El aliado de Trump, Bolsonaro, niega la derrota mientras Lula triunfa en las reñidas elecciones brasileñas
Flavio Bolsonaro intentó anular el resultado por una prórroga del plazo de votación, a pesar de haberla solicitado él mismo. Su rival, de 80 años, está a punto de comenzar un histórico cuarto mandato

El senador ultraderechista brasileño Flavio Bolsonaro se negó a reconocer la derrota en las elecciones presidenciales del domingo, tras una reñida contienda en la que el presidente izquierdista en funciones, Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo un histórico cuarto mandato.
Bolsonaro, hijo del expresidente encarcelado Jair Bolsonaro y aliado de Donald Trump, dijo que pediría que se anulara el resultado después de que un juez del Tribunal Supremo nombrado por Lula extendió la votación dos horas debido a irregularidades en el transporte.
“Es imposible reconocer los resultados de las elecciones, dadas las circunstancias en las que se desarrollaron los acontecimientos”, dijo Bolsonaro a los periodistas.
Sin embargo, la magnitud de la derrota, en la que Bolsonaro quedó por detrás de Lula por más de 4 millones de votos, hace improbable que sus esfuerzos por anular la votación tengan éxito, según los analistas.
Con el 100 % de los votos escrutados, Lula, de 80 años, obtuvo el 51,79 % de los votos frente al 48,21 % de su rival, de 45 años. Los analistas señalaron que la alta participación electoral pudo haber ayudado a Lula a arrebatar la victoria en el último momento, justo antes de cumplir 81 años.
El pedido de Bolsonaro se ve debilitado por el hecho de que su campaña también solicitó una prórroga del plazo para votar debido a las fuertes lluvias en el sur, de tendencia conservadora.
Sin embargo, su negativa a reconocer la derrota podría desencadenar una ola de protestas en un país donde la confianza en el sistema electoral y en la independencia judicial se vio mermada en los últimos años, según observadores.
Jair Bolsonaro, quien fue presidente entre 2019 y 2020, sumió a Brasil en una profunda crisis democrática tras las elecciones de 2022, cuando sus partidarios irrumpieron en edificios gubernamentales en protesta por el resultado. Posteriormente, fue condenado a 27 años de prisión por planear un golpe de Estado.
La victoria de Lula el fin de semana desafió las encuestas, los precedentes y el sentimiento global contra los gobernantes en el poder, y frenó así una ola de victorias electorales de la derecha en toda América Latina.
El resultado decepcionará al Gobierno de Trump, cuyo Departamento de Estado lideró una campaña para devolver a los Bolsonaro al poder.
Los mercados financieros también expresaron su preocupación inicial ante el sorprendente resultado. Un fondo cotizado en bolsa que replica el índice Bovespa de Brasil y que cotiza en Tokio se desplomó casi un 15 % en las operaciones asiáticas tras conocerse la victoria de Lula.
Lula había ido por detrás de Bolsonaro en la primera vuelta, pero logró convencer a los votantes para que salieran a votar por él en la segunda vuelta.
En declaraciones realizadas el domingo por la noche en un hotel de São Paulo, adoptó un tono conciliador.
“No hablaré de unidad nacional, porque eso no siempre se ajusta a la realidad de este país. Nadie está obligado a simpatizar con el presidente electo, pero fue elegido para gobernar para todos”, dijo Lula.
El cuarto mandato de Lula podría ser el más difícil hasta la fecha, después de que Brasil eligió su Congreso más conservador desde que regresó a la democracia en la década de 1980.
En conjunto, el Partido Liberal de Bolsonaro y sus partidos aliados podrían controlar más de 280 escaños en la Cámara de Diputados y hasta 50 escaños en el Senado, suficientes para lograr cómodas mayorías de la oposición en ambas cámaras.
Lula se enfrenta a una economía que, según las previsiones de su gobierno, crecerá apenas un 2,3 % el próximo año, lo que agrava las preocupaciones fiscales vinculadas a los altos tipos de interés y a una deuda pública que superó el 82 % del PIB, el nivel más alto desde la pandemia.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, dijo sobre el resultado: “La relación entre Canadá y Brasil floreció gracias a nuestra asociación”.
“Aprovechemos esta oportunidad para fortalecerla aún más, juntos, para crear nuevas e importantes oportunidades comerciales, proteger el medio ambiente y construir una mayor prosperidad para nuestros dos pueblos”.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, declaró: “¡Viva la democracia! ¡Ganó el pueblo de Brasil!”.
Traducción de Olivia Gorsin
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