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Exalumna demanda a Cornell y miembros de una fraternidad por presunta violación grupal y denuncia insólitos castigos

ADVERTENCIA: CONTENIDO GRÁFICO: Una demanda civil sostiene que una agresión sexual de varias horas en una casa de fraternidad no derivó en cargos penales y denuncia una serie de fallas y negligencias por parte de la policía del campus, bares locales y organizaciones estudiantiles griegas

Exalumna denuncia presunta violación grupal en Cornell y asegura que varios implicados fueron castigados con ensayos
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Una exalumna de la Universidad de Cornell demandó a la institución y a siete miembros de una fraternidad, a quienes acusa de drogarla y violarla en grupo durante una agresión que se prolongó por varias horas. La demanda también sostiene que la universidad no la protegió ni sancionó de forma adecuada a los responsables.

En la demanda civil de 101 páginas, presentada el 14 de septiembre ante la Corte Suprema del estado de Nueva York en el condado de Nueva York, la demandante, identificada como NN (nombre ficticio utilizado para proteger la identidad de la demandante), afirma que la agresión ocurrió en octubre de 2024 en la casa de la fraternidad Chi Phi de Cornell, en Ithaca, Nueva York.

Según los documentos obtenidos por The Independent, NN tenía 20 años en ese momento y pertenecía a una hermandad universitaria. De acuerdo con la demanda, visitaba a una amiga en su casa y había consumido alcohol cuando dos estudiantes la presionaron para que inhalara una sustancia que, según le dijeron, era ketamina.

La demanda sostiene que, después de una primera agresión sexual, uno de los hombres escribió en el chat grupal de Snapchat de la fraternidad que había “sexo gratis” e invitó a otros miembros a sumarse. Según la denuncia, varios estudiantes llegaron después y siete de ellos la violaron durante varias horas.

El documento describe abusos de carácter gráfico, entre ellos que algunos de los hombres inhalaron líneas de ketamina colocadas sobre el cuerpo de NN, la trasladaron de una habitación a otra y continuaron con las violaciones y agresiones sexuales mientras ella se encontraba incapacitada. Finalmente, perdió el conocimiento alrededor de las 5:45 a. m.

NN, nombre ficticio utilizado para proteger la identidad de la demandante, demandó a una universidad de la Ivy League y a siete estudiantes, a quienes acusa de drogarla y violarla en grupo durante una agresión de varias horas dentro de una casa de fraternidad. La demanda sostiene además que las autoridades universitarias no evitaron lo ocurrido ni impusieron sanciones adecuadas
NN, nombre ficticio utilizado para proteger la identidad de la demandante, demandó a una universidad de la Ivy League y a siete estudiantes, a quienes acusa de drogarla y violarla en grupo durante una agresión de varias horas dentro de una casa de fraternidad. La demanda sostiene además que las autoridades universitarias no evitaron lo ocurrido ni impusieron sanciones adecuadas (Getty Images)

La demanda identifica a los presuntos agresores y también incluye como codemandadas a las secciones nacional y local de la fraternidad. Además, señala a dos bares de la zona y a varias personas vinculadas con la universidad por presunta negligencia al no vigilar, supervisar ni proteger a NN.

Mientras los mensajes circulaban por el chat de Snapchat, uno de los miembros acusados habría celebrado lo ocurrido con una frase: “Me encanta Chi Phi”.

NN denunció el incidente ante el Departamento de Policía de la Universidad de Cornell unas tres semanas después, el 8 de noviembre de 2024. En enero de 2025, la institución abrió una investigación interna en virtud del Título IX, que derivó en al menos 12 audiencias. Sin embargo, Thomas Giuffra, abogado de la demandante, cuestionó con dureza la respuesta de la universidad.

Giuffra explicó a The Independent que graduarse en Cornell era el sueño de su clienta desde la infancia y que trabajó durante años para conseguirlo.

“Sus sueños quedaron destrozados por un grupo de hombres que intentó abusar de ella y humillarla”, afirmó. “Fue sometida a horrores indescriptibles que no había visto en mis 30 años de experiencia en casos de abuso”.

El abogado señaló los mensajes del chat grupal de la fraternidad como una muestra de la crueldad de los acusados.

“La arrogancia y la crueldad de estos hombres quedaron reflejadas en el mensaje enviado al chat grupal de la fraternidad, dirigido a todos sus miembros, en el que los invitaban a violar a NN”, declaró Giuffra. “Es muy desalentador que nadie intentara ayudarla y que, en cambio, se burlaran de ella. Resulta impactante semejante falta de humanidad por parte de un grupo de hombres que, supuestamente, se encuentran entre los mejores y más brillantes”.

Según el equipo legal de NN, de los siete estudiantes mencionados en la demanda civil, solo dos fueron expulsados de Cornell. Los demás recibieron sanciones administrativas menos severas, entre ellas suspensiones temporales, talleres obligatorios y trabajos escritos.

Los documentos judiciales indican que, alrededor del 8 de noviembre de 2024, varios estudiantes recibieron suspensiones temporales y tuvieron la oportunidad de reducir las sanciones mediante la presentación de ensayos a Cornell.

Giuffra también cuestionó la actuación de las autoridades y aseguró que NN nunca recibió una respuesta del Departamento de Policía de Cornell después de presentar su denuncia inicial.

