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¿Qué es el pentobarbital? El fármaco detrás del fallido intento de ejecutar a Christa Pike

Christa Pike, de 50 años, seguía con vida y roncaba con fuerza después del intento fallido de ejecutarla mediante inyección letal

Rich Booth
Christa Pike, condenada a muerte en EE.UU., hospitalizada tras sobrevivir a 2 inyecciones, según sus abogados
Christa Pike, condenada a muerte en EE.UU., hospitalizada tras sobrevivir a 2 inyecciones, según sus abogados
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Según sus abogados, Christa Gail Pike sobrevivió el miércoles a un intento de ejecución después de recibir dos dosis de pentobarbital.

Pike, de 50 años, seguía con vida y roncaba con fuerza tras la inyección letal, por lo que fue trasladada en ambulancia desde la prisión hasta un hospital. Sus abogados señalaron que estaba recibiendo atención médica, aunque aseguraron que no habían recibido información sobre su estado.

La ejecución estaba prevista para las 10:00 a. m. del miércoles por el asesinato que Pike cometió cuando tenía 18 años. De haberse llevado a cabo, habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años.

Un experto en pena de muerte calificó lo ocurrido como un hecho sin precedentes, mientras que el gobernador de Tennessee, Bill Lee, suspendió las ejecuciones previstas para lo que resta del año.

De acuerdo con documentos presentados ante un tribunal el miércoles por la noche, Pike recibió dos dosis de pentobarbital, un fármaco que el Gobierno de Joe Biden había retirado del protocolo federal de inyección letal con una sola sustancia ante la preocupación de que pudiera provocar dolor y sufrimiento innecesarios.

Tras lo ocurrido, Lee ordenó una “revisión exhaustiva” a cargo de un tercero para determinar qué falló y confirmó que la otra ejecución prevista para este año quedará suspendida.

“Hacer cumplir una sentencia impuesta legalmente es una de las responsabilidades más serias del Estado, y el pueblo de Tennessee espera que se haga de una manera que no solo sea legal y constitucional, sino también efectiva”, declaró.

Por su parte, el Departamento Correccional de Tennessee aseguró en un comunicado que sus funcionarios siguieron “cada paso” del protocolo de ejecución legal establecido por el Estado y aprobado por la Oficina del Fiscal General.

Testigos de medios de comunicación relatan los momentos previos a la suspensión de la ejecución de Christa Pike
Testigos de medios de comunicación relatan los momentos previos a la suspensión de la ejecución de Christa Pike (AP)

El protocolo de ejecución del Estado establece que debe administrarse una segunda dosis de los fármacos si el recluso “no ha fallecido” después de la primera. Sin embargo, no indica qué debe hacerse si la persona continúa con vida tras recibir la segunda dosis.

Robin M. Maher, directora ejecutiva del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, calificó lo ocurrido con Pike de “único y sin precedentes”.

Según explicó, otras siete personas sobrevivieron a intentos de ejecución después de que los equipos médicos no lograran acceder a una vena para administrar los fármacos. Sin embargo, hasta ahora no se conocía ningún caso de una persona que siguiera con vida después de recibir las sustancias utilizadas para una inyección letal.

Los periodistas que presenciaron el procedimiento desde una sala contigua relataron que, a las 7:27 p. m., los funcionarios abrieron las cortinas de la cámara de ejecución y dejaron ver a Pike atada a una camilla.

Las “últimas palabras” de Christa Pike

“Voy a dejar este mundo como he vivido la mayor parte de mi vida: con amor”, dijo Pike en lo que debían ser sus últimas palabras. También aseguró que estaba en paz.

Sin embargo, permaneció consciente y, en un momento dado, levantó la cabeza para preguntar a los funcionarios de la prisión si era normal sentir el brazo de esa manera, aunque no quedó claro a qué se refería.

A las 8:26 p. m., los testigos informaron que se le había administrado una segunda dosis de pentobarbital. Pike siguió roncando detrás de la cortina cerrada hasta que, a las 8:53 p. m., se cortó el audio de la cámara de ejecución y se pidió a los periodistas que abandonaran el lugar.

