Ataques energéticos de Netanyahu a Irán: posible crimen de guerra y estrategia del manual de Putin
El bombardeo israelí del yacimiento de gas de South Pars guarda escalofriantes paralelismos con el bombardeo ruso de la infraestructura ucraniana, condenado como un posible crimen de guerra. El editor de asuntos internacionales, Sam Kiley, escribe que tal estrategia causará un sufrimiento innecesario y no logrará doblegar al régimen.
Justo cuando la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán parecía no poder volverse más incómoda, incluso Donald Trump se mostró consternado por los ataques de Benjamin Netanyahu contra los yacimientos de gas iraníes. ¿Por qué?
Pues bien, es porque Netanyahu, que es acusado por crímenes de lesa humanidad por su campaña en Gaza, copió las tácticas de Vladimir Putin, que a su vez es acusado por presuntos crímenes de lesa humanidad en Ucrania.
El 5 de diciembre del año pasado, el gobierno británico, junto con otros 42 países, afirmó que Rusia estaba atacando deliberadamente infraestructuras civiles, lo que podría constituir crímenes de guerra.
“Los ataques ilícitos contra civiles y objetivos civiles constituyen una violación del derecho internacional humanitario, en particular del principio de distinción consagrado en los Convenios de Ginebra, y por lo tanto pueden constituir crímenes de guerra”, declaró Neil Holland, representante del Reino Unido ante la OSCE, en Viena.
“Los ataques deliberados con misiles y drones de Rusia contra la infraestructura energética civil de Ucrania constituyen un patrón claro en su invasión a gran escala, que comenzó en 2022 y se intensificó en el cuarto año de la guerra. Rusia llevó a cabo ataques deliberados en todo el país y se cobró la vida de muchísimos civiles, dañó masivamente la infraestructura residencial y energética y provocó cortes de energía de emergencia en la mayoría de las regiones. Decenas de miles de civiles de las principales ciudades y centros urbanos se encuentran sin acceso adecuado a servicios esenciales”, afirmó.

Israel hizo exactamente lo mismo con Irán. Está intentando provocar un cambio de régimen destruyendo la capacidad industrial del país y su infraestructura energética. El jueves, el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que existen “motivos razonables” para creer que tanto Israel como Irán cometieron un posible crimen de guerra mediante ataques contra instalaciones de petróleo y gas.
El yacimiento de gas de South Pars, en Irán, proporciona al menos el 75 % del gas del país. Aproximadamente el 80 % de la electricidad de Irán se genera a partir de sus reservas de gas natural.
El miércoles, Israel bombardeó South Pars e incendió sus tanques. Irán respondió atacando la ciudad industrial de Ras Laffan en Qatar, el mayor centro de exportación de GNL del mundo.
South Pars, propiedad conjunta de Irán y Catar, es el yacimiento de gas más grande del mundo y la principal fuente de riqueza de Catar. Catar alberga la base aérea estadounidense de Al Udeid, la más grande de Estados Unidos en Oriente Medio, desde donde se coordinan y lanzan los ataques contra Irán.
A Trump no le importan los derechos humanos ni los presuntos crímenes de guerra. Siempre se pone del lado de Putin en el asunto de Ucrania y fue un aliado incondicional y acrítico del gobierno de extrema derecha de Netanyahu durante su campaña contra Gaza y la continua anexión de territorio palestino en Cisjordania, territorio ocupado por Israel.
Pero le debe preocupar profundamente el precio de la gasolina en Estados Unidos y del gas en todo el mundo.
En Europa, los precios del gas natural se dispararon un 20 por ciento tras el ataque iraní en Ras Laffan.

En una publicación en su plataforma Truth Social, Trump estuvo a punto de disculparse con Irán y reprender a Israel por la escalada.
“Israel, enfurecido por lo ocurrido en Oriente Medio, atacó violentamente una importante instalación conocida como el yacimiento de gas de South Pars en Irán. Solo una pequeña parte de la instalación resultó afectada”, escribió. “Estados Unidos desconocía por completo este ataque, y Catar no tuvo ninguna participación, ni idea de que iba a ocurrir. Lamentablemente, Irán desconocía esto, así como cualquier otro dato relevante sobre el ataque a South Pars, y atacó de forma injustificada e injusta una parte de la planta de gas natural licuado de Catar. ¡ISRAEL NO REALIZARÁ MÁS ATAQUES!”.
Continuó advirtiendo que si Irán ataca de nuevo la parte catarí del yacimiento de gas, Estados Unidos “destruirá masivamente la totalidad del yacimiento de gas de South Pars con una fuerza y potencia que Irán nunca ha visto ni presenciado antes”.
“No quiero autorizar este nivel de violencia y destrucción debido a las implicaciones a largo plazo que tendrá para el futuro de Irán, pero si la planta de GNL de Catar vuelve a ser atacada, no dudaré en hacerlo”, añadió.
Irán volvió a atacar.

Es evidente que a Estados Unidos no le consultaron sobre el ataque inicial de Israel contra el suministro de gas de Irán.
Dado que el Gobierno Trump no tiene una definición de lo que significa la victoria en Irán ni un plan para lograrla, es posible que esto no haya supuesto ninguna diferencia en ese momento.
Pero los efectos sobre el precio mundial de los combustibles fósiles amenazarán aún más con debilitar las economías desde Asia hasta América, y solo le ofrecerán a Putin una ganancia inesperada de beneficios financieros imprevistos. Según Volodímir Zelenski, las ventas de petróleo de Moscú ya generaron hasta USD 10.000 millones (GBP 7.500 millones) en ingresos adicionales para su guerra en Ucrania.
A los precios actuales, Rusia obtendrá entre USD 2.000 y 4.000 millones (entre GBP 1.700 y 3.500 millones) adicionales en ingresos anuales por la venta de gas a la Unión Europea. A nivel mundial, en un año, la cifra podría ascender a entre USD 8.000 y 16.000 millones adicionales para el Kremlin, según nuestro análisis de datos del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA).
A Trump no le preocupan las ganancias de Putin.
Pero son una razón más por la que los europeos tienen un incentivo para mantenerse al margen de Israel y de la guerra que Estados Unidos eligió contra Irán.

Hasta el momento, nadie condenó los ataques de Israel contra los sistemas energéticos de Irán, que, según su propia definición del pasado diciembre, constituyen posibles crímenes de guerra.
Su cálculo es que la guerra en sí misma es ilegal. También examinarán las consecuencias de los presuntos crímenes de Putin al atacar los sistemas energéticos de Ucrania durante los últimos cuatro años, y especialmente durante el invierno pasado.
Netanyahu parece no haberse percatado de que la población ucraniana no se alzó contra Zelenski, sino que endureció su odio hacia todo lo ruso. Rusia se encuentra ahora a la defensiva en los campos de batalla del Donbás.
No hay indicios de que el acoso a los ucranianos haya quebrado su espíritu, ni tampoco de que los iraníes vayan a alzarse contra la teocracia que los oprimió violentamente mientras Israel les corta el suministro de combustible para su vida diaria.
Traducción de Olivia Gorsin






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