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La nueva calma de Mirra Andreeva contra la sorprendente Maja Chwalinska en la final de Roland Garros

Mirra Andreeva no pudo mantener la calma en Roland Garros el año pasado.

Al enfrentarse a la poco conocida Lois Boisson en los cuartos de final, la adolescente rusa perdió los estribos y cayó en sets corridos después de recibir una advertencia por golpear con rabia una pelota hacia las gradas.

Nada similar se ha visto durante las últimas dos semanas. Con apenas 19 años, Andreeva está en su primera final de Grand Slam. La presión sigue ahí, pero sabe cómo manejarla.

“Ahora también me pongo nerviosa cuando juego partidos como este o cuando voy arriba en el marcador y... estoy sacando y la rival me quiebra”, comentó Andreeva tras frenar en las semifinales a Marta Kostuyk, la mejor jugadora de la temporada sobre arcilla.

“Antes pensaba: ‘Dios mío, si pierdo mi saque, es como el fin del mundo’. Pero ahora siento que... si ella me quiebra, bueno, ¿y qué? Intentaré quebrarle de vuelta”, añadió.

El enfoque le ha funcionado bien.

Andreeva, octava preclasificada, ha cedido apenas un set en su camino a la final, donde se medirá con la polaca Maja Chwalinska, la 114 del ranking que sorteó la fase de clasificación.

Es la primera aparición de Chwalinska en una final de un torneo grande, lo que significa que el sábado se coronará a una nueva campeona de Grand Slam en la cancha Philippe-Chatrier.

Andreeva compite al máximo nivel desde los 15 años y le ha tomado tiempo controlar su temperamento, sus emociones y la presión que acompaña su enorme ambición. Por fin, parece lista para dar un paso al frente y reclamar los títulos más importantes.

“He estado intentando trabajar en estar más tranquila, más positiva”, manifestó. “Estoy muy concentrada, y sentí que últimamente he estado intentando hacer muchas cosas diferentes. Tal vez ahora he encontrado lo que me funciona muy bien”.

En 2024, Andreeva se convirtió en la semifinalista más joven de un Grand Slam en más de un cuarto de siglo cuando, en su sexto grande, derrotó a Aryna Sabalenka.

En ese momento, Andreeva parecía prácticamente despreocupada. Contó que elaboraba planes con su entrenadora Conchita Martínez, la campeona de Wimbledon de 1994, solo para olvidarlo todo durante los partidos.

“Ahora siento que confío completamente en lo que me dice mi equipo, y ahora me resulta más fácil hacerlo”, señaló Andreeva. “Lo que sea que me digan, simplemente lo haré. Siento que puedo confiar plenamente en ellos y no dudar de nada”.

Ganar el título la convertiría en la campeona más joven del cuadro femenino de Roland Garros desde que Monica Seles, con 18 años, conquistó en 1992 su tercera corona consecutiva en París.

Estilos opuestos

Andreeva y Chwalinska se enfrentarán por primera vez.

El mejor resultado de Chwalinska en un torneo grande antes del Abierto de Francia había sido la segunda ronda en Wimbledon en 2022. Es la segunda jugadora proveniente de la fase de clasificación que alcanza una final individual de Grand Slam en la era profesional (1968), uniéndose a Emma Raducanu, quien ganó el Abierto de Estados Unidos de 2021.

En París, la polaca ha llamado la atención de los observadores no solo por su inesperada marcha profunda —ganó ocho de sus nueve partidos en sets corridos—, sino también por la variedad de sus golpes y el tipo de tenis a la antigua que practica, salpicado de globos y dejadas espectaculares. Su tenis contrasta de forma marcada con la potencia pura de Andreeva.

“Sé que juego un tenis diferente al de la mayoría de las chicas del circuito”, dijo Chwalinska, de complexión delgada. “No tengo las condiciones (físicas) para jugar fuerte, así que necesito desarrollar distintos tipos de armas para mí. Definitivamente he jugado diferente y creo que eso me ayuda mucho contra estas jugadoras”.

Superar la depresión

Chwalinska, zurda de 24 años, tiene todo lo necesario para ser una jugadora de élite. Pero después de surgir como una juvenil prometedora junto a Iga Swiatek, cuatro veces campeona de Roland Garros, empezó a tener dificultades en 2019.

“Primero en la cancha, pero después también empecé a sentirme mal fuera de la cancha, y eso me llevó a la depresión”, relató. “Algo que disfrutaba muchísimo de repente se convirtió en una fuente de sufrimiento. Asociaba el tenis con presión, estrés y llanto”.

Tras una derrota en la fase de clasificación de Wimbledon en 2021, se tomó un descanso del deporte. Rodeada de familiares y amigos, y después de trabajar con un especialista, reconstruyó su confianza. Ahora se prepara para el partido más importante de su vida.

“Sin duda lo daré todo”, afirmó. “Es una final de Grand Slam”.

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El redactor deportivo de AP Andrew Dampf contribuyó a esta historia.

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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

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