Los GLP-1 podrían ayudar a frenar el abuso de sustancias, incluidos el alcohol y los opiáceos, según un nuevo estudio
Los fármacos GLP-1, que son cada vez más populares, son utilizados para tratar la diabetes y la obesidad resultan prometedores en la lucha contra los trastornos por consumo de múltiples sustancias
Los fármacos GLP-1 que remodelaron el tratamiento de la diabetes y la obesidad podrían ayudar a prevenir los trastornos por consumo de múltiples sustancias y a reducir los desenlaces trágicos que provocan, según descubrió un nuevo estudio.
Un análisis publicado el miércoles en la revista British Medical Journal analizó los historiales médicos electrónicos de más de 600.000 pacientes diabéticos del Departamento de Asuntos de los Veteranos de EE.UU.
Descubrió que las personas tratadas con medicamentos como Ozempic y Mounjaro tenían menos probabilidades de desarrollar adicciones al alcohol, la nicotina, la cocaína, los opiáceos y otras sustancias.
En los que ya eran adictos, los fármacos GLP-1 se relacionaron con un menor riesgo de hospitalización, sobredosis y muerte, según el estudio.
Los nuevos resultados sugieren —pero no prueban— que los medicamentos para adelgazar pueden ser capaces de atacar la fuente subyacente de los antojos que afectan a los más de 48 millones de estadounidenses con trastornos por consumo de sustancias.

“En realidad, están actuando contra la causa fundamental de todas estas adicciones”, afirma el Dr. Ziyad Al-Aly, autor principal del estudio e investigador jefe del VA St. Louis Health Care System.
Estudios anteriores sugirieron que los fármacos conocidos como GLP-1, o agonistas del receptor del péptido-1 similar al glucagón, podrían reducir las adicciones al actuar sobre las vías de recompensa del cerebro. Pero esos estudios fueron pequeños y a menudo se limitaron a una sola sustancia.
Para este estudio, uno de los mayores realizados hasta la fecha, Al-Aly y sus colegas analizaron durante tres años los datos de los historiales electrónicos de más de 600.000 pacientes diabéticos del Departamento de Asuntos de los Veteranos de EE.UU. Compararon a las personas que recibieron fármacos GLP-1 con las tratadas con medicamentos que reducen el azúcar en sangre.
Los pacientes se dividieron en siete ensayos paralelos en los que se analizó el riesgo de desarrollar adicciones a múltiples sustancias, como el alcohol, el cannabis, la cocaína, la nicotina y los opiáceos. Otro ensayo analizó el riesgo de daños específicos entre las personas con adicciones existentes cuando tomaban los distintos tipos de medicación.
Resultados de los investigadores
Al-Aly y sus colegas descubrieron que las personas que empezaban a tomar los fármacos GLP-1 tenían menos riesgo de desarrollar adicción a múltiples sustancias.
En comparación con los otros medicamentos, las personas que tomaban los fármacos GLP-1 presentaban un menor riesgo de adicción: 18 % para el alcohol, 14 % para el cannabis, 20 % para la cocaína y la nicotina y 25 % para los opiáceos.
En los pacientes que ya padecían trastornos por consumo de sustancias, el inicio del tratamiento con GLP-1 se asoció a un 31 % menos de riesgo de visitas a urgencias, un 26 % menos de riesgo de hospitalizaciones, un 25 % menos de riesgo de pensamientos o intentos suicidas, un 39 % menos de riesgo de sobredosis y un 50 % menos de riesgo de muerte.
En conjunto, el estudio halló que el uso de fármacos GLP-1 probablemente evitó unos siete casos de trastorno por consumo de sustancias y 12 incidentes con daños graves por cada 1.000 usuarios en tres años, señaló Al-Aly.

Entre las limitaciones del estudio, se incluye que se realizó dentro del sistema sanitario de Asuntos de Veteranos, que atiende a una población mayoritariamente de edad avanzada, blanca y masculina, aunque Al-Aly afirmó que los resultados fueron coherentes en más de 35.000 mujeres. También incluye datos solo de personas con diabetes, no de la población general.
Los investigadores tampoco pudieron tener en cuenta algunos factores, como la situación socioeconómica o el estilo de vida, que podrían afectar a los resultados. Y el análisis se centra en los efectos del uso de GLP-1 en comparación con otro fármaco, no en comparación con la ausencia de tratamiento.
Al tratarse de un estudio observacional, el nuevo análisis demostró que los GLP-1 se asocian a una reducción del riesgo de trastornos y daños por consumo de sustancias, y no que los fármacos en sí causaran dicha reducción.
Significado de los resultados
Los nuevos hallazgos son sorprendentes, según el Dr. Lorenzo Leggio, director clínico del National Institute on Drug Abuse, que no participó en el estudio.
“Aunque no comprendamos del todo el mecanismo, de algún modo el sistema GLP-1 está abordando la biología de la adicción y el sistema fundacional que subyace a todos estos trastornos”, afirmó.
Los ensayos sobre diabetes y pérdida de peso demostraron que los fármacos GLP-1 actúan sobre las hormonas intestinales y cerebrales que controlan el apetito y la sensación de saciedad, reduciendo lo que se conoce como “ruido alimentario” o pensamientos intrusivos sobre la comida. Del mismo modo, este estudio indica que los fármacos pueden amortiguar “el ruido del alcohol o las drogas”, señaló Leggio.
Según la Dra. Anna Lembke, especialista en medicina de las adicciones de la Universidad de Stanford, cada vez hay más pruebas de que los GLP-1 podrían prevenir los trastornos por consumo de sustancias.
“Hace mucho tiempo que no disponíamos de una nueva herramienta desde el punto de vista de la farmacoterapia para tratar la adicción”, afirma Lembke, quien señala que algunos especialistas en adicciones ya recetan los GLP-1 fuera de indicación, sobre todo cuando fracasaron otros tratamientos.
Advirtió que los fármacos GLP-1 no funcionan de la misma manera para todos los usuarios y que tienen riesgos que deben sopesarse frente a los posibles beneficios.
Los nuevos hallazgos no justifican, por sí solos, la indicación de fármacos GLP-1 para prevenir o tratar los trastornos por consumo de sustancias, señaló Al-Aly. Esas pruebas tendrían que proceder de ensayos clínicos controlados y aleatorizados que compararan directamente el uso de los fármacos con un placebo o medicamento ficticio. Hay varios ensayos de este tipo pendientes, señaló Leggio.
El objetivo es encontrar una nueva forma de tratar las adicciones, que son una de las principales causas de enfermedad y muerte en todo el mundo.
“Las consecuencias en términos de enfermedades crónicas de estas drogas adictivas son realmente enormes en nuestra sociedad”, afirmó Leggio.
Traducción de Olivia Gorsin







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