Calentamiento global, contaminación y urbanización descontrolada condenan a lagos de Cachemira

Cada mañana, largas y estrechas embarcaciones de madera llamadas shikaras navegan elegantemente por el extenso lago Dal en una escena casi idílica enmarcada por las montañas de la cordillera de los Himalaya.
Pero no todo es perfecto en uno de los lagos más conocidos del sur de Asia. La contaminación que proviene de edificios locales, las especies de plantas invasoras que amenazan la biodiversidad, y la disminución del nivel del agua —en parte debida al calor provocado por el cambio climático—, ponen en peligro la existencia a largo plazo del lago Dal y de cientos de otros lagos de la Cachemira controlada por India.
Se requiere de un esfuerzo constante por parte de los trabajadores empleados por el gobierno local para mantener a raya la maleza del lago Dal —y deben tomar precauciones para evitar la irritación de la piel causada por el agua contaminada—. No obstante, la situación podría ser peor para el lago, ubicado en Srinagar, la ciudad más poblada de Cachemira: es uno de los pocos lagos de la región que recibe trabajos de restauración continuos.
“Nos da miedo tocar el agua con las manos desnudas. Si necesitamos limpiar algo a mano, usamos guantes, porque sin ellos, nuestras manos rápidamente desarrollan alergias”, dijo en una tarde reciente Ghulam Rasool, un eliminador de maleza empleado por el gobierno local.
Rasool agregó que a veces parece imposible mantener el lago limpio. “Las aguas residuales desembocan directamente en el lago, y los arroyos que bajan de las montañas arrastran desechos como pañales y otro tipo de basura”, expuso.
La combinación de los cambios provocados por el clima, la contaminación y la urbanización descontrolada acelera el declive de los lagos indios, con consecuencias que se extienden desde los frágiles ecosistemas hasta las comunidades pesqueras y la economía turística.
Un informe del gobierno indio del año pasado encontró que, de los 697 lagos naturales de la región, 315 han desaparecido y 203 se han reducido desde 1967. Cientos de lagos registrados en décadas anteriores se han convertido en marismas poco profundas, humedales estacionales o, en algunos casos, han sido reemplazados por tierras de cultivo y otros desarrollos urbanísticos.
Viviendas y granjas invaden los lagos
En Cachemira, los lagos siempre han sido centros de actividad, incluidos los famosos mercados flotantes del lago Dal, donde los lugareños venden de todo: desde verduras hasta recuerdos. No obstante, a lo largo de las últimas décadas, la extensión de los lagos se ha reducido debido a las inconstancia de las lluvias, el aumento de sedimentos provenientes de los ríos y la invasión de tierras para cultivo y viviendas. Pequeñas islas para la agricultura o largos puentes de madera que conducen a viviendas ilegales se han convertido en una imagen cada vez más común.
En una vista aérea del lago Dal se aprecia claramente cómo las tierras de cultivo y las viviendas invaden lo que antes era terreno lacustre. El ganado pasta libremente en tierras de cultivo recién formadas a pesar de que los pescadores tradicionales intentan obtener su cuota diaria en las cercanías.
Las aguas residuales sin tratar que desembocan en los lagos provocan el crecimiento de la maleza que se alimenta del nitrógeno, el fósforo y otros nutrientes presentes en los desechos. Plásticos y otro tipo de basura ensucian el lago. Decenas de personas se dedican a eliminar la maleza del lago Dal diariamente, y es posible observar pequeños montículos de maleza removida en varios puntos del cuerpo de agua.
También se utilizan excavadoras y otra maquinaria pesada para retirar maleza y basura del lago.
Si bien reconocen que se necesitan más fondos y trabajo, los funcionarios del gobierno local dijeron que hacen su mejor esfuerzo. La autoridad gubernamental encargada del lago, creada en 1997, incluye ingenieros civiles, científicos, funcionarios forestales y agentes de la policía local.
