Israel desata los ataques más devastadores contra el Líbano: más de 250 muertos y 1.000 heridos
Los ataques ocurrieron apenas horas después de que se anunciara una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, que no incluía al Líbano, según insistió el primer ministro israelí
Israel lanzó la mayor oleada de ataques contra el Líbano en lo que va de guerra, en un “anillo de fuego” que causó la muerte de más de 250 personas y acabó con las esperanzas de un alto al fuego.
Apenas unas horas después de que Pakistán anunciara una tregua de dos semanas en la región entre Estados Unidos e Irán, una serie de explosiones masivas sacudió la capital del Líbano, Beirut, que destruyó edificios y provocó enormes columnas de humo que se elevaban sobre el horizonte.
El ejército israelí afirmó haber alcanzado 100 objetivos en solo 10 minutos, incluida infraestructura militar del grupo militante libanés Hezbolá, barrios residenciales densamente poblados en la capital, el valle de la Bekaa al este y el sur, ya devastado.
Testigos y heridos describieron un anillo de fuego, mientras civiles, manchados de sangre, eran trasladados al hospital en la parte trasera de motocicletas y los equipos de primera respuesta excavaban desesperadamente entre los escombros. Cirujanos veteranos en hospitales desbordados lo calificaron de “una masacre absoluta”.
En total, los bombardeos mataron al menos a 254 personas e hirieron a más de 1.160 en todo el país, según la defensa civil del Líbano.

“La gente corría por las calles cubierta de sangre, los autos ardían y el polvo cubría todo”, contó Samia, de 51 años, profesora, al describir cómo las bombas destruyeron el edificio de enfrente, así como los barrios residenciales cercanos, las zonas comerciales, los negocios y las escuelas en el corazón de la ciudad.
También comentó: “Los niños de mi edificio gritaban y lloraban sin parar. En la calle, había una anciana de pie, gritando a todo pulmón”.
“Era como si un anillo de fuego hubiera rodeado toda la ciudad. Nunca había presenciado un día tan sangriento en mi vida, ni siquiera durante la guerra civil”, añadió, visiblemente conmocionada.
En la región de Baalbek, al este del país, Zainab, una mujer de 62 años y madre de cuatro hijos, habló con The Independent desde el hospital, tras apenas escapar de un ataque contra su casa y su barrio. Mencionó que no recibieron ninguna advertencia y que no esperaban ser blanco de un ataque, ya que no hay presencia de Hezbolá en su ciudad.
“En el momento en que escuché la explosión, perdí toda mi audición y visión, inhalé todo el humo en mis pulmones”, relató a través de una máscara de oxígeno.
Asimismo, explicó: “Los vecinos nos rescataron a través de los balcones y ventanas, junto con los voluntarios de la defensa civil. Mi esposo sufrió lesiones graves en la cabeza y la espalda. Temí perder a mi hijo”.
Y planteó: “No esperábamos que bombardearan nuestro vecindario. Pero ahora ningún lugar es seguro”.

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció la oleada masiva de ataques y afirmó que son espantosas las noticias de que cientos de personas, entre ellas civiles, habían resultado muertas y heridas.
“La magnitud de la matanza y la destrucción que se vive hoy en el Líbano es sencillamente espantosa”, declaró el alto comisionado. “Tal matanza, a pocas horas de acordar un alto el fuego con Irán, desafía toda lógica. Ejerce una enorme presión sobre una paz frágil, que los civiles necesitan con tanta desesperación”.
Israel lanzó el feroz bombardeo apenas unas horas después de que el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, anunciara un alto el fuego para suspender seis semanas de hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán. Comentó que las conversaciones incluirían al Líbano.
Hezbolá repitió la inminente tregua y afirmó que el grupo se encontraba “en el umbral de una gran victoria histórica”.
Pero poco después, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lo desmintió al decir que el alto el fuego no se aplicaba al Líbano y prometió que el ejército israelí continuaría las operaciones contra el grupo militante.
En declaraciones a The Independent, el portavoz militar israelí, el teniente coronel Nadav Shoshani, argumentó que el ejército estaba siguiendo esas órdenes, bombardeando docenas de objetivos, incluyendo a Hezbolá e infraestructura militar iraní.
“En el Líbano, continuamos nuestras operaciones contra Hezbolá. Esa es la situación actual, según las instrucciones que hemos recibido [del escalón político]”, dijo.
Y agregó: “Tenemos distintos planes para distintos escenarios. Por ahora, la misión sigue siendo hacer retroceder [a Hezbolá] y seguir debilitando sus capacidades”.
El teniente coronel Shoshani afirmó que la operación fue el resultado de “una planificación meticulosa durante semanas” y que entre las zonas atacadas se encontraban el cuartel general de Hezbolá, su poder de fuego y sus unidades aéreas.
Pero muchos de los ataques alcanzaron vecindarios civiles densamente poblados que no tenían afiliación con Hezbolá.

Los médicos manifestaron que los hospitales estaban desbordados por los heridos.
Desde un centro médico en Beirut, Ghassan Abu Sittah, un reconocido cirujano británico-palestino que ha atendido a heridos en Gaza y el Líbano, calificó el bombardeo sin precedentes de Israel como “una masacre absoluta”.
Describió: “Los servicios de urgencias se han visto desbordados en todo Beirut. Tuvimos la primera oleada y ahora estamos recibiendo la segunda oleada de personas que están siendo rescatadas de los escombros. Es atroz”.
“Muchas personas llegan muertas, muchos niños con heridas graves”, declaró a The Independent. “Es una masacre absoluta, y ocurrió casi simultáneamente”, añadió.

Mientras tanto, en Baalbek, Mahdi, el hijo de 20 años de Zainab, que también había sido rescatado de entre los escombros, aseveró que no les “avisaron de nada”.
“ Nos sentíamos seguros en casa, dando por hecho que la guerra había terminado y esperando un comunicado del gobierno libanés que lo anunciara tras el acuerdo de alto el fuego con Irán anunciado en Washington”, dijo desde su cama de hospital, donde le habían dado puntos de sutura.
“Por la mañana celebramos esta noticia y, por la tarde, Israel destruyó nuestra casa. Mi madre, mi padre y yo resultamos heridos, mientras que mi hermana y su hijo pequeño, gracias a Dios, escaparon con heridas muy leves”.

Irán, Estados Unidos e Israel habían acordado el martes un alto el fuego de dos semanas, un acuerdo de última hora que evitó la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de desatar una campaña de bombardeos que destruiría la civilización iraní.
Horas después del anuncio, Israel bombardeó el Líbano, e Irán y los países árabes del Golfo informaron nuevos ataques el miércoles, aunque no estaba claro si los ataques echarían por tierra el acuerdo.
Una fuente informada sobre la postura israelí declaró más tarde a The Independent que no había intención de que el Líbano formara parte de un acuerdo de paz.

“Alcanzamos la mayoría de nuestros objetivos en Irán. Causamos mucho daño. Hicimos retroceder a Irán varios años. Pero ahora es el momento de enfocarnos en Hezbolá”, dijo la fuente, y agregó que los israelíes están “decepcionados” con el alto al fuego.
“Israel no puede manejar dos enormes campos de batalla al mismo tiempo… Sería muy difícil para Netanyahu vender un alto al fuego con el Líbano en este momento. Todo el país solo quiere que se haga el trabajo”, formuló.
Traducción de Michelle Padilla







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