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Wells Fargo despide a miembro de los “7 de Cornell” acusado de participar en una violación grupal de una estudiante

Según un informe, el exintegrante de la fraternidad Chi Phi trabajaba en el banco desde 2022

Isabel Keane en Nueva York
Exalumna denuncia presunta violación grupal en Cornell y asegura que varios implicados fueron castigados con ensayos
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Según un informe, un exmiembro de una fraternidad de la Universidad de Cornell, acusado en una demanda civil de participar en la presunta violación grupal de una estudiante, fue despedido de Wells Fargo.

Diego Sarabia, uno de los siete hombres acusados de agredir sexualmente a una estudiante de Cornell en octubre de 2024, perdió su empleo en el banco, con sede en Charlotte, Carolina del Norte, según informó TMZ.

De acuerdo con el medio, el exintegrante de Chi Phi trabajaba en Wells Fargo desde 2022. Fuentes citadas por TMZ señalaron que su despido estuvo relacionado con las declaraciones del fiscal de distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, quien anunció el lunes que su oficina evalúa presentar cargos penales.

The Independent se puso en contacto con Wells Fargo para solicitar comentarios. Hasta el martes, no estaba claro si Sarabia contaba con representación legal. Según la demanda, el documento fue enviado a una dirección vinculada a él en Connecticut.

La demandante, identificada como NN (nombre ficticio utilizado para proteger la identidad de la demandante), presentó el 16 de septiembre una demanda civil ante la Corte Suprema del estado de Nueva York en el condado de Nueva York. En ella alega que, cuando tenía 20 años y pertenecía a una hermandad universitaria, fue drogada y violada en grupo dentro de la casa de la fraternidad Chi Phi.

NN (ningún nombre) presentó el 16 de septiembre una demanda civil ante la Corte Suprema del estado de Nueva York en el condado de Nueva York, en la que alega que, cuando tenía 20 años y pertenecía a una hermandad universitaria, fue drogada y violada en grupo dentro de la casa de la fraternidad Chi Phi
NN (ningún nombre) presentó el 16 de septiembre una demanda civil ante la Corte Suprema del estado de Nueva York en el condado de Nueva York, en la que alega que, cuando tenía 20 años y pertenecía a una hermandad universitaria, fue drogada y violada en grupo dentro de la casa de la fraternidad Chi Phi (AP)

El caso generó un mayor escrutinio sobre la forma en que Cornell gestiona las denuncias de agresión sexual y llevó a los fiscales a reabrir la investigación.

La Fiscalía del Condado de Tompkins anunció el lunes que reabrió el caso para someterlo a la revisión de un gran jurado, después de que miembros de la comunidad pidieran reconsiderar la decisión de no presentar cargos penales contra los siete integrantes de la fraternidad.

Van Houten afirmó que en un principio no se presentaron cargos porque las acusaciones incluidas en la demanda civil de NN son “radicalmente diferentes” de la declaración que ella dio a la policía en 2024.

Thomas Giuffra, abogado de la demandante, rechazó esa versión y sostuvo que la información que su clienta proporcionó entonces a las autoridades de Cornell no era “sustancialmente diferente” de lo expuesto en la demanda.

Según la demanda civil, NN visitaba a una amiga en la casa de la fraternidad Chi Phi y había consumido alcohol cuando dos estudiantes la presionaron para que inhalara una sustancia que, según le dijeron, era ketamina.

La demanda sostiene que la joven quedó incapacitada y fue violada por miembros de la fraternidad. Tras la primera agresión, uno de los hombres habría anunciado en el chat grupal de Snapchat que había “sexo gratis” e invitado a otros integrantes a acudir a la casa. Según la denuncia, varios estudiantes respondieron al mensaje y, durante las horas siguientes, siete de ellos habrían agredido sexualmente a NN.

El documento describe abusos de carácter gráfico, entre ellos que algunos de los hombres inhalaron líneas de ketamina colocadas sobre el cuerpo de NN, la trasladaron de una habitación a otra y continuaron con las violaciones y agresiones sexuales mientras ella se encontraba incapacitada. Finalmente, perdió el conocimiento alrededor de las 5:45 a. m., según la denuncia.

La demanda señala como acusados a los siete exintegrantes de la fraternidad, a la sección de Chi Phi en Cornell, a la organización nacional Chi Phi y a la propia universidad, entre otros. A varias de estas partes se les atribuye presunta negligencia por no vigilar, supervisar ni proteger a NN.

