Gisèle Pelicot revela impacto de verse como ‘muñeca de trapo’ en nuevo libro
Su historia de supervivencia será contada a través de un libro y entrevistas
Gisèle Pelicot sintió cómo su mente se paralizaba ante la impensable revelación de un agente de la policía francesa.
"Cincuenta y tres hombres habían venido a nuestra casa para violarme", recuerda que le dijo el oficial.
Ahora, Pelicot rompe el silencio, compartiendo públicamente los detalles del horror vivido, que hasta ahora se habían reservado en gran medida para los tribunales. Su historia de supervivencia y valentía, contada en sus propias palabras a través de un libro y su primera serie de entrevistas, surge tras un histórico juicio en 2024.
Este proceso la convirtió en un icono global contra la violencia sexual y llevó a prisión a su esposo, quien la drogaba para que otros hombres pudieran agredir su cuerpo inerte. Los extractos de su obra Un himno a la vida. La vergüenza tiene que cambiar de lado publicados el martes por Le Monde, nos transportan al 2 de noviembre de 2020, el día en que su mundo se desmoronó.

Su entonces esposo, Dominique Pelicot, había sido citado por la policía para ser interrogado después de que un guardia de seguridad de un supermercado lo sorprendiera grabando en secreto videos bajo las faldas de mujeres.
Gisèle lo acompañó y estaba completamente desprevenida para la bomba que le soltó el agente, Laurent Perret. Poco a poco y con cuidado, le explicó cómo el hombre al que ella consideraba un esposo cariñoso y a quien describía como “un tipo estupendo” la había convertido, de hecho, en la víctima involuntaria de sus perversiones.
“Voy a mostrarle fotos y videos que no le van a gustar”, dijo el oficial, según relata ella en el libro.
La primera mostraba a un hombre que violaba a una mujer que yacía de lado y llevaba un liguero.
“Esa de la foto eres tú”, indicó el policía.
Luego le mostró otra foto, y otra después de esa, extraídas de una colección de imágenes que Dominique Pelicot tomó de su esposa a lo largo de los años, cuando la dejaba inconsciente regularmente al adulterar su comida y bebida con drogas, para que los extraños que invitaba a su casa pudieran violarla y agredirla mientras él grababa.
Gisèle Pelicot no podía creer que la mujer inerte de las fotos fuese ella.
“No reconocía a los individuos. Ni a esa mujer. Tenía la mejilla muy flácida. La boca muy floja. Era una muñeca de trapo”, escribe en el libro.
“Mi cerebro dejó de funcionar en la oficina del sargento adjunto de la policía Perret”, agrega.
El impactante caso provocó un debate nacional acerca de la lacra de la cultura de la violación en Francia. El desgarrador juicio terminó en diciembre de 2024 con veredictos de culpabilidad para los 51 acusados.
Dominique Pelicot y otros 49 hombres fueron condenados por violaciones y agresiones sexuales durante un período de casi una década. Otro hombre fue condenado por drogar y violar a su propia esposa con la ayuda de Dominique Pelicot.
El tribunal encontró a Dominique Pelicot culpable de todos los cargos y lo sentenció a 20 años de prisión, la pena máxima posible.







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