Desde los escombros en Venezuela, una inesperada historia de supervivencia tras días de tragedia
Una mezcla de equipos de rescate y civiles revisó el domingo una montaña de escombros casi indistinguible de las otras ruinas que se extendían por tramos de la costa norte de Venezuela tras dos devastadores sismos.
En los días transcurridos desde los terremotos de 7,2 y 7,5 del miércoles, los equipos de búsqueda y los habitantes locales habían creído que no había señales de vida bajo la masa de concreto en el estado La Guaira, una de las zonas más golpeadas.
Entonces, el domingo se produjo un estallido de movimiento. Equipos de rescate de Estados Unidos, Francia y Venezuela sacaron de un agujero un par de piernas cubiertas de polvo.
Los equipos trasladaron con cuidado al hombre desde la estructura donde había quedado atrapado durante cuatro días —con el cuerpo flácido, pero aún aferrado a su teléfono— hasta una lona negra y le administraron suero por vía intravenosa.
Luego apareció su hijo pequeño, sacado sin camiseta y casi sin respuesta por encima de un grupo de rescatistas con cascos, con las palabras “Fairfax County Urban Search & Rescue” estampadas en la espalda.
Los equipos de rescate coreaban: “Lento, lento, suave, suave”, en una mezcla de español e inglés, cuando pasaban al padre y al hijo entre una multitud de curiosos hasta una ambulancia cercana.
Los equipos estallaron en aplausos varios días después de iniciadas las labores de búsqueda y rescate, en un momento en que la esperanza de encontrar sobrevivientes se estaba desvaneciendo.
Los periodistas de The Associated Press Juan Pablo Arraez y Matías Delacroix estuvieron entre la multitud de personas que presenció el rescate.
Arraez contó el domingo que estaban recorriendo la región de La Guaira “esperando ver algún milagro” cuando encontraron a los equipos de rescate de Estados Unidos y a civiles locales trabajando con calma para sacar al padre y al hijo del edificio.
“En esta etapa muchos empiezan a perder la esperanza. Se ve en sus rostros”, declaró Arraez, al momento en que helicópteros volaban por encima. “Cuando alguien sale con vida, como este padre y este hijo, es más que un vistazo, es una esperanza real para la gente”.
El doble golpe de los terremotos ha sido el mayor desastre natural que la nación sudamericana ha enfrentado en décadas.
Las autoridades informaron el domingo que 1.450 personas habían muerto, con miles más heridas y muchas más desaparecidas.
Las primeras 48 a 72 horas después de un desastre natural son cruciales para las labores de rescate, aunque la supervivencia puede prolongarse si las personas tienen acceso a comida y agua.
Pero pequeños momentos de optimismo, solidaridad y humanidad como este han atravesado un duelo casi abrumador.
Bomberos venezolanos vertieron agua en la boca de un perro cubierto de polvo que asomaba la cabeza a través de grietas en el concreto.
Después de quedar atrapada durante 70 horas, una mujer se incorporó en una camilla, sonriendo y saludando a multitudes que vitoreaban cuando la subían en una camilla con ruedas a una ambulancia.
___
El fotoperiodista de The Associated Press Matías Delacroix contribuyó a este despacho.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






Bookmark popover
Removed from bookmarks