Soldados israelíes encubiertos asaltan un hospital en Cisjordania y matan a tres milicianos

Aref Tufaha,Melanie Lidman
Martes, 30 de enero de 2024 04:55 EST
ISRAEL-PALESTINOS
ISRAEL-PALESTINOS (AP)

Soldados israelíes vestidos de mujeres y personal médico asaltaron el martes un hospital en la ocupada Cisjordania y mataron a tres milicianos palestinos en una llamativa incursión que reflejaba la expansión de la violencia letal al territorio durante la guerra en Gaza.

Las fuerzas israelíes dispararon dentro del hospital Ibn Sina, en la localidad de Yenín, según el Ministerio palestino de Salud. El ministerio condenó el asalto y pidió a la comunidad internacional que presione al ejército israelí para que detenga esa clase de operaciones en hospitales. Un vocero del centro dijo que no se había producido un intercambio de disparos, lo que apuntaba a un asesinato dirigido.

El ejército dijo que los milicianos utilizaban el hospital como escondite y afirmó que uno de los blancos del asalto había entregado armas y municiones a otros para un ataque, supuestamente inspirado en el ataque de Hamás al sur de Israel el 7 de octubre. El ejército no presentó pruebas que respaldaran esa acusación.

En redes sociales circulaban imágenes supuestamente tomadas por una cámara de seguridad del hospital, donde se veía en torno a media docena de soldados encubiertos, la mayoría armados, vestidos como mujeres con ropas islámicas o personal del hospital con pijamas o batas blancas de médicos. Uno con una mascarilla quirúrgica llevaba un rifle en una mano y una silla de ruedas plegada en la otra. Los agentes se veían cacheando a un hombre arrodillado contra una pared con los brazos en alto.

Israel ha sido muy criticado por sus asaltos a hospitales en Gaza, que han servido de refugio para personas desplazadas y como crucial pero amenazado salvavidas para los decenas de miles de palestinos heridos en la guerra. El sistema de salud de Gaza, que ya era frágil antes de la guerra, está al borde del colapso ante la carga de decenas de pacientes, falta de recursos —incluidos combustibles y material médico bloqueados por las restricciones israelíes— y los reiterados combates alrededor y dentro de los hospitales.

Israel asegura que los milicianos utilizan los hospitales, especialmente en Gaza, para ocultar o preparar operaciones desde allí. El ejército ha encontrado túneles subterráneos cerca de los hospitales y dice haber encontrado armas y vehículos utilizados en el ataque del 7 de octubre en complejos hospitalarios.

La guerra comenzó con el ataque de Hamás, cuando cientos de milicianos asaltaron la frontera, mataron a unas 1.200 personas, la mayoría civiles, y secuestraron a otras 250.

El ataque desencadenó una dura ofensiva por tierra, aire y mar que ha matado a más de 26.000 personas en la Franja de Gaza y herido a más de 65.000, según el Ministerio de Salud que gestiona Gaza. El ministerio no distingue entre civiles y combatientes en sus cifras, pero dice que unos dos tercios de los muertos eran mujeres y niños.

Los combates han provocado una catástrofe humanitaria, desplazado al 85% de la población del diminuto enclave costero, destruido parte del territorio y sumido en la hambruna a un cuarto de su población, según Naciones Unidas. Esa crisis podría agravarse pronto, según advirtió la ONU, porque varios países han congelado su financiamiento al principal proveedor de ayuda a los palestinos en Gaza tras acusaciones israelíes de que una docena de sus trabajadores participaron en el ataque del 7 de octubre.

La violencia en Cisjordania también ha crecido desde ese día. Israel ha perseguido a supuestos milicianos allí y matado a más de 380 palestinos, según el Ministerio palestino de Salud. La mayoría murieron en confrontaciones con fuerzas israelíes durante redadas o protestas violentas.

El ejército israelí dice haber detenido a casi 3.000 palestinos en Cisjordania en los últimos cuatro meses.

El ejército dijo el martes que las fuerzas habían matado a Mohammed Jalamneh, de 27 años, que según dijeron planeaba un ataque inminente. Los otros dos hombres abatidos, los hermanos Basel y Mohammed Ghazawi, se ocultaban en el hospital y estaban implicados en ataques, afirmó el ejército.

El ejército dijo que no proporcionaba detalles sobre cómo habían muerto los tres. Su comunicado dijo que Jalamnheh estaba armado con una pistola, pero no mencionó un intercambio de disparos.

El vocero del hospital Tawfiq al-Shobaki dijo que no se había producido un cruce de disparos y que las fuerzas israelíes habían matado a los tres hombres en una operación dirigida. Los israelíes atacaron a médicos, enfermeras y personal de seguridad del hospital durante el asalto, añadió.

“Lo que ha ocurrido es un precedente”, dijo. “Nunca había habido un asesinato dentro de un hospital. Había detenciones y asaltos, pero no un asesinato”.

Basel Ghazawi era paciente en el hospital desde octubre debido a una hemiplejia, o parálisis parcial, señaló.

Hamás identificó a los tres hombres como miembros y calificó la operación de “asesinato cobarde”.

El suceso ocurrió en Yenín, que es desde hace tiempo un bastión de lucha armada contra Israel y donde la Autoridad Palestina —que cuenta con respaldo internacional— y sus fuerzas tienen poca influencia. La ciudad había sido objeto de frecuentes redadas israelíes incluso antes de que comenzara la guerra. Las operaciones israelíes allí y en el populoso campo de refugiados local han dejado una amplia destrucción.

Israel ocupó Cisjordania, junto con la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental, en la Guerra de Oriente Medio de 1967. Más de medio millón de israelíes viven ahora en asentamientos en Cisjordania.

Israel retiró sus tropas y colonos de Gaza en 2005, pero impuso un duro bloqueo sobre el territorio junto con Egipto cuando Hamás tomó el control de forma violenta en 2007.

Los palestinos reclaman esos territorios como parte de un futuro estado independiente, aunque las esperanzas de lograrlo se han ido reduciendo desde que comenzó la guerra.

Qatar, Egipto y Estados Unidos intentaban llegar a un nuevo acuerdo entre Israel y Hamás que podría suponer una pausa en los combates y la liberación de docenas de rehenes que siguen retenidos en Gaza.

Los progresos sobre el acuerdo aún parecían lejanos.

Israel dijo que las conversaciones de cese el fuego celebradas el domingo habían sido constructivas, pero que quedaban “diferencias significativas” sobre cualquier posible acuerdo.

El vocero de Hamás Osama Hamdan dijo a periodistas en Beirut que las conversaciones seguían en marcha pero que el grupo insistía en un cese el fuego más permanente antes de liberar a más rehenes.

El primer ministro de Qatar, que ha ejercido como mediador clave con Hamás, fue más optimista y dijo que los mediadores estadounidenses y de Oriente Medio habían acordado una propuesta marco de alto el fuego y liberación de rehenes que presentar al grupo armado. En declaraciones en el Consejo Atlántico en Washington, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani dijo que los negociadores habían hecho “buenos progresos”.

Mientras tanto, las fuerzas israelíes seguían combatiendo con milicianos en diferentes lugares de Gaza, incluso en zonas donde el ejército opera desde hace meses.

Israel emitió una orden de evacuación a los residentes en el oeste de Gaza y les instó a dirigirse al sur. El ejército también dijo que había luchado con milicianos y realizado ataques aéreos en los últimos días en otras zonas del norte de Gaza, que fue duramente castigada en las primeras semanas de la guerra y donde Israel ha dicho que prácticamente ha desmantelado a Hamás.

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Lidman informó desde Jerusalén.

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