¿Quién es el líder supremo de Irán? El ascenso al poder del ayatolá Alí Jamenei y por qué hoy enfrenta protestas
El líder supremo iraní se enfrenta a su mayor amenaza tras más de tres décadas en el poder
El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, lleva más de tres décadas eliminando las amenazas internas para seguir consolidando el poder.
Sin embargo, su liderazgo se enfrenta a su mayor desafío hasta la fecha, ya que las protestas generalizadas contra su liderazgo siguen creciendo en todo el país y millones de iraníes han salido a la calle para exigir un cambio de régimen.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado con atacar Irán si el régimen de Jamenei continúa con su represión mortal de los manifestantes. Por su parte, Teherán advirtió que está “preparado para la guerra” en respuesta a las amenazas.
Trump sugirió la semana pasada que Khamenei podría estar planeando huir del país en medio de los disturbios y afirmó que sería “derrocado”. En respuesta, el líder iraní llamó a Trump “arrogante”.
En declaraciones al New York Times, funcionarios iraníes indicaron que el gobierno había sido “empujado al modo de supervivencia”. La semana pasada incluso surgieron rumores de que Jamenei podría huir a Rusia.
A continuación, presentamos un resumen sobre la trayectoria de Jamenei.
Transformó la república islámica

Cuando ascendió al poder en 1989, Jamenei tuvo que superar las profundas dudas que suscitó su autoridad al suceder al líder de la revolución islámica, el ayatolá Ruhollah Jomeini.
En aquella época, Jamenei era un clérigo de bajo nivel que no tenía las acreditaciones religiosas de su predecesor. Tampoco parecía tener el mismo nivel de carisma y más bien lo percibían como un sujeto de estilo monótono y gafas gruesas.
Sin embargo, Jamenei ha gobernado tres veces más que el difunto Jomeini y ha dado forma a la República Islámica de Irán de forma quizá aún más drástica.
Afianzó el sistema de gobierno de los “mulás”, o clérigos musulmanes chiíes. Para los partidarios más radicales, eso le aseguró un lugar como autoridad incuestionable, solo por debajo de Dios.
Al mismo tiempo, Jamenei convirtió a la Guardia Revolucionaria paramilitar en la fuerza dominante de la política militar e interna de Irán.
La guardia cuenta con el ejército más elitista de Irán y supervisa su programa de misiles balísticos. Su brazo internacional, la Fuerza Quds, formó el “Eje de la Resistencia”, es decir, un conjunto de apoderados proiraníes que se extiende desde Yemen hasta Líbano y que durante años dio a Irán un poder considerable en toda la región.
Jamenei también dio vía libre a la guardia para crear una red de empresas que le permitiera dominar la economía iraní.
A cambio, la guardia se convirtió en su leal fuerza de choque.
Esquivó los desafíos internos

La primera gran amenaza para el control de Jamenei fue el movimiento reformista que conquistó la mayoría parlamentaria y la presidencia poco después de que él se convirtiera en líder supremo.
El movimiento abogaba por dar más poder a los cargos electos, algo que los partidarios radicales de Jamenei temían que provocara el desmantelamiento del sistema de la República Islámica.
Entonces, Jamenei frenó a los reformistas al movilizar a la cúpula clerical. Luego, los organismos no electos dirigidos por los mulás consiguieron paralizar importantes reformas e impedir que los candidatos reformistas se presentaran a las elecciones.
La Guardia Revolucionaria y otros organismos de seguridad iraníes se encargaron de sofocar las oleadas de protestas que siguieron al fracaso del movimiento reformista.
En 2009 estallaron enormes protestas en todo el país por denuncias de fraude electoral. Bajo el peso de las sanciones, estallaron protestas económicas en 2017 y 2019. En 2022 estallaron más protestas en todo el país por la muerte de Mahsa Amini, después de que la policía la detuviera por no usar correctamente el hiyab obligatorio.
Centenares de personas murieron en la represión de las protestas, y centenares más fueron detenidas en medio de informes sobre personas detenidas y torturadas hasta la muerte o violadas en prisión.
Sin embargo, las sucesivas protestas sacaron a relucir las tensiones del sistema teocrático iraní y pusieron de manifiesto el resentimiento generalizado hacia el clero, la corrupción y los problemas económicos. En un intento de calmar la ira, las autoridades suavizaron a menudo la aplicación de algunas de las restricciones sociales de la República Islámica.
Convirtió a Irán en una potencia regional

Cuando Jamenei asumió el poder, Irán acababa de salir de su larga guerra con Irak, que dejó al país maltrecho y aislado.
Durante las tres décadas siguientes, Jamenei convirtió a Irán en una potencia asertiva con influencia en todo el Medio Oriente.
En 2003, Estados Unidos derrocó a Sadam Husein, lo que supuso la llegada al poder de políticos y milicias chiíes aliados de Irán.
Irak constituía una pieza clave en el Eje de Resistencia de Irán, que agrupaba a la Siria de Bashar Assad, el Hezbolá libanés, el grupo militante palestino Hamás y los rebeldes Houthi de Yemen. En 2015, la alianza estaba en pleno apogeo y presentó a Irán como una amenaza para Israel.
Los dos últimos años han supuesto un cambio radical

El ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 contra el sur de Israel provocó una represalia israelí masiva contra la Franja de Gaza. También supuso un giro en la política israelí.
Tras años de intentar rechazar y aplastar a los aliados de Irán, Israel se empeñó en erradicarlos. Hamas ha quedado paralizado, aunque no eliminado, incluso a costa de la destrucción de Gaza.
Del mismo modo, Israel ha dejado de lado a Hezbolá (al menos de momento) con semanas de bombardeos en Líbano el año pasado, junto con un dramático ataque con buscapersonas y walkie-talkies con trampas explosivas que tomó al grupo por sorpresa.
Un golpe aún más duro para Hezbolá fue la caída en diciembre de 2024 del sirio Bashar Assad, cuando los rebeldes suníes marcharon sobre la capital y lo desalojaron del poder. Ahora, un gobierno hostil contra Irán y Hezbolá gobierna desde Damasco.
En junio de 2025, Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares iraníes. El ataque se produjo en apoyo de la guerra de 12 días de Israel contra la república islámica en junio, aunque al parecer Estados Unidos no consiguió destruir el supuesto programa de armas nucleares de Irán.
Mientras la última oleada de protestas pone al régimen de Jamenei al borde del abismo, el Eje de la Resistencia de Irán se encuentra en su punto más bajo.
Traducción de Michelle Padilla






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