Cómo el destino de Erfan Soltani quedó ligado a las protestas en Irán tras salvarse de la ejecución
Según se informa, a la familia de Erfan Soltani se le comunicó que su sentencia de muerte era definitiva, antes del aparente cambio de postura del régimen
El iraní condenado a muerte por protestar contra el Gobierno no será ejecutado tras un cambio de decisión de última hora, según informó el jueves el poder judicial del país. El anuncio coincidió con un cambio de postura de Donald Trump, quien al parecer dio marcha atrás en su amenaza de ataques inminentes.
La difícil situación de Erfan Soltani, de 26 años, capturó la atención mundial después de que grupos de derechos humanos dijeran que iba a ser ejecutado el miércoles tras participar en las grandes manifestaciones que se extendieron por todo el país.
Sin embargo, las autoridades han dicho que fue acusado de “conspirar contra la seguridad interna del país y de actividades de propaganda contra el régimen”, pero afirmaron que no se enfrentaría a la pena de muerte si los cargos eran confirmados por un tribunal.
El cambio de postura se produjo tras la promesa de última hora del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, de que el régimen no ahorcaría a ningún manifestante, mientras Estados Unidos parecía posicionar sus fuerzas en Oriente Medio para el conflicto.
“No hay ningún plan de ahorcamiento”, declaró Araghchi al canal estadounidense Fox News el miércoles. “El ahorcamiento está fuera de discusión”.

Trump no descartó tomar medidas en el futuro el miércoles, pero hizo una pausa al decir que Teherán estaba frenando su brutal represión contra los manifestantes. “Nos informaron que las matanzas en Irán están cesando... No hay planes de ejecuciones”, afirmó.
¿Quién es Erfan Soltani?
Soltani vive en Fardis, un vecindario al oeste de Teherán y es propietario de una tienda de ropa local.
La Hengaw Organisation for Human Rights, una organización no gubernamental independiente para la defensa de los derechos humanos con sede en Noruega, informó que fue detenido en su domicilio, al oeste de Teherán, el pasado jueves 8 de enero. Afirmaron que los cargos contra él no estaban claros, pero que fue “detenido en relación con las protestas en curso”.
Soltani fue privado de sus “derechos más básicos”, incluido el acceso a un abogado y el derecho a defenderse, según la organización de derechos humanos. El informe incluso alega que a su hermana, abogada, se le negó el acceso al expediente del caso.
El joven de 26 años se encontraba recluido en la famosa prisión de Ghezel Hesar, la mayor instalación estatal de Irán, conocida por las denuncias de tortura, abusos y condiciones higiénicas catastróficas, según otros grupos de derechos humanos.
Era una de las 18.470 personas detenidas en relación con las protestas, según el grupo de derechos humanos Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, que afirma que la precisión de la información se ha visto obstaculizada por los continuos cortes de Internet.

¿Por qué lo iban a ejecutar?
Soltani ha sido acusado por las autoridades de participar en las protestas que tuvieron lugar en Fardis.
La autoridad que lo detuvo no ha sido identificada de manera oficial, y a su familia se le notificó la condena a muerte solo cuatro días después de su detención.
Se les informó que la sentencia de muerte era definitiva y que se ejecutaría el miércoles, según Hengaw, que citó a una fuente cercana a sus familiares.
Según la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, las ejecuciones en la horca son habituales en las prisiones iraníes.
El año pasado, la organización calculó que el número de ejecuciones se había duplicado desde 2024, con poco menos de 1.000 ejecuciones verificadas.
Los activistas advierten que el ritmo de las ejecuciones aumenta cuando el régimen se siente amenazado. Las cifras del IHR sugieren que el 99 por ciento de los ejecutados lo han sido por asesinato o delitos de drogas.
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¿Cómo reaccionó su familia?
La familia de Soltani fue informada de su ejecución el lunes, pero no se les permitió conocer la información sobre sus cargos o procedimientos judiciales, indicó Hengaw.
Arina Moradi, miembro de la organización, declaró el martes que la familia de Soltani estaba “conmocionada” y “desesperada” por la situación.
Explicó que lo detuvieron el jueves pasado sin que se supiera nada durante días. Entonces, las autoridades llamaron a la familia y dijeron que habían detenido a su hijo y que sería ejecutado el miércoles.
Según el periódico, a Soltani solo se le permitirían 10 minutos con su familia antes de su muerte.
A pesar del aparente aplazamiento, sigue existiendo la preocupación de que la ejecución solo se haya pospuesto y no cancelado por completo.
¿Cuántas personas han muerto en las protestas?

La agencia de noticias Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, afirma haber verificado la muerte de 2.615 personas durante las protestas.
Según especialistas, esta represión podría ubicarse entre las más mortíferas contra un levantamiento popular en la historia reciente del país.
Entre los muertos hay 2.435 manifestantes y 153 personas afiliadas al gobierno. Trece niños y 14 civiles no manifestantes también figuran entre los muertos, según HRANA.
El grupo también calculó que, al miércoles 14 de enero, habían detenido a 18.470 personas, se emitieron 105 confesiones forzadas y se denunciaron 2.054 lesiones graves.
“La matanza generalizada de manifestantes civiles en los últimos días por parte de la República Islámica recuerda a los crímenes del régimen en la década de 1980, que han sido reconocidos como crímenes contra la humanidad”, declaró el director del IHR, Mahmood Amiry-Moghaddam.
Traducción de Michelle Padilla







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