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En primer plano

Respuesta de la Universidad de Cornell al caso de violación enfurece a estudiantes: “La prioridad no es la víctima”

Los estudiantes de la universidad de la Ivy League se enteraron por correo electrónico de la presunta violación en grupo en una fraternidad y están planeando manifestaciones en el campus esta semana después de que el incidente se hiciera público. Reportaje de Justin Rohrlich

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Una presunta violación grupal ocurrida en la casa de una fraternidad en 2024 vuelve a sacudir el campus de Cornell, en el norte del estado de Nueva York
Una presunta violación grupal ocurrida en la casa de una fraternidad en 2024 vuelve a sacudir el campus de Cornell, en el norte del estado de Nueva York (Getty Images)
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Mientras la fiscalía reabre su investigación sobre la presunta violación grupal de una estudiante de 20 años de la Universidad de Cornell por parte de siete miembros de una fraternidad, dos estudiantes de pregrado hablaron con The Independent sobre el ambiente de frustración y enojo en el campus por la respuesta de la prestigiosa universidad al ataque.

“Me extraña que la gente reaccione con tanta sorpresa”, comentó una estudiante el lunes. “No creo que haya una sola persona a la que le sorprenda que exista una cultura de la violación en las fraternidades. Si les sorprende, entonces deberían estar más en contacto con el mundo exterior”.

“Mary”, una joven que vive en el campus de Cornell y que prefirió no revelar su nombre real, criticó duramente la extensa red de cómplices que, según ella, también son culpables.

“Piensen en cuánta gente sabía de este incidente o conocía a las personas involucradas”, continuó. “Hay mucha gente vinculada. Pero, al mismo tiempo, no se trata solo de estos siete chicos. Que la universidad avale esta cultura de fraternidades —quizás no la cultura de la violación, pero sí esta especie de cultura machista e hipermasculina que crean estas fraternidades— es algo que se acepta abiertamente”.

Según Mary, un gran número de sus amigas en Cornell han sido víctimas de acoso en reuniones de fraternidades.

“Según mi experiencia, todo el mundo tiene una historia”, aseguró Mary.

Una presunta violación en grupo ocurrida en una residencia de una fraternidad en 2024 vuelve a sacudir el campus de Cornell, en el norte del estado de Nueva York
Una presunta violación en grupo ocurrida en una residencia de una fraternidad en 2024 vuelve a sacudir el campus de Cornell, en el norte del estado de Nueva York (Getty Images)

Mary sostuvo que tanto ella como otros no tienen “mucha fe” en los esfuerzos de la administración de Cornell para abordar el problema, y afirmó que “lo que más le conviene a la universidad es que esta noticia desaparezca”.

“Lo que siempre he oído es que si ocurre algo en el campus, no hay que acudir a la administración”, continuó Mary. “Hay que ir a la policía o a algún otro recurso externo, porque la prioridad número uno de la universidad no es ayudar a la víctima. La universidad solo quiere, en la medida de lo posible, proteger su reputación […] Si, Dios no lo quiera, me pasara algo, buscaría ayuda psicológica externa, no el servicio de salud mental de Cornell”.

Admitió que en la institución hay muchas personas con buenas intenciones, pero criticó duramente a Cornell por haber suspendido a los estudiantes que protestaron contra el conflicto en Gaza, mientras que los sospechosos de este caso supuestamente solo fueron sancionados con la redacción de un ensayo sobre sus actos. (La universidad lo niega y alega que un comité disciplinario había impuesto, de hecho, diversas sanciones, incluyendo expulsiones y suspensiones).

Después de que NN (nombre ficticio para proteger la identidad de la víctima) presentara una demanda el 16 de septiembre contra sus presuntos agresores, así como contra la fraternidad Chi Phi y muchos otros, el fiscal de distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, reinició la investigación de su oficina sobre las acusaciones.

La denuncia de NN, de 101 páginas, alega que en octubre de 2024 se encontraba alcoholizada y visitando a una amiga en la fraternidad Chi Phi cuando dos miembros la obligaron a inhalar ketamina y luego la agredieron sexualmente. Según la denuncia, uno de los hombres envió un mensaje al grupo de Snapchat de la fraternidad para invitarlos a unirse al “sexo gratis” en el piso de arriba. NN estaba incapacitada y resultó víctima de una brutal violación en grupo que duró varias horas por parte de siete miembros de Chi Phi, según consta en la denuncia.

