Los votantes en Israel deciden si destituyen a Netanyahu tras 3 años de guerra
Abren las urnas en Israel

Los israelíes votaban el martes en unas elecciones cruciales con su país inmerso en guerras sin resolver, aún conmocionado por el ataque de Hamás de 2023 y profundamente dividido sobre el carácter de su estado y quién es la persona adecuada para liderarlo.
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, se enfrenta a una coalición de partidos que busca desalojar del poder al veterano líder. Los sondeos de opinión han sugerido una contienda reñida con su principal rival, el exjefe militar Gadi Eisenkot.
En la fragmentada política parlamentaria de Israel, ningún partido ha obtenido jamás una mayoría parlamentaria absoluta, por lo que los líderes políticos deben forjar coaliciones.
Pero en una carrera ajustada en la que partidos árabes no alineados están impulsando una alta participación, existe la posibilidad de que ni la coalición religiosa y ultranacionalista de Netanyahu ni el grupo de partidos que pretende apartarlo cuenten con el apoyo suficiente para lograr una mayoría parlamentaria. Eso podría desencadenar semanas de negociaciones antes de que se declare a un líder.
Los partidos árabes encabezados por israelíes árabes podrían convertirse en socios decisivos si aceptan respaldar a un candidato por encima del otro.
Sobre las elecciones pesan tensiones persistentes con Irán, y Netanyahu ha intensificado las amenazas contra ese país antes de la votación. Esta semana apareció en un video de pie junto a una batería de defensa antimisiles y advirtió a Teherán que enfrentaría “un golpe devastador” si atacaba a Israel.
Las elecciones son la primera votación nacional de Israel desde el ataque del 7 de octubre de 2023, que desencadenó la guerra en Gaza y conflictos relacionados en toda la región. La votación sirve no sólo como un referendo sobre el prolongado liderazgo de Netanyahu, sino también sobre qué tipo de país debería ser Israel: uno fuertemente influido por fuerzas religiosas y nacionalistas, o uno más firmemente anclado en valores liberales y seculares.
Está en juego el destino de un país cuyas políticas y liderazgo están siendo objeto de rechazo por parte de aliados tradicionales. Desde el ataque de Hamás de 2023, Israel se ha encontrado cada vez más aislado por su conducta en la Franja de Gaza y en Cisjordania, donde se ha intensificado la violencia de colonos judíos. El apoyo público entre los estadounidenses se ha desplomado y socios firmes en Europa y en otros lugares han impuesto sanciones a Israel en los últimos meses.
Para los israelíes, las elecciones representan una oportunidad de trazar el rumbo del país después del turbulento mandato de cuatro años de Netanyahu.
Los partidarios de Netanyahu lo ven como una mano firme y un consumado estadista que, según creen, ha guiado a Israel con éxito a través de múltiples guerras. Consideran que está protegiendo la identidad judía de Israel, al tiempo que mantiene a raya lo que ven como un poder judicial intervencionista.
Sus detractores israelíes lo ven como un líder divisivo que, acosado por un juicio por corrupción en curso, prolongó la guerra en Gaza y la crisis de rehenes del 7 de octubre por razones políticas. Sostienen que está socavando el poder judicial independiente del país y debilitando sus cimientos democráticos. También lo acusan de apuntalar un sistema que ha permitido que judíos ultraortodoxos eviten el alistamiento en el servicio militar obligatorio de Israel.
Los partidarios consideran a Eisenkot un líder capaz, con credenciales de seguridad impecables, que, junto con sus probables socios de gobierno, podría actuar como un dique frente al avance de la intolerancia. Como alguien afectado personalmente por el conflicto —su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza—, sus seguidores creen que siente profundamente el dolor que aún recorre Israel tres años después de los ataques.
Los partidos que probablemente respaldarían a Eisenkot han prometido mejorar la posición internacional de Israel y trabajar para reclutar a hombres ultraortodoxos, al tiempo que refuerzan la independencia del poder judicial.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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