Stay up to date with notifications from The Independent

Notifications can be managed in browser preferences.

Análisis

¿Qué motivó la inesperada declaración de Melania Trump sobre Jeffrey Epstein?

En un discurso inusual y extraordinario desde la Casa Blanca, la primera dama negó ser amiga o víctima de Epstein. El momento no podría haber sido peor para su esposo, y el razonamiento no podría haber sido más confuso, informa Holly Baxter

Melania Trump niega tener relación con Jeffrey Epstein en una inesperada declaración pública
Read in English

Justo cuando parecía que Donald Trump había bombardeado suficiente Medio Oriente como para borrar de la memoria pública el caso Epstein, su esposa emitió un comunicado esta tarde, y fue una declaración sorprendente.

Sin preámbulos, Melania Trump habló desde el podio de la Casa Blanca para afirmar que no es “víctima de Epstein”, que ni Epstein ni Ghislaine Maxwell le presentaron a su marido y que “nunca” visitó su isla privada.

“Nunca estuve involucrada de ninguna manera”, añadió.

También reconoció la existencia de un correo electrónico amistoso entre ella y Maxwell, aunque aseguró que se trataba de una comunicación normal entre personas que compartían los mismos círculos sociales y que, en ocasiones, coincidían en las “mismas fiestas”. Según afirmó, los intentos de presentarla como amiga de Epstein son “mentiras malintencionadas con motivaciones políticas”.

La declaración duró poco más de cinco minutos y pareció producirse sin un contexto claro. Al final, la primera dama pidió que las mujeres que ya se han identificado públicamente como víctimas de Epstein puedan testificar ante el Congreso.

Melania Trump niega tener relación con Jeffrey Epstein en una inesperada declaración pública
Melania Trump niega tener relación con Jeffrey Epstein en una inesperada declaración pública (AP)

“Todas las mujeres deberían tener la oportunidad de contar su historia en público, si así lo desean, y su testimonio debería quedar registrado de forma permanente en el acta del Congreso”, exclamó, con la mirada fija casi todo el tiempo en el atril frente a ella. “Solo entonces conoceremos la verdad. Gracias”, fueron sus últimas palabras antes de darse la vuelta y marcharse.

Las declaraciones de la primera dama son poco frecuentes, y más aún cuando se producen sin previo aviso ni contexto. Por lo general, su nombre se asocia con iniciativas relacionadas con los derechos de las mujeres y los niños, como la Ley Take It Down, que prohíbe la pornografía de venganza generada por inteligencia artificial. De hecho, la ley fue mencionada de forma algo inesperada durante la rueda de prensa de Karoline Leavitt sobre el alto el fuego en la guerra con Irán el miércoles. También suele vinculársela con proyectos de decoración en la Casa Blanca y con renovaciones en los jardines.

Sin embargo, es sabido que le gustaría proyectar una imagen similar a la de Jackie Kennedy: elegante y discretamente solidaria, más que implicada en el día a día de la política.

Entonces, nuestra tarea es adivinar qué motivó la declaración de Melania esta tarde. Una impresión que se desprende de su anuncio es que posiblemente esté intentando adelantarse a una noticia que cree que pronto se publicará en algún medio de comunicación. El momento elegido resulta, sin duda, inoportuno para su marido, cuya campaña en Irán ha sido apodada despectivamente “Operación Furia Epstein” por sus críticos.

El caso Epstein ha sido el único que ha afectado al intocable Don, que ha dividido a los fieles del movimiento MAGA (Hagamos a Estados Unidos grande otra vez) y que hundió su popularidad mucho antes de que los bombarderos partieran hacia Teherán. Revivirlo ahora, justo cuando parece que el alto el fuego podría mantenerse y la impopular guerra con Irán podría llegar a su fin, es sin duda una decisión arriesgada. Parece que el asunto tenía cierta urgencia.

Quizás lo más extraño de todo no sea el contenido, sino la negación en sí misma. En el entorno de Trump, la estrategia habitual ante asociaciones incómodas no es abordarlas de manera directa, sino silenciarlas: “inundar el espacio” con teatros y provocaciones. La especificidad directa y preventiva (“No me presentó X”, “Nunca fui a Y”) resulta inusualmente comedida, como si estuviera dirigida a un público de investigadores en lugar de a votantes.

Y luego está la cuestión del tono. Melania Trump ha dedicado casi una década a cultivar una imagen de distanciamiento, tanto de la prensa como de los peores impulsos políticos de su marido. Su discurso rompió esa distancia cuidadosamente mantenida, aunque solo fuera por un breve momento. No es de sorprender que la declaración se pronunciara sin el menor atisbo de emoción; sin embargo, se notó una intención de por medio.

No te subes a un atril para leer, obviamente, palabra por palabra una declaración preparada de antemano, para negar algo tan específico sin una razón muy importante.

Todo esto deja a Washington, y al resto de nosotros, en la familiar posición de esperar a que ocurra lo inevitable. Quizás no pase nada. Quizás todo se disuelva en el interminable torbellino de noticias a medias y casi escándalos que definen el momento actual. O quizás, en algún rincón de una redacción o un archivador, haya algo bastante aterrador para los Trump como para que se necesitara este repentino y cuidadosamente orquestado estallido de luz.

En una administración que se nutre del caos, esto dio la clara impresión de ser algo mucho más controlado y, por lo tanto, potencialmente mucho más serio.

Traducción de Leticia Zampedri y Michelle Padilla

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in