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“No hay tiempo que perder”: la ONU alerta ante la posible llegada de un El Niño excepcionalmente intenso

Los pronósticos indican que El Niño podría aumentar el riesgo de inundaciones, sequías y episodios de calor extremo hasta bien entrado 2027

Este “super El Niño” será el más intenso jamás registrado y el mundo no está preparado
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El Niño seguirá ganando fuerza en los próximos meses y podría convertirse en uno de los más intensos jamás registrados, según advierten los expertos.

A medida que el fenómeno se intensifique, también aumentará el riesgo de inundaciones, sequías y episodios de calor extremo, con efectos que podrían prolongarse hasta bien entrado 2027.

“El Niño se está intensificando ante nuestros ojos”, declaró António Guterres, secretario general de la ONU.

“La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando. La temperatura de la superficie del mar está aumentando, las temperaturas siguen subiendo y el mundo está entrando en una zona de peligro por los fenómenos meteorológicos extremos”, advirtió.

“La carrera ahora es entre unos riesgos cada vez mayores y nuestro compromiso de actuar contra el cambio climático y proteger a las personas. Debemos ganar esa carrera”.

Las últimas previsiones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) refuerzan ese panorama. Su red mundial de centros climáticos estima que la probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027 es cercana al 100 %, según una actualización publicada el jueves.

Es la primera vez que la OMM presenta una previsión tan contundente sobre la continuidad de El Niño, lo que refleja el amplio consenso entre los centros de predicción que integran su red.

Vista del embalse Los Laureles con niveles bajos de agua en Tegucigalpa, Honduras, el 2 de septiembre de 2026
Vista del embalse Los Laureles con niveles bajos de agua en Tegucigalpa, Honduras, el 2 de septiembre de 2026 (AFP/Getty)

Ante este panorama, Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, advirtió que un fenómeno de esta magnitud exige una respuesta a la misma escala.

“Este episodio excepcional de El Niño requiere una preparación y una respuesta excepcionales”, afirmó.

Saulo destacó que la gravedad de la situación llevó al organismo a desplegar un esfuerzo sin precedentes. “Nunca antes, en los 50 años de historia de la Organización Meteorológica Mundial, habíamos puesto en marcha una movilización de esta magnitud junto con los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, que están en primera línea ofreciendo pronósticos y servicios para proteger vidas y medios de subsistencia”.

La preocupación se debe al alcance que podría tener el fenómeno en los próximos meses. “El Niño, que en español significa ‘el niño’, tiene el potencial de asestar un golpe devastador a comunidades y economías de todo el mundo. Ya estamos viendo los daños y trastornos provocados por sequías e inundaciones, y prevemos que sus efectos se agravarán a medida que cobre fuerza”, explicó.

“No hay tiempo que perder”, concluyó.

El Niño es un fenómeno climático natural y no es consecuencia del cambio climático. Sin embargo, el calentamiento global puede intensificar sus efectos, ya que eleva las temperaturas de base sobre las que se desarrolla.

Por lo general, comienza a formarse entre marzo y junio y alcanza su mayor intensidad entre noviembre y febrero. Sus consecuencias, sin embargo, pueden extenderse mucho más allá de ese periodo: el impacto sobre las temperaturas globales suele sentirse con mayor fuerza durante el año siguiente.

Un fenómeno de El Niño “sin precedentes” traerá tormentas y lluvia al Reino Unido
Un fenómeno de El Niño “sin precedentes” traerá tormentas y lluvia al Reino Unido (PA)

La intensidad de este episodio está relacionada con el aumento excepcional de las temperaturas en el Pacífico tropical. El índice Niño 3.4, utilizado como referencia para medir la temperatura de la superficie del mar en la región donde se desarrolla El Niño, registró un rápido aumento en los últimos meses.

Entre mayo y julio, las temperaturas se situaron 1,5 °C por encima de lo normal y en julio la diferencia ya alcanzaba los 2 °C. Para mediados de agosto, la anomalía había aumentado hasta situarse entre 2,2 °C y 2,6 °C por encima del promedio.

Bajo la superficie, el calentamiento fue todavía mayor. Algunas zonas del Pacífico tropical registraron temperaturas más de 8 °C superiores a la media durante julio y principios de agosto.

El fenómeno coincide además con un calentamiento excepcional de los océanos a escala mundial. Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, la temperatura media global de la superficie del mar alcanzó los 21,1 °C el 22 de agosto, el nivel más alto registrado hasta ahora y por encima del récord anterior de 21,09 °C establecido en 2024.

El momento en que se alcanzó esa temperatura también llamó la atención de los científicos, ya que los océanos suelen registrar sus niveles más altos en marzo y abril, no en agosto. La cifra también superó el anterior récord para ese mes, de 20,98 °C en 2023.

Copernicus señaló que el nuevo máximo es “coherente con el continuo calentamiento a largo plazo del océano global y la aparición de un fenómeno extremo de El Niño en el Pacífico tropical”.

Sin embargo, un episodio de El Niño de gran intensidad no afecta a todas las regiones de la misma manera. Sus consecuencias dependen tanto de la ubicación como de la época del año y pueden verse alteradas por otros patrones climáticos, entre ellos las condiciones de los océanos Índico y Atlántico.

Para el periodo comprendido entre septiembre y noviembre, la OMM prevé una mayor probabilidad de temperaturas por encima de lo normal en casi todas las regiones terrestres del planeta. También anticipa cambios en las precipitaciones propios de un episodio intenso de El Niño en el Pacífico.

Durante esos mismos meses se espera además el desarrollo de una fase positiva del dipolo del océano Índico, otro patrón climático que, dependiendo de la región, puede reforzar o contrarrestar algunos de los efectos de El Niño.

Las consecuencias podrían sentirse también lejos de las zonas más afectadas y llegar incluso a los bolsillos de los consumidores británicos.

Cerca de una cuarta parte de los alimentos que importa el Reino Unido procede de regiones especialmente vulnerables a El Niño. Esas compras alcanzaron un valor aproximado de 17.000 millones de libras esterlinas en 2025, según la Unidad de Inteligencia Energética y Climática (ECIU), un centro de estudios con sede en el país.

El episodio de 2023-2024 ya mostró cómo estos fenómenos pueden repercutir en los precios. Durante ese periodo, el costo del café importado al Reino Unido desde Brasil aumentó un 77 %, mientras que el del cacao procedente de Costa de Marfil se duplicó.

Gareth Redmond-King, director del programa internacional de la ECIU, advirtió que el nuevo episodio podría agravar los efectos de las condiciones extremas que el Reino Unido ya enfrentó este año.

“Este verano devastador ha mostrado de forma muy clara lo que el cambio climático está haciendo con nuestro clima, con los servicios públicos luchando para responder, más de 1.000 incendios forestales y un calor sofocante durante cinco olas de calor sin precedentes solo en el Reino Unido”, afirmó.

“Se avecina lo que probablemente sea el episodio de El Niño más intenso al que nos hayamos enfrentado. El calor adicional que aportará al sistema climático, sumado al aumento de las temperaturas provocado por la actividad humana, casi con toda seguridad hará de 2027 el año más caluroso jamás registrado”.

Traducción de Leticia Zampedri

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