“Por las pruebas contenidas en el chat grupal, era evidente que la denuncia justificaba una investigación y la presentación de cargos penales contra los agresores implicados”, declaró a The Independent. “En cambio, NN no recibió ninguna información”.

La Fiscalía del Condado de Tompkins señaló que, tras realizar “una revisión exhaustiva de la investigación policial”, las autoridades determinaron que “no había pruebas suficientes para sustentar cargos penales”.

El caso también provocó fuertes críticas sobre la manera en que la universidad aborda las denuncias de conducta sexual inapropiada, sobre todo porque la policía ya había respondido a otros incidentes relacionados con drogas en la casa de la fraternidad poco antes de la presunta agresión.

En un editorial, el consejo editorial del periódico estudiantil The Cornell Daily Sun cuestionó la respuesta de la administración y preguntó por qué estudiantes acusados de conductas tan graves pudieron presentar ensayos como parte de las medidas disciplinarias.

La Universidad de Cornell expulsó a dos estudiantes tras una investigación del Título IX sobre una presunta agresión sexual, pero nuevos documentos judiciales revelan que a otros se les permitió escribir ensayos para reducir sus sanciones. El periódico estudiantil calificó esa respuesta de ‘denigrante’
La Universidad de Cornell expulsó a dos estudiantes tras una investigación del Título IX sobre una presunta agresión sexual, pero nuevos documentos judiciales revelan que a otros se les permitió escribir ensayos para reducir sus sanciones. El periódico estudiantil calificó esa respuesta de ‘denigrante’ (Getty Images)

“Abordar la agresión sexual como un asunto académico, con gráficos, datos y cifras, no ofrece ningún alivio a las víctimas que sufrieron abusos físicos y psicológicos”, escribió The Sun. “Las ‘soluciones’ académicas, como los ensayos que se ofrecieron a los acusados para reducir sus suspensiones, minimizan la gravedad del delito”.

El consejo editorial también cuestionó las demoras de la institución y la falta de transparencia. Además, señaló que un grupo de trabajo creado por la universidad meses después del incidente hizo poco para abordar los riesgos sistémicos.

“Solo quienes perpetran violencia sexual se benefician de que permanezca oculta”, recordó The Sun, al citar una carta que la universidad publicó en noviembre de 2024. El periódico añadió: “Cornell no protegió a sus estudiantes”.

En un comunicado del 21 de septiembre, la Universidad de Cornell defendió sus procedimientos y señaló que las leyes federales de privacidad le impiden divulgar información sobre los expedientes de estudiantes.

“La Oficina de Derechos Civiles de Cornell y la Oficina de Conducta Estudiantil y Normas Comunitarias investigaron y resolvieron las acusaciones de acuerdo con las políticas de la universidad”, señaló la institución. “La sección Xi de la fraternidad Chi Phi continúa vetada de nuestro campus. La ley federal de privacidad prohíbe a Cornell divulgar información específica sobre estudiantes individuales y, por lo tanto, no podemos hacer declaraciones públicas sobre otras medidas disciplinarias”.

“Las infracciones de las normas universitarias pueden derivar en sanciones que incluyen la suspensión o la expulsión. Responderemos en detalle a través del proceso judicial”, añadió.

La organización nacional de Chi Phi también se pronunció sobre la demanda en un comunicado enviado a CBS News y calificó las acusaciones de “profundamente preocupantes”.

“Chi Phi condena de forma inequívoca la violencia sexual”, afirmó. “Nuestros principios fundacionales de Verdad, Honor e Integridad Personal, así como nuestra misión de Formar Mejores Hombres, exigen que cada miembro demuestre carácter mediante sus acciones y respete la dignidad y la seguridad de los demás. La violencia sexual es por completo incompatible con estos principios”.

“Estamos al tanto de la demanda relacionada con un presunto incidente ocurrido en 2024. Aunque no podemos pronunciarnos sobre acusaciones específicas mientras el litigio siga en curso, nos tomamos este asunto muy en serio”, agregó.

NN, quien dejó la universidad después del incidente, reclama una indemnización compensatoria y punitiva por un monto no especificado. La demanda incluye acusaciones de incumplimiento de contrato, negligencia, falta de supervisión, responsabilidad sobre las instalaciones y violaciones de la legislación estatal.

Giuffra explicó que, aunque NN participó de forma voluntaria en la investigación de la universidad bajo el Título IX, consideró insuficiente la respuesta de la institución.

“La tibia respuesta la llevó a concluir que la única vía para buscar justicia era presentar una demanda contra las partes involucradas”, afirmó.

Después de que se presentó la demanda, un empleador vinculado a uno de los estudiantes acusados se pronunció en redes sociales el 27 de septiembre. La empresa indicó que estaba al tanto de las acusaciones, que revisaba la situación e investigaba si se había infringido alguna de sus normas.

The Independent se puso en contacto con la Universidad de Cornell para solicitar más comentarios.

Si usted o alguien que conoce sufrió una violación o abuso sexual y se encuentra en Estados Unidos, puede comunicarse con RAINN al 800-656-HOPE (4673).

Rape Crisis también ofrece apoyo. En Inglaterra y Gales, puede llamar al 0808 802 9999; en Escocia, al 0808 801 0302; y en Irlanda del Norte, al 0800 0246 991. También puede visitar www.rapecrisis.org.uk.

Traducción de Leticia Zampedri

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