Conversaciones de la ONU en Mongolia exponen creciente crisis de sequía en el planeta

Representantes de casi 200 países concluyeron el viernes las conversaciones de las Naciones Unidas sobre desertificación en Ulán Bator, Mongolia, en busca de maneras de mantener la productividad en la tierra mientras el cambio climático aumenta la temperatura del planeta y los suelos y paisajes degradados pierden su capacidad de retener agua, producir alimentos y sostener medios de vida.
Hasta el 40% de las tierras del mundo está degradado, según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés), que organiza las conversaciones bienales. También aparecen sequías en zonas que, hace una década, no se consideraban altamente vulnerables, manifestó Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la convención.
“La sequía llega junto con el impacto del cambio climático”, afirmó Fouad en una entrevista con The Associated Press. “Se vuelve más frecuente, más intensa y más prolongada”.
Los países se fueron de Ulán Bator sin resolver uno de los temas clave de las conversaciones —la creación de un acuerdo mundial sobre sequía jurídicamente vinculante—, y pospusieron una decisión hasta la próxima ronda de conversaciones en Egipto dentro de dos años. El asunto ya se había aplazado en la reunión anterior, hace dos años.
Un suelo sano puede reducir el impacto de la sequía
A menudo se describe la sequía como una falta de lluvia. Pero especialistas en la conferencia señalaron que su gravedad está determinada cada vez más por lo que ocurre con la tierra antes de que deje de llover.
Los suelos sanos absorben y almacenan agua, lo que ayuda a que los cultivos, los pastizales y los ecosistemas naturales sobrevivan a los periodos secos. Los suelos degradados escurren el agua con mayor rapidez y pierden productividad, lo que hace que las comunidades sean más vulnerables cuando suben las temperaturas o las lluvias se vuelven irregulares, según expertos en tierras.
“No se puede mantener un suelo sano sin gestionar el agua”, sostuvo Fouad. “Y no se puede decir que tenemos una gestión sostenible del agua sin garantizar que el suelo y la tierra estén bien”.
La conexión entre la tierra y el agua es especialmente importante para la agricultura. Joao Campari, líder global de alimentación y agricultura de WWF International, dijo que tratar la tierra y el agua como sistemas separados pasa por alto las condiciones básicas necesarias para la seguridad alimentaria.
“Si no tienes agua, no tienes agricultura. Si no tienes tierra, no tienes agricultura”, señaló.
Se espera que la presión sobre la tierra aumente a medida que crezca la demanda de alimentos. Según informes de la ONU, para 2050, con el aumento de la población mundial, el mundo necesitará producir un 50% más de alimentos que en 2012. Pero ampliar la producción despejando pastizales, sabanas u otras áreas naturales puede empeorar la degradación de la tierra, al liberar carbono de los suelos y reducir la capacidad de la tierra para almacenar agua.
La degradación de la tierra también puede agravar las tormentas de arena y polvo. Fouad indicó que, aunque las tormentas se desplazan por el aire, sus raíces suelen estar en el suelo, donde el uso insostenible de la tierra deja el terreno expuesto. Restaurar la vegetación y mejorar la gestión de la tierra puede ayudar a mantener el suelo en su lugar y reducir la cantidad que levantan los vientos fuertes.
Conversaciones en Mongolia recaudan miles de millones de dólares para restaurar pastizales
La conferencia de 12 días puso en marcha una iniciativa sobre pastizales que reúne 1.200 millones de dólares en 45 proyectos. Fouad señaló que el Banco Asiático de Desarrollo también anunció 2.000 millones de dólares para esfuerzos destinados a combatir la degradación de la tierra en la región de Asia-Pacífico.
Los pastizales, que incluyen praderas, sabanas y otras áreas utilizadas por animales de pastoreo y comunidades pastoriles, cubren el 54% de la superficie terrestre del planeta y sostienen a alrededor de 2.000 millones de personas, según la UNCCD.
Campari dijo que las praderas, sabanas y pastizales se están convirtiendo a otros usos a un ritmo aproximadamente cuatro veces mayor que los bosques. Como almacenan grandes cantidades de carbono en sus suelos, su destrucción puede liberar gases de efecto invernadero a la atmósfera incluso cuando se talan pocos árboles.
“Contienen el doble del carbono que hay en la atmósfera”, afirmó Campari. “Así que cuando despejas estos espacios para producir alimentos, significa que todo ese carbono sale del suelo y entra en la atmósfera”.
La restauración de tierras enfrenta un déficit anual de financiación de 278.000 millones de dólares
Se estima que se necesitan 355.000 millones de dólares al año hasta 2030 para cumplir los compromisos mundiales de restauración de tierras, pero la inversión actual es de unos 77.000 millones de dólares, lo que deja un déficit de 278.000 millones de dólares anuales. La financiación privada representa solo alrededor del 6% de la inversión mundial en restauración de tierras, según informes de la ONU.
El desafío no es solo recaudar dinero, sino ponerlo a disposición antes de que la sequía se convierta en un desastre. Más de 70 países cuentan ahora con planes nacionales de sequía, frente a tres en 2013, pero muchos climatólogos dicen que los planes a menudo carecen de la financiación necesaria para convertir en acciones las alertas tempranas, la gestión del agua, la restauración y la adaptación agrícola.
Fouad dijo que los gobiernos deben pasar de los planes de sequía a los planes de inversión, incorporando a empresas privadas, comunidades locales, mujeres y jóvenes en plataformas nacionales que puedan desarrollar proyectos y atraer financiación.
Un nuevo Mecanismo de Inversión para la Resiliencia ante la Sequía, anunciado a principios de esta semana en Ulán Bator, busca movilizar hasta 400 millones de dólares en capital público y privado para proyectos relacionados con la seguridad hídrica, la agricultura sostenible, soluciones basadas en la naturaleza y la restauración de tierras.
Para Esther Penunia, secretaria general de la Asian Farmers Association, la incapacidad de resolver la cuestión legal en torno a la sequía no debería convertirse en una excusa para el retraso.
“No podemos esperar a la COP18 para encontrar soluciones”, afirmó. “Sabemos que tenemos soluciones y podemos aplicarlas siempre que contemos con los recursos necesarios”.
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La cobertura climática y ambiental de The Associated Press recibe apoyo financiero de múltiples fundaciones privadas. La AP es la única responsable de todo el contenido. Encuentra los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de las fundaciones y las áreas de cobertura que financian en AP.org.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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