Christa Pike es escoltada a la salida del Tribunal Penal del condado de Knox, en Knoxville, Tennessee
Christa Pike es escoltada a la salida del Tribunal Penal del condado de Knox, en Knoxville, Tennessee (Knoxville News-Sentinel)

Esa misma noche, los abogados de Pike acudieron de emergencia a la Corte Suprema de Tennessee para detener la ejecución, al alegar que su clienta estaba siendo sometida a un “sufrimiento innecesario” y que continuar con el procedimiento constituiría un castigo cruel e inusual. También presentaron recursos ante el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito y un tribunal federal de distrito.

Fue la segunda vez este año que Tennessee no logró llevar a cabo una ejecución. En mayo, las autoridades cancelaron la inyección letal de Tony Carruthers, condenado por secuestrar y asesinar a tres personas en 1994, después de que el equipo encargado del procedimiento intentara durante más de una hora, sin éxito, colocarle una vía intravenosa para administrarle pentobarbital.

¿Qué es el pentobarbital?

El pentobarbital es un barbitúrico que reduce la actividad del cerebro y del sistema nervioso central y se utiliza en medicina, entre otros fines, para tratar las convulsiones. En las ejecuciones mediante inyección letal puede administrarse solo o en combinación con otros fármacos. En lo que va del año, 14 reclusos fueron ejecutados con una dosis única de pentobarbital: siete en Texas, seis en Misuri y uno en Georgia.

En Estados Unidos, el fármaco también se comercializa con el nombre de Nembutal. Aunque su disponibilidad es limitada, el pentobarbital también se ha utilizado en procedimientos de eutanasia y suicidio asistido en distintas partes del mundo.

Esta fotografía proporcionada por el Departamento de Justicia de EE. UU. muestra un vial de pentobarbital utilizado en las ejecuciones de dos presos en julio de 2020, según documentos judiciales
Esta fotografía proporcionada por el Departamento de Justicia de EE. UU. muestra un vial de pentobarbital utilizado en las ejecuciones de dos presos en julio de 2020, según documentos judiciales (Departamento de Justicia)

El medicamento pertenece al grupo de los barbitúricos, sustancias desarrolladas a finales del siglo XIX que deprimen distintas funciones del cerebro. Durante décadas se emplearon para tratar trastornos del sueño, epilepsia y traumatismos craneoencefálicos.

Sin embargo, su uso médico habitual disminuyó en las últimas dos décadas debido al riesgo de sobredosis. En dosis elevadas, los barbitúricos pueden reducir de forma peligrosa la respiración y llegar a provocar la muerte.

Historia del pentobarbital en las ejecuciones

Los estados de EE. UU. utilizan distintos fármacos y combinaciones para las inyecciones letales. Entre los más habituales se encuentran el midazolam y el pentobarbital.

En los últimos días de la administración de Joe Biden, el entonces fiscal general Merrick Garland retiró el protocolo federal que contemplaba el uso de pentobarbital como único fármaco. La decisión se produjo después de que una revisión de estudios científicos y médicos concluyera que persistía una “incertidumbre significativa” sobre la posibilidad de que la sustancia provocara dolor y sufrimiento innecesarios.

Este año, el Departamento de Justicia volvió a autorizar las inyecciones letales con un solo fármaco, entre ellos el pentobarbital. Ese mismo método se utilizó en 13 ejecuciones durante la primera administración de Donald Trump, más que bajo cualquier otro presidente de la era moderna.

Una cámara de ejecución por inyección letal en Texas
Una cámara de ejecución por inyección letal en Texas (Getty)

Un informe de la actual administración Trump cuestionó después las conclusiones de la administración Biden y sostuvo que esta “se equivocó con los estándares y la ciencia”. Según el documento, la revisión anterior no tuvo en cuenta “la abrumadora evidencia” de que una persona a la que se administra pentobarbital pierde el conocimiento con rapidez, lo que le impediría sentir dolor.

“La gestión anterior incumplió su deber de proteger al pueblo estadounidense al negarse a perseguir y aplicar el castigo máximo contra los criminales más peligrosos, incluidos terroristas, asesinos de niños y asesinos de policías”, declaró entonces el fiscal general adjunto Todd Blanche. “Bajo el liderazgo del presidente Trump, el Departamento de Justicia vuelve a hacer cumplir la ley y a apoyar a las víctimas”.

Desde que Estados Unidos restableció la pena de muerte en la década de 1970, más de 1.600 personas fueron ejecutadas en el país, la gran mayoría por autoridades estatales.

Traducción de Leticia Zampedri

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