Rubio trata de calmar temores en Islandia tras controversiales mensajes de Trump en redes sociales

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, trató de tranquilizar el martes a Islandia al afirmar que el gobierno del presidente Donald Trump no desea poseer la isla sino que comparte su preocupación por la seguridad en el Ártico.
Rubio elogió el papel de la diplomacia para resolver conflictos al iniciar una gira por tres países aliados de la OTAN en la capital de Islandia, donde la inquietud ha crecido por el enfoque a menudo brusco y en ocasiones grosero del gobierno republicano hacia amigos y socios tradicionales.
Rubio, cuya gira incluirá Grecia y Portugal, se reunió el martes con la secretaria de Relaciones Exteriores de Islandia, Thorgerdur Katrín Gunnarsdóttir, en la Casa Hofdi de Reikiavik, el lugar de la cumbre de 1986 entre el presidente Ronald Reagan y el líder soviético Mijaíl Gorbachov, considerada ampliamente como el inicio del fin de la Guerra Fría.
“Esta casa simboliza el papel de la diplomacia para poner fin a la Guerra Fría y derrotar al comunismo”, publicó Rubio en redes sociales después de las conversaciones, que se realizaron apenas unos días antes del 40º aniversario de la reunión histórica.
Tanto Rubio como Gunnarsdóttir restaron importancia a las diferencias entre los aliados y señalaron que ambos países estaban comprometidos a profundizar y ampliar los vínculos militares y comerciales. Rubio dejó claro que Estados Unidos no haría nada en Islandia sin el consentimiento del gobierno nacional.
“Estaríamos abiertos a tener esas conversaciones para ver qué podemos hacer juntos”, expresó, al señalar que Estados Unidos mantuvo durante décadas una presencia militar permanente en Islandia hasta 2006, cuando el cambio de prioridades lo llevó a cerrar su base de Keflavik, a las afueras de Reikiavik. Indicó que las prioridades han vuelto a cambiar.
Y se esforzó por elogiar a Islandia: “Tenemos un enorme respeto por este pueblo. Respetamos al país por el papel que desempeña, y lo ha hecho durante muchísimo tiempo”, manifestó.
La inquietud de Islandia persiste
Islandia se ha mostrado inquieta por las intenciones de Trump hacia el país tras la publicación de un mapa que mostraba los colores de la bandera de Estados Unidos extendiéndose por toda América del Norte y alcanzando Islandia y Groenlandia. La inquietud ha persistido pese a un acuerdo alcanzado el mes pasado para aumentar la presencia norteamericana en el territorio danés vecino de Groenlandia, que parece haber puesto fin a la exigencia previa de Trump de poseer el territorio.
Pero el martes, después de las conversaciones de Rubio con Gunnarsdóttir y con la primera ministra de Islandia, Kristrún Frostadóttir, esas tensiones parecían estar disminuyendo.
Gunnarsdóttir afirmó que el asunto se había resuelto en gran medida aunque no por completo. “Seguimos centrados en el futuro”, señaló. Rubio, por su parte, indicó que no estaba en Islandia para hablar de publicaciones en redes sociales. “Todo es muy positivo”, sostuvo.
Rubio destaca las “prioridades compartidas”
Antes de salir de Washington el lunes, Rubio declaró que la visita busca “impulsar nuestras prioridades compartidas: un Ártico seguro, vínculos comerciales y energéticos más fuertes, y una cooperación en defensa más estrecha”. No dio indicios de tensiones con la isla que, aunque es miembro de la OTAN, no tiene un ejército permanente.
El incidente del mapa, sin embargo, alarmó a los islandeses y en respuesta Gunnarsdóttir citó al embajador estadounidense Billy Long a una reunión en la que dejó claro que la publicación era inaceptable.
Islandia, que está a solo 290 kilómetros (180 millas) de Groenlandia, ya estaba en alerta después de que Trump nombrara por error al país cuatro veces mientras hablaba sobre Groenlandia.
Controversias en torno a embajadores estadounidenses
Long, un llamativo excongresista de Missouri, ex director del servicio de impuestos y subastador profesional, también ha causado revuelo en Islandia. Antes de asumir su cargo en agosto, miles de islandeses firmaron una petición para instar a la primera ministra a rechazarlo, después de que a principios de este año bromeara que Islandia debería ser el 52º estado de Estados Unidos y que él debería ser su gobernador. Desde entonces se ha disculpado por el comentario.
Long no es el primer embajador de Trump en Islandia que ha generado controversia. En el primer mandato de Trump, el embajador Jeffrey Ross Gunter dejó atónitos a los habitantes de Reikiavik, una ciudad relativamente libre de delincuencia, al solicitar contratar guardaespaldas armados, lo que provocó quejas.
En la próxima parada de Rubio en Atenas, podría enfrentar otra controversia relacionada con un embajador. El representante Gregory Meeks, demócrata de Nueva York y miembro de mayor rango del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, anunció la semana pasada que investigará acusaciones de conducta inapropiada por parte de la embajadora en Grecia, Kimberly Guilfoyle.
En una carta a Rubio, Meeks expresó que quería respuestas tras las acusaciones informadas el mes pasado por The Wall Street Journal y que pediría la destitución de Guilfoyle si el comportamiento descrito en la nota periodística era cierto.
El Journal informó que Guilfoyle dijo a invitados en una recepción que Estados Unidos podría socavar al gobierno griego si así lo decidiera, promovió los intereses comerciales de una empresa griega y permitió que su lobista ingresara a reuniones diplomáticas privadas.
Algunos partidos de la oposición griega han pedido una investigación sobre las acusaciones, pero no está claro si avanzarán.
Guilfoyle, exconductora de Fox News Channel y exfiscal de California, que en su momento estuvo comprometida con un hijo de Trump, ha negado cualquier irregularidad, y Rubio la ha defendido anteriormente.
Guilfoyle, insistió Rubio después del artículo del Journal, “ha sido una gran defensora de la agenda del presidente en Grecia y en toda Europa”. Afirmó que él y Trump valoran enormemente el “trabajo y liderazgo fundamentales” de la embajadora, en particular en temas energéticos.
El gobierno de Trump considera a Grecia clave para impulsar la promoción y exportación de gas natural licuado producido en Estados Unidos hacia el sureste y el centro de Europa.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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