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¿Por qué la muerte de una mascota puede ser tan traumática como perder a un ser querido?

Alrededor de una quinta parte de las personas que experimentaron la muerte de un animal y de una persona afirman que perder una mascota fue peor, según un nuevo estudio

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El duelo por una mascota puede ser tan doloroso como el de un familiar humano, según revela una nueva investigación.

El estudio de la revista académica PLOS One sugiere que se modifiquen las directrices sobre el duelo grave para reflejar los sentimientos de pérdida que pueden sentir las personas cuando muere una mascota.

La investigación descubrió que los dueños de mascotas pueden padecer un trastorno mental conocido como trastorno de duelo prolongado (TDP), que se produce tras la muerte de un ser querido y puede durar meses o años.

Los síntomas incluyen añoranza intensa del fallecido, desesperación, problemas para socializar y continuar con la vida cotidiana.

El estudio calcula que uno de cada 12 casos de TDP en el Reino Unido se debe a la muerte de una mascota, a pesar de que solo la mitad de los adultos tienen animales de compañía y de que estos suelen tener una vida más corta que los humanos
El estudio calcula que uno de cada 12 casos de TDP en el Reino Unido se debe a la muerte de una mascota, a pesar de que solo la mitad de los adultos tienen animales de compañía y de que estos suelen tener una vida más corta que los humanos (Getty Images)

En la actualidad, el diagnóstico de TDP solo se reconoce para las muertes humanas, pero el autor de este estudio pidió que se extienda también a las mascotas, tras constatar que las personas pueden experimentar niveles clínicamente significativos del trastorno debido al duelo por una mascota.

El estudio encuestó a 975 adultos en el Reino Unido y descubrió que casi uno de cada tres había experimentado la muerte de una mascota. De los que habían perdido mascotas, el 7,5 % cumplía los criterios para el TDP. Esta cifra casi coincide con la proporción de personas que perdieron a un amigo íntimo (7,8 %).

El estudio reveló que el 8,3 % de las personas experimentan TDP tras la muerte de un abuelo, mientras que las estadísticas cambian al 8,9 % en el caso de un hermano y al 9,1 % en el caso de la pareja.

Quienes habían perdido a sus padres (11,2 %) o a sus hijos (21,3 %) presentaban las tasas más elevadas de este trastorno.

Alrededor de una quinta parte de las personas que habían sufrido tanto la pérdida de una mascota como la de un ser humano afirmaron que perder a una mascota era peor.

El estudio calculaba que uno de cada 12 casos de TDP en el Reino Unido se debía a la muerte de una mascota, a pesar de que solo alrededor de la mitad de los adultos tienen mascotas y de que, por lo general, los animales viven menos que los humanos.

Philip Hyland, autor del estudio de la Universidad de Maynooth, declaró: “Estos hallazgos proporcionan pruebas coherentes y convincentes de que las personas pueden experimentar niveles clínicamente relevantes de TDP tras la muerte de una mascota”.

Y afirmó: “La decisión de excluir la pérdida de mascotas del criterio de duelo para el TDP puede considerarse no solo científicamente errónea, sino también insensible”.

Traducción de Olivia Gorsin

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