Una estudiante de Cornell destacó que el problema va más allá de los siete miembros de una fraternidad acusados de agredir a una estudiante en 2024, y dijo: “Hay mucha gente que ha tenido que hacerse de la vista gorda”
Una estudiante de Cornell destacó que el problema va más allá de los siete miembros de una fraternidad acusados de agredir a una estudiante en 2024, y dijo: “Hay mucha gente que ha tenido que hacerse de la vista gorda” (Getty Images)

Tres semanas después, NN denunció el incidente ante el Departamento de Policía de la Universidad de Cornell, en el norte del estado de Nueva York, y en enero de 2025 se inició una investigación interna en virtud del título IX. El abogado Thomas Giuffra, quien anteriormente representó a mujeres agredidas sexualmente por el ícono del hip-hop Sean “Diddy” Combs, afirmó que la policía de Cornell nunca dio seguimiento al caso de NN.

No se han presentado cargos penales en el caso, aunque la fiscalía lo volverá a revisar después de que NN presentara la demanda civil que atrajo mucha atención.

“Sus sueños fueron destrozados por un grupo de hombres que intentaron abusar de ella y humillarla”, planteó Giuffra. “Fue sometida a horrores indescriptibles que no había visto en mis 30 años de experiencia en casos de abuso”.

Por otro lado, el fiscal de distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, declaró en un comunicado de prensa el lunes que NN prestó a los investigadores una declaración jurada en la que “describía su participación en el consumo de drogas y la conducta sexual como voluntaria, consciente y consensuada”.

Mary compartió su perspectiva: “No parece que las cosas sean favorables para una víctima en este tipo de situación”.

En los días posteriores al incidente, otros estudiantes de Cornell expresaron opiniones similares, según informó en su momento el periódico estudiantil.

En la tarde del viernes 8 de noviembre de 2024, el alumnado se enteró de la presunta violación en grupo de NN por un correo electrónico de alerta sobre delitos enviado a todo el campus, según Benjamin Leynse, estudiante de último año.

Leynse es un etudiante de periodismo que dio la noticia inicial de la supuesta violación para The Cornell Daily Sun y declaró a The Independent que el periodo inmediatamente posterior fue agotador para todos.

Ese fin de semana, Winter Knutson, estudiante de segundo año de Cornell, fue hallada muerta en el fondo de uno de los numerosos barrancos de la zona, en lo que parecía ser un suicidio; otro estudiante de Cornell resultó gravemente herido ese mismo día y tuvo que ser trasladado en helicóptero a un hospital de Pensilvania tras una caída accidental en el mismo barranco. El lunes siguiente, un conserje de Cornell fue arrestado y acusado de asesinato tras presuntamente apuñalar a su esposa hasta la muerte.

En un comunicado, Cornell afirmó que se toma las denuncias de violencia sexual con “suma seriedad”, y que clausuraron la fraternidad Chi Phi en 2024 y ya no tiene permitido estar en el campus
En un comunicado, Cornell afirmó que se toma las denuncias de violencia sexual con “suma seriedad”, y que clausuraron la fraternidad Chi Phi en 2024 y ya no tiene permitido estar en el campus (Getty Images)

Según Leynse, varios grupos del campus propusieron un día dedicado a la salud mental, pero la administración rechazó la propuesta. Un amigo de Knutson calificó las acciones de Cornell en aquel momento como “impersonales y superficiales”. Otro estudiante de pregrado describió el ambiente como “lleno de ansiedad y tensión”, y afirmó que la gente “sentía que tenía que valerse por sí misma y que no había recibido mucho apoyo”.

La estudiante de pregrado Alia Amer declaró al periódico Sun: “Debe haber más comunicación sobre lo que la administración planea hacer para ayudar a los estudiantes, en lugar de simplemente enviarnos códigos QR y enlaces”.

Leynse afirmó que el “peso emocional” de los acontecimientos era palpable y recordó un “ambiente sombrío” entre el alumnado.

Según Leynse, en Cornell, donde aproximadamente el 30 por ciento del alumnado participa en la vida de fraternidades, se hicieron llamados para que se abolieran estas comunidades. Leynse afirmó que la casa de Chi Phi fue rociada con pintura roja y atacada con huevos por un grupo activista del campus que se hacía llamar Riot Moon.

Riot Moon, una organización anónima y descentralizada sin líder declarado, dejó una carta que decía: “Las fraternidades se crearon para consolidar el poder masculino blanco y perpetrar violencia, abuso y violación en nuestras comunidades. Ya no toleramos una cultura que enseña a los hombres a violar, el uso de la violencia sexual para subyugar a otros, ni un ‘sistema de justicia’ que obliga continuamente a los sobrevivientes a revivir su trauma y deja a los abusadores impunes y sin vergüenza”.

