Crisis hídrica de Bali amenaza cultura local y sitios UNESCO

La isla turística de Bali, Indonesia, enfrenta una crisis hídrica que está empeorando debido al desarrollo del turismo, el crecimiento de la población y la mala gestión del agua

Victoria Milko,Andi Jatmiko
viernes 16 diciembre 2022 05:09
BALI-CRISIS HÍDRICA
BALI-CRISIS HÍDRICA

Lejos de las playas y hoteles de Bali, el agricultor I Ketut Jata permanece de pie en la ladera de una montaña, mirando fijamente parcelas en terrazas demasiado secas para cultivar el arroz del que su familia ha dependido largo tiempo para su alimentación y sus ingresos.

“Ya no es posible trabajar en los campos como agricultor”, señala.

La crisis hídrica de Bali está empeorando debido al desarrollo del turismo, el crecimiento de la población y la mala gestión del agua, advierten expertos y grupos ambientalistas. La escasez del líquido ya está afectando sitios que la UNESCO declaró patrimonio mundial, la producción de alimentos y la cultura balinesa, y los expertos dicen que la situación empeorará aún más si las políticas existentes para el control del agua no son implementadas en toda la isla.

Bali, una isla tropical de origen volcánico en el centro del archipiélago de Indonesia, depende de agua proveniente de tres fuentes principales: lagos en cráteres, ríos y aguas subterráneas poco profundas. Un sistema tradicional de irrigación único, llamado “subak”, distribuye agua a través de una red de canales, presas y túneles.

El subak, que la UNESCO declaró patrimonio mundial en 2012, es central para la cultura balinesa. Representa la filosofía balinesa-hindú del “Tri Hita Karana”: armonía entre la gente, la naturaleza y el ámbito espiritual.

“Este es uno de los casos muy especiales de paisajes vivos en Asia”, dijo Feng Jing, que trabaja con la UNESCO en Bangkok.

Diversas presiones están ejerciendo un fuerte desgaste del subak y otros recursos hídricos, dice Putu Bawa, gerente de proyecto para el programa de Protección Hídrica de Bali, encabezado por una organización no gubernamental con sede en la isla, la Fundación IDEP.

La población de Bali se incrementó más del 70% de 1980 a 2020, a 4,3 millones de personas, según datos del censo gubernamental. El crecimiento del turismo ha sido aún más explosivo: menos de 140.000 visitantes extranjeros acudieron a Bali en 1980. Para 2019, había más de 6,2 millones de turistas extranjeros y 10,5 millones de visitantes indonesios.

Con el auge turístico, la economía de Bali ha prosperado... pero a un costo. Campos de arroz por los que el subak alguna vez pasó han sido convertidos en campos de golf y parques acuáticos, y bosques que recolectan el agua en forma natural y son vitales para el subak han sido derribados para construir nuevas residencias y hoteles, señaló Bawa.

Stroma Cole de la Universidad de Westminster, que ha investigado el impacto del turismo sobre las existencias de agua de Bali, dice que otro problema es que el nivel de los mantos acuíferos está descendiendo porque los residentes y los negocios de la isla usan pozos no regulados o perforaciones para obtener agua limpia, en lugar de suministros propiedad del gobierno que llegan a través de tuberías.

“En este momento, es la fuente más barata de agua para que use la gente”, señaló Cole. “Así que, ¿por qué no usarla?”

En menos de una década, los niveles freáticos de Bali han descendido más de 50 metros (164 pies) en algunas áreas, según datos proporcionados por IDEP. Los pozos se están secando o han sido contaminados con agua salada, especialmente en el sur de la isla.

Bali sí tiene normativas —tales como licencias para el uso del agua e impuestos al agua utilizada— para administrar las existencias del líquido en la isla, pero no se aplican, hizo notar Cole.

“Las normas que existen son normas excelentes, pero no se hacen cumplir”, manifestó.

La agencia hídrica municipal de Bali y el departamento de obras públicas de la isla no respondieron a solicitudes de comentarios.

El terrible impacto de la crisis del agua es palpable en la provincia de Jatiluwih, en el noroeste de Bali, donde agricultores atienden las terrazas de arroz más grandes de la isla.

Durante generaciones las exuberantes terrazas verdes de arroz han dependido del sistema subak para su irrigación. Pero en la década pasada, los agricultores han tenido que importar y bombear agua a través de tubos de plástico blanco para poder irrigar los campos.

De vuelta en el centro de Bali, Jata dijo que intentó plantar clavos de olor, que requieren menos agua. Pero la tierra —que es ideal para el arroz— y la falta de agua del subak frustraron ese plan.

“En el pasado, cuando el subak estaba activo, el agua aún estaba buena”, dijo Jata. “Pero hasta ahora no ha habido resultados... todos los clavos de olor están muertos”.

Otros agricultores de Bali dicen que sólo pueden obtener una cosecha de arroz en lugar de dos o tres al año debido a las alteraciones en el suministro del agua, según las investigaciones de Cole. Eso podría reducir la producción de alimentos en la isla.

Cuando Indonesia cerró sus fronteras en el momento más álgido de la pandemia de COVID-19, el turismo en Bali descendió drásticamente. Los ambientalistas estaban esperanzados de que el cierre permitiría que los pozos de la isla recuperaran su nivel. Actualmente la IDEP está instalando sensores en pozos en diversas partes de la isla para monitorear mejor los niveles hídricos.

Pero el desarrollo en toda Bali ha continuado, incluyendo una nueva carretera de cuota respaldada por el gobierno que según activistas generará más alteraciones en el sistema subak. Nuevos hoteles, villas turísticas y otros negocios están sumándose a la demanda.

El turismo es crucial para Bali, pero también debería haber mejor aplicación de las normas y un mayor monitoreo para proteger sus recursos hídricos, señaló Bawa. “Necesitamos hacer esto juntos en nombre de la supervivencia de la isla”, agregó.

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La periodista de The Associated Press Tatan Syuflana contribuyó desde Indonesia.

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Victoria Milko está en Twitter como: @thevmilko

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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Departamento de Ciencia del Instituto Médico Howard Hughes y del Educational Media Group. La AP es la única responsable de todo el contenido.

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