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Mujeres jóvenes con sobrepeso podrían ser menos propensas a desarrollar cáncer de mama

Un nuevo estudio reveló que las mujeres con un IMC más elevado a los 20 años parecían tener un menor riesgo de cáncer de mama posmenopáusico

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Un nuevo estudio sugiere que las mujeres con sobrepeso al inicio de la edad adulta podrían tener menos probabilidades de desarrollar cáncer de mama después de la menopausia debido a cambios duraderos en la estructura de su tejido mamario.

Los investigadores recalcaron que aumentar de peso no protege contra el cáncer, y destacaron que el exceso de peso está, de hecho, relacionado con varios tipos de cáncer.

En cambio, afirman que el hallazgo demuestra cómo las “exposiciones” a distintos factores de salud en etapas tempranas de la vida pueden tener efectos duraderos décadas después.

Investigadores de la Universidad de Manchester y del Manchester University NHS Foundation Trust afirmaron que la relación entre el índice de masa corporal (IMC) y el cáncer de mama era “compleja”.

Destacaron que un IMC elevado durante la mediana edad se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer de mama.

Sin embargo, estudios previos también han sugerido que un IMC elevado durante la infancia y la edad adulta temprana está asociado con un menor riesgo de cáncer de mama posmenopáusico.

Según indicaron, ambos hallazgos señalan que el exceso de grasa en las diferentes etapas de la vida puede influir en el cáncer de mama “a través de diferentes vías biológicas”.

Los autores se propusieron examinar los datos de las mujeres analizadas en el estudio preventivo PROCAS del Reino Unido, en el que participaron casi 58.000 mujeres del área metropolitana de Manchester, de entre 46 y 73 años, cuando se inscribieron. Las mujeres fueron reclutadas para el estudio durante revisiones rutinarias de detección del cáncer de mama, entre 2009 y 2015.

Durante el seguimiento, se diagnosticó cáncer de mama a 1.261 mujeres
Durante el seguimiento, se diagnosticó cáncer de mama a 1.261 mujeres (Alamy/PA)

Se recopilaron datos sobre el IMC, así como el IMC autoinformado, cuando las mujeres tenían 20 años. Además, en total, se dispuso de datos de 33.816 mujeres posmenopáusicas.

Durante un período de seguimiento promedio de una década, a 1.261 de estas mujeres se les diagnosticó cáncer de mama.

Los investigadores descubrieron que las mujeres que tenían un IMC más alto a los 20 años parecían tener un riesgo reducido de cáncer de mama posmenopáusico.

Sin embargo, aquellas personas con un IMC más elevado en la edad adulta tardía y una mayor densidad mamaria presentaban un mayor riesgo.

Los investigadores también analizaron la densidad mamaria utilizando datos recopilados en las mamografías. La densidad mamaria se refiere a la cantidad de tejido fibroso y glandular en la mama en comparación con el tejido graso. Las mujeres con mamas más densas tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama.

El equipo de investigación descubrió que las mujeres con un IMC más alto a los 20 años generalmente presentaban menor densidad mamaria en la edad adulta y también tenían menos probabilidades de desarrollar cáncer de mama posmenopáusico. En general, hallaron que por cada aumento de cinco puntos en el IMC a los 20 años, el riesgo de desarrollar cáncer de mama posmenopáusico disminuía aproximadamente un 15 %.

La investigación sugiere que una menor densidad mamaria podría ser responsable del 59 % de este efecto.

El equipo de investigación cree que el momento en que se produce el aumento de peso corporal podría tener un impacto.

Dado que los senos aún se están desarrollando durante la adolescencia y la edad adulta temprana, esto podría potencialmente provocar cambios a largo plazo en la estructura del tejido, sugirieron.

“El IMC en la edad adulta temprana puede tener un efecto duradero al modular la composición del tejido mamario y reducir la susceptibilidad a la carcinogénesis, particularmente durante el período crítico de la pubertad, cuando se produce una rápida proliferación del tejido mamario”, escribieron en la revista British Journal of Cancer.

El autor sénior del estudio, Andrew Renehan, profesor de estudios oncológicos y cirugía en la Universidad de Manchester y codirector del programa de Prevención y Detección Temprana del Cáncer en el instituto NIHR BRC: Manchester, advirtió: “Estos hallazgos no sugieren que aumentar de peso sea protector”.

“Lo que ofrecen es una mayor comprensión de cómo el tejido mamario y el consiguiente riesgo de cáncer de mama pueden verse influenciados a lo largo de la vida de una mujer, y queremos comprender mejor estos mecanismos”, prosiguió.

“Mantener un peso saludable sigue siendo importante, ya que el exceso de peso en la edad adulta tardía está relacionado con un mayor riesgo de cáncer de mama y muchas otras enfermedades graves”, expresó.

“Pero este estudio se suma a la creciente evidencia de que las exposiciones a distintos factores durante la juventud pueden tener efectos duraderos en la salud décadas después”, agregó.

Por su parte, el primer autor de la investigación, Benoit Jauniaux, residente de cirugía en el noroeste del Reino Unido, declaró: “Investigadores de estudios anteriores han observado que las mujeres con un IMC más elevado durante la infancia o la edad adulta temprana parecen tener un menor riesgo de cáncer de mama después de la menopausia, pero aún no hemos comprendido completamente el motivo”.

“Este estudio sugiere que los cambios posteriores en la densidad mamaria podrían explicar gran parte de este efecto”, incorporó.

Traducción de Sara Pignatiello

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