sobre las acusaciones.
Fournier Beaudry, nacida en Canadá, recibió la ciudadanía francesa en noviembre para poder competir en Milán junto a Cizeron, quien a su vez ha estado envuelto en una áspera disputa pública con su excompañera Gabriella Papadakis. En un nuevo libro de memorias, ella lo acusa de comportamientos controladores y de acoso, asegura que se sentía “bajo su control” y que en un momento la idea de quedarse a solas con él la aterrorizaba.
Cizeron niega las acusaciones y sostiene que Papadakis impulsa una “campaña de desprestigio” en su contra; de hecho, sus abogados enviaron cartas para exigir el cese de la “difusión de declaraciones difamatorias”. En medio de la polémica, Papadakis fue apartada del equipo de análisis de NBC, después de que la cadena considerara que su libro representaba un “conflicto de interés”.

Fournier Beaudry ha defendido públicamente a Sorensen y, en estos Juegos, tanto ella como Cizeron han evitado pronunciarse sobre las acusaciones contra su excompañero.
Poco antes de que comenzara la competencia de danza sobre hielo, la presunta víctima de Sorensen fue contundente: “Los comentarios del vigente campeón olímpico y de una pareja que aspira al próximo título olímpico tienen peso. Usar sus voces para desacreditar públicamente la verdad de una sobreviviente refuerza la cultura de silencio en el patinaje artístico”.
Ahí está el costado incómodo de uno de los deportes más bellos a la vista, ya que el patinaje artístico carga desde hace años con denuncias de abuso, explotación y dilemas éticos. Los Juegos Olímpicos de 2022 estuvieron atravesados por el caso de Kamila Valieva: poco antes de competir, se conoció que la entonces patinadora de 15 años había dado positivo en un control antidopaje, y su rendimiento cayó después de que la noticia se hiciera pública.

Eso derivó en escenas que el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, calificó de “escalofriantes”, cuando su entrenadora, Eteri Tutberidze, la reprendió por sus errores en la pista. Valieva, que entonces era apenas una adolescente, recién acaba de regresar tras cumplir una sanción de cuatro años; Tutberidze, en cambio, volvió a los Juegos como entrenadora del equipo georgiano, bordeando una línea roja del COI, ya que también dirige a la joven promesa rusa Adeliia Petrosian de cara a esta cita.
Tutberidze no recibió castigo por su comportamiento, y el sistema ruso se ha hecho tristemente célebre por producir talentos precoces sin reparar demasiado en su salud física o emocional. Los casos de abuso y malas prácticas no se limitan a un solo país: el histórico presidente de la federación francesa de patinaje, Didier Gailhaguet, renunció en 2020 tras acusaciones de haber encubierto a un entrenador señalado por violación y abusos sexuales por parte de ex patinadoras.

La danza sobre hielo, y el patinaje artístico en general, tienen pendiente un ajuste de cuentas con su pasado y su presente. Si Fournier Beaudry y Cizeron se llevan el oro el miércoles por la noche, será otra señal de que el deporte parece más dispuesto a barrer estos problemas bajo la alfombra que a enfrentarlos de una vez por todas.
Traducción de Leticia Zampedri







Bookmark popover
Removed from bookmarks