NN, quien dejó la universidad después del incidente, reclama una indemnización compensatoria y punitiva por un monto no especificado. La demanda incluye acusaciones de incumplimiento de contrato, negligencia, falta de supervisión, responsabilidad sobre las instalaciones y violaciones de la legislación estatal.

La exestudiante presentó una demanda a principios de este mes en la que alega que fue drogada y violada en grupo por siete miembros de la fraternidad Chi Phi (en la imagen) de Cornell en octubre de 2024
La exestudiante presentó una demanda a principios de este mes en la que alega que fue drogada y violada en grupo por siete miembros de la fraternidad Chi Phi (en la imagen) de Cornell en octubre de 2024 (AP)

Jeremy Saland, abogado de Scott Kretzschmar, uno de los hombres mencionados en la demanda, negó a ABC News que su cliente hubiera participado en la presunta agresión.

“En definitiva, Scott jamás agredió sexualmente ni tocó a la demandante de ninguna manera. Punto. Esperamos confrontar a la demandante ante un tribunal por sus acusaciones falsas y motivadas por intereses personales, tanto con las pruebas como con sus propias palabras”, señaló Saland en un comunicado.

The Independent se puso en contacto con el bufete Saland Law para solicitar comentarios.

Scott Norris, otro de los hombres mencionados en la demanda, también negó a ABC News, a través de un abogado cuya identidad no fue revelada, haber participado en la presunta agresión.

“No participé en ninguna actividad sexual ni consumí drogas. Cornell no me consideró responsable de ninguna de las acusaciones relacionadas con esos hechos, por los que otros recibieron sanciones graves”, afirmó. “Usé Snapchat sin pensar y estuve brevemente en la habitación donde ocurrió la conducta inapropiada, pero no mientras sucedía”.

Tras la presentación de la demanda, Cornell afirmó que se toma las acusaciones de violencia sexual “con suma seriedad” y que investigó y resolvió las acusaciones de conformidad con las políticas de la universidad.

El lunes, el vicepresidente de Relaciones Universitarias de Cornell, Kyle Kimball, señaló que la institución apoya la decisión del fiscal de distrito de reabrir la investigación.

“Cornell también llevó a cabo durante varios meses una investigación exhaustiva en virtud del Título IX, independiente del proceso penal. Durante esa investigación se impusieron suspensiones temporales y otras medidas restrictivas”, indicó el comunicado. “Una vez concluida la investigación y de conformidad con la legislación federal, el asunto pasó a una audiencia en la que un panel de profesores y personal capacitado examinó las pruebas durante varios días”.

“Tanto la denunciante como los denunciados tuvieron la oportunidad de declarar y presentar pruebas. Al concluir la audiencia, el panel impuso diversas sanciones, entre ellas expulsiones y suspensiones de Cornell. A ninguno de los acusados se le ofreció la posibilidad de escribir ensayos como única consecuencia de su participación”.

La universidad también señaló que la fraternidad fue clausurada en 2024 y continúa vetada del campus.

“Cualquier insinuación de que la universidad no impuso sanciones significativas a los implicados es falsa”, añadió el comunicado. “Perpetuar la falsa idea de que las consecuencias en este caso fueron mínimas es irresponsable, hará que las víctimas se sientan menos seguras y respaldadas y contribuirá a que las agresiones sexuales sigan sin denunciarse”.

Cornell señaló además que un grupo de trabajo sobre agresión sexual en el campus, creado en 2025, presentó una serie de recomendaciones a principios de este año. Algunas ya se pusieron en práctica, mientras que otras siguen en desarrollo.

Según la universidad, una encuesta realizada entre estudiantes en 2025 reveló que el 35 % de las mujeres y el 8 % de los hombres de pregrado afirmaron haber sufrido una agresión sexual durante su paso por Cornell.

Si usted o alguien que conoce sufrió una violación o abuso sexual y se encuentra en Estados Unidos, puede comunicarse con RAINN al 800-656-HOPE (4673).

Rape Crisis también ofrece apoyo. En Inglaterra y Gales, puede llamar al 0808 802 9999; en Escocia, al 0808 801 0302; y en Irlanda del Norte, al 0800 0246 991. También puede visitar www.rapecrisis.org.uk.

Traducción de Leticia Zampedri

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