Trump advierte a Irán que “toda una civilización podría morir” si no hay acuerdo antes del plazo
Según las Naciones Unidas, los actos destinados a destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso constituyen genocidio
El presidente Donald Trump advirtió el martes que la milenaria civilización iraní “morirá esta noche y nunca volverá”, a menos que Teherán acepte un acuerdo de alto el fuego y abra el estrecho de Ormuz antes de las 8:00 p. m. (hora del este).
“Esta noche morirá toda una civilización y no volverá jamás. No quiero que eso suceda, pero creo que ocurrirá. Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen total y completo, en el que prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez ocurra algo revolucionariamente maravilloso. ¿Quién sabe?”, escribió Trump en Truth Social el martes por la mañana.
El presidente estadounidense fijó la noche del martes como fecha límite para alcanzar el acuerdo. Además, su última advertencia marcó una fuerte escalada en la retórica contra Teherán. Durante semanas, Trump lanzó amenazas explícitas de atacar infraestructura civil iraní, incluidas centrales eléctricas y plantas desalinizadoras que abastecen de agua potable a los 90 millones de habitantes del país.
“Esta noche conoceremos uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo. Cuarenta y siete años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. Que Dios bendiga al gran pueblo de Irán”, añadió Trump.
Atacar infraestructura como la que mencionó violaría casi con certeza las prohibiciones del Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe los ataques contra instalaciones civiles necesarias para la supervivencia de la población.

Estados Unidos ratificó el tratado de 1949, lo que le otorgó la misma fuerza jurídica que la Constitución estadounidense. Además, firmó, aunque no ratificó, un “protocolo adicional” de 1977 que prohíbe los ataques intencionales contra “la población civil y los bienes civiles”. Desde 1993, ese protocolo resulta vinculante para todos los Estados miembros de la ONU, independientemente de si lo ratificaron o solo lo firmaron.
Por otra parte, la legislación penal estadounidense prohíbe la comisión de crímenes de guerra. La ley los define como “una infracción grave de cualquiera de los convenios internacionales firmados en Ginebra el 12 de agosto de 1949, o de cualquier protocolo de dicho convenio del que Estados Unidos sea parte”. El Código Penal también establece que cualquier persona que cometa crímenes de guerra puede recibir una condena de cadena perpetua o incluso la pena de muerte si el delito provoca la muerte de alguna víctima.
Sin embargo, la afirmación de Trump de que la “civilización” iraní “morirá” podría cruzar una línea retórica aún más grave. Ya no se trataría solo de amenazas de atacar infraestructura civil, lo que constituiría un crimen de guerra, sino de insinuaciones que podrían encajar en la definición de genocidio establecida por las Naciones Unidas.
Según la Convención de la ONU para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, este delito incluye cualquier acto cometido con la intención de “infligir deliberadamente” a un “grupo nacional, étnico, racial o religioso” condiciones de vida “calculadas para provocar su destrucción física, total o parcial”.
La convención también señala que estos actos deben realizarse con una “intención probada” de destruir físicamente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso que haya sido señalado como objetivo deliberado.
El lunes, Trump declaró ante periodistas que no le preocupaba “en absoluto” la posibilidad de cometer crímenes de guerra en Irán. Lo dijo después de haber amenazado con atacar infraestructura civil si el régimen iraní no cumplía con el plazo para alcanzar un acuerdo y reabrir el estrecho de Ormuz.


“No me preocupa”, dijo Trump durante una conferencia de prensa el lunes cuando le preguntaron por la posibilidad de cometer un crimen de guerra. “¿Saben cuál es el crimen de guerra? El crimen de guerra es permitir que Irán tenga un arma nuclear”, añadió.
Luego, al responder otra pregunta sobre el tema, describió a los líderes iraníes como “animales” y afirmó que habían matado a decenas de miles de manifestantes.
Además, Trump aseguró que, si dependiera de él, Estados Unidos se apoderaría del petróleo iraní. Al mismo tiempo, se quejó de que “desafortunadamente, al pueblo estadounidense le gustaría vernos regresar a casa”.
“Yo me quedaría con el petróleo y ganaría mucho dinero”, afirmó.
Mientras tanto, a menos de 12 horas del plazo que el propio presidente fijó para el martes, Estados Unidos comenzó a atacar partes del centro de exportación de petróleo en la isla iraní de Kharg. A la vez, oficiales militares israelíes advirtieron a los iraníes que evitaran viajar en la red ferroviaria del país.
En respuesta, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró en un comunicado que la reacción de Teherán iría “más allá de la región” si Estados Unidos cruzaba alguna de sus líneas rojas. También advirtió que Estados Unidos y sus aliados podrían enfrentar interrupciones en el suministro de petróleo y gas “durante años”.
“Se acabó la moderación”, concluyó el comunicado.
Traducción de Leticia Zampedri







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