Descubren que el cerebro de las embarazadas pierde materia gris mientras se dispone para la maternidad
Cuanto mayores eran los cambios en el cerebro, más probable era que las mujeres dijeran que establecían un buen vínculo con sus bebés, según los investigadores
Las futuras mamás se quejan a menudo de tener “baby brain”, una frustrante falta de memoria y niebla mental que puede surgir durante el embarazo. Las llaves extraviadas, las citas olvidadas y los lapsus de concentración son tan comunes que el término se ha convertido en parte de la conversación cotidiana.
Pero nuevas investigaciones sugieren que puede haber una base biológica detrás de este fenómeno. Un estudio reciente ha descubierto que el volumen de materia gris del cerebro —la parte del cerebro que se encarga de procesar la información, las emociones y la empatía— disminuye de hecho casi un 5 % en promedio durante el embarazo.
Aunque la pérdida de materia cerebral pueda parecer motivo de preocupación, los científicos españoles del proyecto BeMother han descubierto que la reducción de materia gris ayuda a las madres a cuidar mejor de sus recién nacidos.
La profesora Susana Carmona, del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón de Madrid, que codirigió el estudio, explicó: “Me gusta utilizar la metáfora de podar un árbol. Se cortan algunas ramas para que crezca con más eficacia”.

Se escanearon los cerebros de 127 mujeres embarazadas de Madrid y Barcelona antes, durante y después del embarazo —en concreto, antes de la concepción, en el segundo y tercer trimestre del embarazo, un mes después del parto, y seis meses después del nacimiento.
Luego, los escáneres se compararon con los de 32 mujeres que no estaban embarazadas.
Las embarazadas perdieron una media de casi un 5 % de materia gris, cambios que afectan al 94 % del cerebro, especialmente a las regiones vinculadas a la cognición social.
Cuanto mayores eran los cambios en el cerebro, más probable era que las mujeres dijeran que establecían un buen vínculo con sus bebés.
También se recogieron muestras de orina y saliva de las mujeres en cinco ocasiones, y los científicos descubrieron que el aumento de los niveles de estrógeno coincidía estrechamente con la reducción de la materia gris.

Los investigadores descubrieron que la materia gris volvía parcialmente seis meses después del parto, pero no totalmente.
El estudio descubrió que el porcentaje de recuperación del volumen de materia gris durante el posparto se asociaba con una “mayor ausencia de hostilidad” hacia el bebé a los seis meses del nacimiento.
Los autores escribieron: “Esta asociación positiva sugiere que la remodelación cerebral experimentada por las madres gestantes podría ser adaptativa, facilitando facetas del comportamiento maternal”.
Los investigadores también descubrieron que los cambios neuroanatómicos que se producen tras el embarazo afectaban al bienestar mental de las madres, lo que a su vez facilitaba el apego materno adaptativo.
La investigación demostró que el bienestar general de la madre influía en más del 50 % de la relación entre la recuperación del volumen de materia gris y el apego a los seis meses posparto.
Elaborar una hoja de ruta de los cambios neurológicos cerebrales durante el embarazo y el posparto podría ayudar a la salud mental materna de las mujeres e identificar periodos concretos en los que las intervenciones podrían tener mayor impacto en el bienestar psicológico.
El estudio se publicó en la revista Nature Communications.
Los investigadores hablaron en exclusiva con la BBC para su reportaje Baby Brain: ¿Qué ocurre realmente? Disponible en BBC iPlayer: https://www.bbc.co.uk/iplayer/episodes/m002r9bx/baby-brain-whats-really-going-on
Traducción de Sara Pignatiello







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