Aunque más del 75% de la población de Srinagar está conectada a sistemas de tratamiento de aguas residuales, las aguas residuales de las viviendas no conectadas contribuyen significativamente a la contaminación del lago, explicó Muzamil Ahmad Rafiqui, ingeniero superintendente de la Autoridad de Conservación y Gestión de Lagos de Cachemira.
El cambio climático agrava el desgaste de los lagos
Algunos de los años más cálidos del mundo han provocado que la región del Himalaya se caliente más rápido que el promedio mundial. El deshielo temprano, la disminución de las nevadas y las lluvias más intensas alteran el ritmo y el volumen del agua que alimenta a los ríos y a los lagos.
Sher Muhammad, glaciólogo del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, con sede en Katmandú, destacó que los patrones cambiantes e impredecibles implican que los lagos ahora enfrentan periodos de afluencia repentina seguidos de una presión prolongada durante los meses más secos.
El deshielo de los glaciares de la región también ha incrementado la cantidad de sedimentos que llegan a los lagos río abajo. Si bien el deshielo puede generar un aumento inicial en el caudal, con el tiempo reducirá la reserva natural del agua que sustenta a los ríos y lagos durante los períodos secos, manifestaron los expertos.
El cambio climático ha sido devastador para Cachemira, dijo Irfan Rashid, científico ambiental de la Universidad de Cachemira, en Srinagar.
“Ha afectado a cada sector de nuestra economía”, subrayó. Rashid añadió que la capacidad de generación de energía hidroeléctrica, el turismo y las valiosas plantaciones de manzanas y azafrán se han visto golpeados por el clima extremo e impredecible de los últimos años.
Las comunidades pesqueras son las más afectadas
Los pescadores del lago Wular, a unos 65 kilómetros (40 millas) al noroeste de Srinagar, expusieron que el lago se ha vuelto menos profundo y su superficie está fragmentada por nuevas zonas de vegetación. Parte de su cuenca hidrográfica ha sido invadida por plantaciones de árboles. La navegación se ha vuelto más difícil y quedan menos peces.
Abdul Rasheed, un pescador de 45 años, dijo que solía ganar alrededor de 1.000 rupias (11 dólares) al día. Ahora sólo gana entre 100 y 200 rupias (entre 1 y 2 dólares) por toda una noche de pesca.
“Ha habido muchos cambios desde mi infancia”, agregó Rasheed.
Como ocurre con muchos otros lagos en Cachemira, el desarrollo agrícola y residencial ha invadido el lago, mientras que las aguas residuales sin tratar y la escorrentía agrícola han deteriorado la calidad de su agua. De hecho, en varias zonas, la superficie es una sustancia verdosa y viscosa. El estudio detallado más reciente del lago Wular, realizado por el grupo conservacionista Wetlands International (Humedales Internacional), en 2007, reveló que el lago se había reducido un 45% durante el siglo anterior. El informe también destacó que la degradación del lago aumenta el riesgo de inundaciones en el valle de Cachemira, ya que tradicionalmente era la principal barrera contra los desbordamientos del río Jhelum.
Muchos pescadores del lago Wular dijeron no creer que las generaciones futuras podrán vivir de la pesca.
Bashir Ahmed, de 55 años, quien ha pescado en el lago desde hace décadas, comentó que antes un joven sin experiencia podía regresar a casa con 4 kilogramos (9 libras) de pescado.
“Ahora, incluso un pescador experto regresa a casa con no más de un kilogramo (2,2 libras)”, agregó.
___
Arasu informó desde Bangalore, India, y está en X como @sibi123. Dar Yasin está en Instagram como @daryasinap
___
La cobertura climática y medioambiental de The Associated Press recibe el apoyo de varias fundaciones privadas. Vea más sobre la iniciativa climática de la AP aquí. La AP es la única responsable de todo el contenido. Encuentre los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de patrocinadores y las áreas de cobertura financiadas en AP.org.






Bookmark popover
Removed from bookmarks