Riot Moon afirmó que sus miembros no se sentían protegidos ni por Cornell ni por la policía, y que se mantenían “a salvo por cualquier medio necesario”.

Según un informe interno, alrededor del 23 por ciento de las estudiantes de pregrado y el 9 por ciento de los estudiantes de pregrado declararon haber sufrido agresiones sexuales en algún momento durante su estancia en Cornell
Según un informe interno, alrededor del 23 por ciento de las estudiantes de pregrado y el 9 por ciento de los estudiantes de pregrado declararon haber sufrido agresiones sexuales en algún momento durante su estancia en Cornell (Getty Images)

Algunos miembros de la comunidad universitaria conocían los nombres de los acusados, pero sus identidades no se hicieron públicas hasta que su presencia en internet comenzó a desaparecer, según declaró Leynse a The Independent.

Aseguró que existen “planes preliminares” para que se lleve a cabo una manifestación en Cornell esta semana y, al igual que Mary, hizo hincapié en que existe la sensación entre los estudiantes de que la administración ha restado importancia a los sobrevivientes de agresión sexual como NN.

Cuando surgieron las acusaciones de NN, Cornell creó un Grupo de trabajo presidencial sobre agresiones sexuales en el campus, encargado de “desarrollar y recomendar un marco integral para abordar y prevenir las agresiones sexuales en el campus”.

Según el grupo de trabajo, el año anterior, el 23 por ciento de las mujeres estudiantes de pregrado y el 9 por ciento de los hombres estudiantes de pregrado informaron haber sufrido una agresión sexual en algún momento durante su estancia en Cornell.

Los administradores de Cornell organizaron una serie de reuniones públicas sobre la violación en el campus, pero Leynse aseguró: “En definitiva, no quisieron recomendar nada para solucionar el problema”.

El grupo de trabajo publicó un informe en marzo de 2026, casi un año después, que proponía una serie de estrategias y herramientas para intentar combatir el problema, incluida la recomendación de colocar un código QR en el reverso de todas las identificaciones de Cornell que enlazaría con un “árbol de decisiones interactivo” para que los estudiantes pudieran “acceder a una amplia gama de ayuda que pudieran necesitar, incluido el apoyo en materia de salud mental”.

“Tras haber hablado con diferentes estudiantes, sé que hubo cierta decepción al respecto”, comentó Leynse.

Para una estudiante de Cornell, “no parece que las cosas estén a favor de una víctima en este tipo de situaciones”
Para una estudiante de Cornell, “no parece que las cosas estén a favor de una víctima en este tipo de situaciones” (Getty Images)

Un abogado de Scott Kretzschmar, uno de los hombres mencionados en la demanda de NN, declaró a ABC News que el incidente no ocurrió y calificó las acusaciones de NN como “afirmaciones falsas y egoístas”. Scott Norris, otro miembro de Chi Phi mencionado en la demanda, declaró a ABC News a través de su abogado que “no participó en ninguna actividad sexual ni consumió drogas”, y que Cornell lo exoneró de toda culpa en su investigación interna. Un tercer miembro de Chi Phi mencionado en la demanda, Diego Sarabia, fue supuestamente despedido de su trabajo en Wells Fargo.

En un comunicado, Cornell afirmó que se toma las acusaciones de violencia sexual “con suma seriedad” y que la fraternidad Chi Phi fue clausurada en 2024 y ya no tiene permitido el acceso al campus.

Por un lado, Mary sigue mostrándose algo escéptica ante la posibilidad de que las cosas cambien mucho a partir de ahora.

“Nadie quiere decirlo en voz alta, porque saben cómo suena” —observó— “pero estoy segura de que ahora mismo los chicos se están enviando mensajes de texto diciendo: ‘¿Qué traía puesto?’ o ‘Yo no soy parte del problema’, o lo que sea”.

“Es simplemente la cultura de la sociedad, no se limita a los campus universitarios ni a las fraternidades”, continuó Mary. “No tengo una solución, ni creo que nadie la tenga. Porque no se trata solo de estos siete chicos. Hay mucha gente que ha tenido que hacerse de la vista gorda”.

Para aquellas personas afectadas por violación y abuso sexual, si se encuentran en los Estados Unidos, pueden llamar a Rainn al 800-656-HOPE (4673).

Traducción de Michelle Padilla

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